lunes, 19 de diciembre de 2022

NUESTROS DIEZ FAVORITOS 2022

Siempre nos han atraído especialmente las literaturas de otros países y por eso nuestras recomendaciones tienden a ser de escritoras y escritores extranjeros. Pero este año se nos han cruzado en el camino libros españoles tan especiales que la mitad de nuestros diez favoritos son de cosecha nacional. Hay novelas, memorias, ensayos, libros de no ficción que se leen como policiacas, un thriller, un cómic y un clásico. De nuestro país viajamos a los Estados Unidos de los años cincuenta, al Berlín recién partido en dos por el muro, a la Corea ocupada por los japoneses durante la segunda guerra mundial, sin olvidarnos de descansar un poco de tanto drama en el rodaje de una peli de Hollywood en una idílica isla griega. 

Siempre lo decimos, pero no está de más recordarlo: pensamos que jerarquizar el gusto es un despropósito. Así que nuestra lista de favoritos, año tras otro, no sólo no es jerárquica (tan bueno es el primero como el décimo) sino que ha estado cambiando hasta el último momento y seguirá cambiando a partir de enero, a medida que vayamos enamorándonos de nuevas lecturas.

Aquí están, por méritos propios, nuestros diez favoritos de 2022. 
¡Cosecha Benedetti!



1. El túnel 29, de Helena Merriman (Salamandra, 22,00€).

Esta historia es un hechizo. Pasas páginas a toda velocidad, cavas túneles a cuatro metros bajo tierra, cruzas fronteras criminales bajo nombres inventados, memorizas códigos secretos, deambulas por las ruinas de un Berlín devastado, aprietas los dientes en los interrogatorios infames de la Stasi y vives al límite con misiones que en cualquier novela de espías resultarían del todo inverosímiles. Porque todo lo que cuenta El túnel 29 es verdad. Y hay ciertas verdades que siempre estarán por encima de cualquier ficción. 
Este es un librazo de no ficción que se lee como una novela de espías. Nunca el muro de Berlín había estado tan presente. Y los que lucharon para derribarlo, más vivos. 

2. Esto no se dice, de Alejandro Palomas (Destino, 19,90€).

Hay libros que salvan. A quienes los leemos y también a quienes los escriben. El nuevo libro de Alejandro Palomas no solo es de los que salvan, sino también de los que abrazan y ayudan a levantarse. Esta es una historia de abusos, de una infancia rota cuyos pedazos el autor ha tratado de ir recomponiendo durante toda su vida. Es también una maravillosa historia de amor hacia su madre, un homenaje que asombra y calienta el corazón. Un libro para leer despacio, delicadamente, y salir de la lectura cambiados. 


3. El señor Wilder y yo, de Jonathan Coe (Anagrama, 19,90€).

Para aplacar las emociones vertiginosas, nada mejor que un libro de Jonathan Coe. Es un escritor que nos encanta. Siempre elegante, siempre irónico, siempre capaz de encontrar el tono exacto para que leamos sus libros con una sonrisa. En esta ocasión, el protagonista es el gran Billy Wilder, el director de cine clásico de Hollywood, al que seguimos de rodaje en rodaje durante el ocaso de su carrera. El cine y la música son los temas fundamentales, y también la iniciación al amor y a la cultura de una joven ambiciosa a finales de los años setenta, con ganas de comerse el mundo y extasiada ante el mito del gran Wilder. Una delicia tranquila. 


4. Cruzar el agua, de Luisa Etxenike (Nocturna, 16,00€).

Abrimos esta novela al azar sin esperar nada. Y el aluvión de delicadeza, poesía y optimismo fue abrumador. Aluvión de ternura y bondad. De tantas cosas buenas que no sabemos ni siquiera cómo empezar a contarlas. Pero lo que tenemos claro es que vamos a traer a estos tres personajes inolvidables, a Manuela, a Irene y a Juan, a nuestra pequeña librería porque sus historias merecen nuevos espacios donde expandirse. Nuevos lectores en los que sembrar su sensibilidad y calidez, tan imprescindibles para combatir la aspereza de estos tiempos. 




5. El regreso del soldado, De Rebecca West (Seix Barral, 19,90€). 

Rebecca West publicó esta novela en 1918 con apenas veintiséis años, y es asombroso cómo consigue combinar una prosa bellísima que corta el aliento con un análisis psicológico tan profundo, especialmente si tenemos en cuenta que el tema de la neurosis de guerra era totalmente novedoso e inexplorado para la sociedad de la época. Esta es la historia de un paraíso perdido, de una belleza rota en mil pedazos. Una vida, como tantos millones de vidas, destruida para siempre por los horrores de la guerra. Con ecos del monumental Testamento de juventud, de Vera Brittain, describe el día a día de dos mujeres que esperan el regreso de un soldado, tratando de conservar intacta la perfección estética de una existencia hecha para ser acariciada y admirada. Un clásico exquisito. 



6. Purgatorio, de Jon Sistiaga (Plaza & Janés, 20,90€).

Esta es una de esas historias que a la vez te dejan helado y te reconcilian con el mundo. Uno se pregunta cómo es posible que alguien justifique un asesinato por una idea, y también cómo es posible que un asesino decida intentar restañar la herida de su crimen, caiga quien caiga. Cuando la mayoría de los terroristas que nunca fueron localizados se esconden en sus vidas normales y callan lo que hicieron, lo valiente, lo increíblemente humano es dar un paso y decir fui yo. Yo maté en nombre de una idea. Podría seguir con mi vida porque nadie lo sabe. Podría ignorar los gritos de mi conciencia y dejar pasar el tiempo. Pero he decidido hablar porque no puedo más. Maté en nombre de una idea. Fui yo. Y me arrepiento. 



7. Las que faltaban, de Cristina Oñoro (Taurus, 20,90€). 

Igual que El túnel 29, aunque en las antípodas en cuanto a temática, este libro de no ficción es de una fluidez maravillosa. Cristina Oñoro ha elegido trece mujeres que a lo largo de la historia han cambiado y mejorado su época, desde Juana de Arco hasta Victoria Kent, pasando por Sofonisba Anguissola o Mary Wollstonecraft, dejándonos un legado que a menudo se ha visto ensombrecido o directamente ninguneado por el simple hecho de ser mujeres. Cada capítulo es interesantísimo por sí mismo, pero lo mejor es cómo hila las vidas de mujeres tan dispares formando un tejido uniforme, un tapiz precioso y emocionante del que aprender y disfrutar todos los días. 




8. La autopista Lincoln, de Amor Towles (Salamandra, 24,00€). 

Era difícil, muy difícil, escribir una novela a la altura de Un caballero en Moscú. ¿Cómo igualar el carisma del conde Rostov, encerrado durante tres décadas en el Hotel Metropol? ¿Cómo encontrar un personaje así, un espíritu tan libre, ingenioso, elegante, imaginativo, bondadoso y audaz? Nuestras expectativas con La autopista Lincoln estaban por las nubes, y leer con unas expectativas así es caminar constantemente por el filo de la decepción. Todo lo que no rozara la perfección iba a resultarnos un chasco. Y no sabemos cómo, porque esta historia nada tiene que ver con la anterior, pero hemos llegado a la última página de este nuevo viaje con la misma sensación de plenitud que ya tuvimos con el anterior. La misma maravilla, el mismo deslumbramiento, las mismas ganas de irnos a vivir con estos personajes, en este caso a su ansiada California, para ayudarles a construir sus sueños. 



9. Hierba, de Keum Suk Gendry-Kim (Reservoir Books, 23,90€). 

Impresiona constatar cómo los soldados de diferentes ejércitos, arrollados por la sinrazón de su trabajo, no contentos con matarse salvajemente unos a otros se han cebado siempre con las mujeres. Sobre ellas han descargado su furia, su terror, su frustración y sus instintos más animales y sádicos. "Mujeres de consuelo", las llamaban los soldados japoneses destinados a la Corea ocupada durante la segunda guerra mundial. Consuelo para ellos, infierno para ellas. Este cómic estremecedor cuenta la historia de una de ellas. Las mujeres de esta historia son como la hierba. Hierba resistente al pisoteo de los hombres. Hierba que siempre renace en primavera. Que resiste al viento y a la nieve, que crece en los huecos, en los márgenes de la vida, y allí permanece, ocupando el espacio que puede, el espacio que la vida le otorga y que le pertenece. Hierba que se levanta tras cada golpe y que reclama calor, paz, dignidad y alegría. 



10. Noches de luna rota, de Fulgencio Argüelles (Acantilado, 18,00€).

Hay un crimen. Hay una boda. Hay lunas rotas o apuñaladas, montes oscuros, armas escondidas y cuchicheos de mujeres maltratadas. Esta novela, construida exclusivamente con diálogos, tiene el aliento de las tragedias griegas y el sabor a sangre y a tierra de un drama de Lorca. Por ella desfilan hombres desterrados al monte por una ideología asesina que los persigue, y mujeres que clandestinamente los esperan. La guerra terminó, aunque no la sangre ni la sed de venganza. "Ya pasó una década desde que oficialmente se certificó la paz. Menuda paz si se sigue matando impunemente". 
Noches de luna rota. Rota o apuñalada, según quién la mire o la recuerde. Pero a veces no hace falta más que una esquirla de luna para encontrar un camino hacia el mar. 





viernes, 16 de diciembre de 2022

LA CASITA DEL RATÓN

"Vicente era un ratón con botas en los pies, un sombrero en la cabeza y una casa en la espalda". Una frase y Vicente ya está enterito todo él en mi imaginación. ¡Qué maravilla este Vicente! Enterito con su casa que, por fuerza, tendrá que ser pequeña, si va cargando con ella a la espalda. Pero Vicente no cree que sea pequeña. Y le ofrece descansar en ella a todos los animales con los que se va encontrando. Una rana, un gato que se lo quiere comer, una familia entera de erizos, un zorro, dos tejones, y hasta un rebaño de ciervos le dicen que de ninguna manera, ¡cómo van a caber todos en su casa si es diminuta! Pero sí caben, siempre caben porque es Vicente quien les invita. 

Y allá va toda la tropa, sentaditos todos en la gran mesa del comedor de la casita de Vicente, que, a medida que crece el número de invitados, va creciendo también de tamaño para acogerlos a todos. 

Con un troquelado sencillísimo y muy ingenioso, la casita de Vicente se ve en cada página desde los dos lados: desde afuera, mirando con los ojos del animalillo cansado que no cree que vaya a caber, y desde dentro, cuyo salón acogedor se va volviendo más y más grande. Porque en la casa de Vicente siempre hay sitio. Incluso para un oso perdido en la noche. 

"Un ratón con botas en los pies, un sombrero en la cabeza y una casa en la espalda". Una casa en la que caben todos. 




miércoles, 14 de diciembre de 2022

YO VOY, TÚ VAS, ÉL VA (firma invitada)

Refugiado/a: Persona que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ve obligada a buscar refugio fuera de su país.
Refugiar: Acoger o amparar a alguien, sirviéndole de resguardo y asilo. 

Es curioso, durante años, cuando era pequeña, asociaba el asilo a personas mayores, incluso a personas con problemas mentales. El asilo no era para mí una ayuda, sino más bien una maldición, un lugar para dementes, para viejos, para personas desarraigadas, para quienes ya habían perdido toda esperanza en la vida.

Con esta novela de Erpenbeck, aquella acepción errónea que tenía de asilo ha vuelto a echar raíces. Los refugiados de Yo voy, tú vas, él va son hombres desahuciados. Desde luego, perdieron su hogar. Muchos de ellos perdieron a sus familias. Y en el proceso de huir a Europa perdieron, muchos de ellos, su dignidad. O quizás no perdieron nada, sino que se lo robaron todo.

En Yo voy, tú vas, él va, Richard, el catedrático emérito de lenguas clásicas y recién jubilado que, casi por casualidad, topa con un grupo de refugiados manifestantes, también se convierte en uno de ellos. Conocer la historia de cada uno de los africanos de países diferentes con los que entabla relación e incluso amistad, le hace retroceder a su propia historia de desarraigo. Las guerras en Libia o Ghana, cuyas consecuencias han vivido algunos de sus nuevos amigos, le llevan a recordar la historia de su país, su guerra. Y, después, su vida en la RDA. Y, después, su vida en una Alemania reunificada a la que todavía hoy, más de treinta años después, no ha llegado a adaptarse.

Los refugiados de esta novela lo son porque finalmente se encuentran con ciudadanos individuales que los resguardan, que crean una comunidad cercana con quienes vivir algo parecido a lo que una vez fue su vida. Sin embargo, las instituciones y la sociedad, así, en abstracto, los rechaza. Lo dicen los comentarios en los foros de los diarios virtuales. Lo dicen los retrasos administrativos a la hora de ofrecer una vida digna a cada uno de ellos. Lo dice el discurso del odio extendido y generalizado entre la población alemana. Lo dice, en definitiva, la propia vida. Las otras vidas que sí son dignas, que sí merecen cuidados, un hogar y un trabajo.

En esta novela he descubierto algunos de los entresijos y de la palabrería legal a la que se acogen los países para dar o rechazar asilo a las personas refugiadas que huyen de sus lugares de origen. He descubierto la odisea que es la emigración, los trámites al pasar de un país a otro, casi como moneda de cambio, perdiendo toda esperanza. He descubierto la cantidad de prejuicios que se nos van formando en las mentes occidentales y el esfuerzo titánico que hemos de hacer por derribarlos.

Esta ha sido, desde luego, una lectura muy iluminadora. Perfecta como continuación de lo último que leí, una joyita diminuta e irresistible de Carole Zalberg sobre la huida y el rearraigo nunca realmente conseguido, Fuego por fuego, editado impecablemente por Armaenia.





lunes, 12 de diciembre de 2022

NOCHES DE LUNA ROTA

Hay un crimen. Hay una boda. Hay lunas rotas o apuñaladas, montes oscuros, armas escondidas y cuchicheos de mujeres maltratadas. Esta novela, construida exclusivamente con diálogos, tiene el aliento de las tragedias griegas y el sabor a sangre y a tierra de un drama de Lorca. Por ella desfilan hombres desterrados al monte por una ideología asesina que los persigue, y mujeres que clandestinamente los esperan. La guerra terminó, aunque no la sangre ni la sed de venganza. "Ya pasó una década desde que oficialmente se certificó la paz. Menuda paz si se sigue matando impunemente". 

Hay un crimen. Un crimen no resuelto, sangre derramada que exige justicia. Pero no la justicia de la ley, sino la justicia de los hombres. La justicia de las entrañas, del sueño y de la conciencia, capaz de bajar de las nieblas altas para exigir su tributo. "Vivo en el monte, ahí es donde vivo desde hace años, en los escondrijos del monte, escapado de los guardias que sirven a los fascistas, huyendo de otro cabrón que se creyó dueño de la patria al igual que usted se creyó dueño de madre, para excluirlas y sangrarlas, para anularlas, así que la patria y la madre vienen hoy a confundirse en este cuchillo que me está quemando la carne. Y con él vengo a matarlo, padre". 

Todo sucede en un pueblo de Asturias, un "pueblo al que ataron a la cama y le apagaron la luz". Ese pueblo, habitado por las voces de los hombres y las mujeres que lo sufren, en la prosa de Fulgencio Argüelles se convierte en un universo completo, cerrado y amenazador, como un mal padre. "No pensábamos que fuera usted un padre, sino un viento negro de los que arruinan la hierba, y oíamos ese viento escarbando en las paredes y apagándonos los ojos y el entendimiento". 

Pero también hay luz y amor, y una pasión desbocada por salir de esa cárcel y ser libre cerca del mar. Allí todo se siente de otra forma. Y los ruidos cambian. "Me gusta el ruido que haces cuando te mueves, y no me refiero al ruido de las pisadas, sino al del aire que vas apartando con las caderas y con los muslos y con las manos. Tú no lo notas, ya lo sé, pero es un ruido muy delgado que alborota los colores, y a mí me llega, me llega como ruido y como aire, y me llega como temblor y como palabra, y no me mires de esa manera porque te estoy hablando en serio, y esta que ahora eres cerca de mí tiene deslumbres nuevos y me hace respirar de otra manera". 

Noches de luna rota. Rota o apuñalada, según quién la mire o la recuerde. Pero a veces no hace falta más que una esquirla de luna para encontrar un camino hacia el mar. 





viernes, 2 de diciembre de 2022

ESPERANDO EL AMANECER

Oscuro. 
Todo está oscuro. 
Los animales no ven nada. 
No ven amanecer. 
No ven la luna ni las estrellas. 
La lluvia se ha ido. 
El sol se ha ido. 
¿Dónde se esconde?

"Unos caminan, otros vuelan,
en busca de la luz de la mañana". 

Los animales buscan. 
¿Dónde termina esta noche tan larga?
¿Qué hay que hacer para que vuelva,
para volver a chapotear 
en "el amarillo del sol,
el rojo de los guacamayos,
el azul de las mariposas 
y el verde de nuestro hogar"?

Este cuento, Premio Compostela 2022, va de la oscuridad hacia la luz y es un grito para alertar de los incendios en los pulmones de nuestro planeta. De la Amazonía hasta Australia, los incendios forestales afectan a millones de animales, plantas y seres humanos. A veces son efectos de la emergencia climática, pero otras son provocados por la falta de previsión de las administraciones o, directamente, por la mala intención de todo tipo de personas y empresas. Este cuento es un canto de amor a la naturaleza y un grito de protesta. Cuidemos nuestros bosques. Respiramos a través de ellos. Son nuestros pulmones. Son nuestro futuro. 



 

miércoles, 30 de noviembre de 2022

CORAZONES PERDIDOS

La distopía parece ser un género literario inagotable. Desde el ineludible 1984 de George Orwell hasta el tremendista El cuento de la criada de Margaret Atwood, pasando por los juveniles Juegos del Hambre de Suzanne Collins hasta la recientísima Todo va a mejorar de Almudena Grandes. Todas las que recuerdo haber leído exploran las formas que tiene el poder político de servirse de una catástrofe para imponer su autoridad sobre una población a través del miedo y el señalamiento de un enemigo. En este caso, el enemigo es China, y todo lo asiático pasa a considerarse no solo sospechoso sino chivo expiatorio de todos los males y diana propicia en la que descargar la ira ciudadana por la decadencia social. 

La distopía parece ser un género inagotable, y la nueva novela de Celeste Ng demuestra cómo ensanchar sus límites a través de la delicadeza. "Cada vez que lee su nombre, su antiguo nombre, una puerta en su interior se entorna y deja pasar una corriente de aire". Hay sensibilidad en cada página. Una sensibilidad herida por un mundo que se ha vuelto patas arriba sin que nadie sepa muy bien cómo. Un mundo que resuena tenebrosamente en nuestra realidad diaria, un mundo erizado de banderas por todas partes, colgando de todos las instituciones y porches privados como hachas levantadas. 

Este mundo dice aplicaos al máximo y obedeced las reglas. Dice no queremos que os pase nada, es por vuestro bien. Este mundo dice o estás con nosotros o contra nosotros, y ten claro que perseguiremos sin piedad a cualquiera que intente salirse de nuestro camino. En este mundo vive un niño de doce años que ha perdido su nombre. Que ha perdido a su madre. Pero que no está dispuesto a dejar que las cosas sigan su curso sin más. Tiene muchas preguntas. Necesita saber. Aunque las respuestas le lleven al centro del peligro. 

Esta novela describe muy bien cómo las crisis cambian los relatos que nos describen. Poco a poco, o a veces muy rápido, empezamos a identificarnos de otro modo. O a buscar otras ideas, otras afinidades en las que refugiarnos, en las que mantener a salvo nuestra identidad. Nos replegamos. Personas afables se crispan y dejan de saludarnos. Los grupos de whatsapp se vuelven trampas en las que cualquier broma es un insulto y una excusa para soltar un mitin. Lo difícil es ver cómo se solidifican esos relatos. Cómo nos atrapan sin remedio en espacios cerrados, en marcos estrechos de los que luego es muy complicado y doloroso salir. 

Me ha gustado mucho el amor por las palabras de los protagonistas. Por su origen y su evolución y su estructura (Ethan, padre lingüista). Y también por la belleza que puede brotar de ellas si se las trata con cariño (Margaret, madre poeta). Y cómo Bird recuerda los cuentos que le contaba su madre. Ese popurrí de historias locas e incansables e interminables que diferencian las infancias normales de las extraordinarias. "Le llenaba la cabeza de sinsentidos, de misterio y de magia, tallando un espacio para el asombro. Un refugio en ese edén que habían perdido".

Si "spirare" significa respirar y "cum", con, o en compañía, entonces conspirar literalmente podría ser "respirar en compañía". A veces la literalidad es donde se unen la etimología y la poesía.

Hay muchas formas literarias de escribir distopías. Furibundas, políticas, panfletarias, apocalípticas. La forma que ha elegido Celeste Ng es poética, lírica y delicada. Corazones perdidos es una novela pausada, tranquila, algo que quizá sorprenda a quienes acostumbran a leer distopías como thrillers que avanzan a toda mecha y dejan sin aliento. Hay un detalle especial por lo pequeño, lo frágil. Y no deja de ser una novela profundamente política y una crítica feroz a las leyes que separan a niños de sus familias, actualmente en vigor en muchos lugares del mundo, especialmente en Estados Unidos. 



lunes, 28 de noviembre de 2022

CANTANDO A LAS POETAS DEL 27

El piano es el mar, y su voz, la barca que nos lleva. Cada canción es una isla distinta, exuberante e inexplorada. De una belleza profunda y generosa que hace llorar de agradecimiento. El piano es su mar, pero cuando llega su canción, la canción escrita por ella, canta a capela y de repente volamos con ella por encima de las olas, por encima de los miedos y de los pájaros negros. 

Hacía años que no sentía tanta emoción a flor de piel en un concierto. Tanta admiración por su voz, ¿cómo es posible ese talento? ¿Cómo lo hace? Y tanta admiración, también, por regalar a su público de una forma tan bonita y generosa estos poemas de las poetas de la generación del 27. Elisabeth Mulder, Concha Méndez, Margarita Ferreras. Pilar de Valderrama, Carmen Conde, Josefina Romo. Mujeres casi siempre olvidadas o directamente desconocidas que escribieron una poesía digna de estar en todas las antologías de sus compañeros de generación varones. A la segunda canción pensé: yo tengo que hacer algo con esto. Algo en la librería, una sección con libros de estas mujeres, y, por supuesto, con el CD de este concierto, con las poetas que han renacido en la voz espectacular de Sheila Blanco. 

Y aquí está. Un altarcito para las poetas del 27. Un homenaje a un concierto que me las ha redescubierto. Un gracias emocionado a una cantante que nos lleva en su barca a islas de belleza. 








viernes, 25 de noviembre de 2022

LA EXPEDICIÓN ARCOÍRIS

Este cuento es un flechazo. Digo es, y no fue, porque lo sigue siendo cada vez que toco la portada y los pájaros de todos los colores responden a la caricia y salen volando como locos fuera del cuento. Este cuento cuenta la historia de Carl y Kim y de una ornitóloga desconsolada porque le falta un pájaro especial. Es la historia de un viaje. Qué digo un viaje: ¡de una expedición! La expedición que llevará a Kim y Carl a cruzar el bosque acuático de los pájaros caseros y el reino lluvioso de los pájaros paragua, que les hará conocer a los divertidos pájaros matrioshka, y a los increíblemente bonitos pájaros subacuáticos. 

Carl y Kim buscan y buscan pero no encuentran al pájaro perdido. Bajando y bajando el río se encuentran con los pájaros atalaya y los pájaros jazz, pero ninguno lo ha visto. ¡Debe de ser un pájaro muy listo! 

Hasta que un día... Pero ¡chut! No os puedo contar todo el cuento, porque entonces el pájaro arcoíris no sería el mismo. Perdería su magia, y quién sabe si también sus plumas de colores. Tendréis que descubrirlo con vuestros propios ojos, ver dónde se esconde y sobre todo, sobre todo, descubrir por qué le llaman el pájaro arcoíris ¡si parece blanco!

Parecerá blanco, pero todo el mundo sabe que es el pájaro más raro y hermoso que existe. 



miércoles, 23 de noviembre de 2022

14 DE ABRIL

14 de abril es un libro peculiar. El autor ha querido hacer una reconstrucción, hora a hora, de lo que pasó a lo largo de aquel 14 de abril de 1931, el día en que se proclamó la Segunda República, a través de las vivencias de un grupo heterogéneo de personajes, algunos conocidos (Alejandro Lerroux, Alfonso XIII, Miguel de Unamuno, Constancia de la Mora, Niceto Alcalá-Zamora), la mayoría desconocidos, obreros, sindicalistas, paseantes que estaban casualmente en medio del tumulto y que recibieron una bala despistada o una flor.  

"Miran al futuro como los pescadores miran al fondo de las redes: esperando que algo quede cuando todo pase". Aquella fue una "mañana de puño al viento y lágrima derramada", lágrima de alegría, de fervor, de júbilo. Una tensión en el ambiente que era ante todo feliz, aunque eran muchos los que temían que cualquier chispa pudiera convertir aquellos rostros exultantes en una muchedumbre con ganas de venganza. 

Frente a la euforia popular, contrastaba muchísimo la profunda (casi despreciativa) indiferencia de las clases altas ese 14 de abril. Despedían un milenio largo de monarquía casi con desdén. Y es que el rey se había marchado asustado por la puerta de atrás, y nadie parecía haber movido un dedo por retenerlo. ¿Por qué lamentarse por alguien que no pone nada de su parte? "No es una lucha de clases: uno de los dos bandos no ha comparecido en la batalla". 

Este libro de Paco Cerdà es un collage de multitud de pequeñas historias. Todas reales, todas sacadas de los periódicos y de todo tipo de documentos de aquel día (archivos fotográficos, vídeos, partes policiales, fichas de afiliados, etc.) que recrean con asombrosa viveza el ambiente de aquel día, la vibración del aire, la perplejidad y la esperanza, y ayuda a entender mucho mejor que muchos libros de historia cómo recibió la población el fin de la monarquía y esa nueva era en todos los sentidos que prometía la recién nacida república. 

Por la estructura de los múltiples puntos de vista para contar un hecho particular me ha recordado a Obra maestra, de Juan Tallón. Pero lo que aquel tiene de jocoso y juguetón, este lo tiene de poético e intenso. Y ha sido una verdadera sorpresa: tanta poesía, tanta literatura honda y conmovedora en un libro de no ficción. 




lunes, 21 de noviembre de 2022

ESTO NO SE DICE

Si alguien tiene alguna pregunta para Jandro, el nombre que le daba su madre, este libro siento que responde a todas. En mi opinión, es su libro más importante. 

Hace siete años, buscando en nuestra librería libros para recomendar para el Día de la Madre, me encontré con su libro Una madre. No había leído nada de Alejandro Palomas y me lo llevé a casa para leerlo. ¡Me lo pasé en grande! Me divertí tanto con las anécdotas de Amalia, la madre, con los perros, las hermanas... ¡Y Fer! Ese año fue mi libro favorito, no dejé de recomendarlo a todo el que venía a buscar un regalo para su madre. 

Seguí leyendo cada libro que publicaba, El tiempo que nos une, Un hijo, Un perro, Un amor, y le pedimos venir a nuestra librería para presentar Un perro. Fue un placer conocerle, yo sentí su ternura, su vulnerabilidad. Leyendo este nuevo libro suyo he descubierto su humildad y su categoría humana, también que tenemos cosas en común, nos gusta Jeanette Winterson, a quien él ha traducido y que considera una de sus escritoras favoritas. Mi relación con los libros se parece a la que él describe con La historia interminable o El acoso moral. A mí también me salvaron de una infancia desgraciada, a diferencia suya el infierno lo tenía en casa y mi colegio era mi salvación.

Soy parte de ese 84% de lectoras que tiene Alejandro y también del 20% de mayores de sesenta años. ¡Este año cumplo ya ochenta, lo que me acerca a la generación de esa madre maravillosa que tanto le envidio, un gran privilegio el suyo! En tantos momentos de dificultad como la vida nos ofrece, contar con la ternura y el amor incondicional de una madre sin duda debe de ser algo inestimable. También comparto la falta de rencor, el placer del silencio y ese miedo de la madre a abrazar por temor al rechazo.

¡Cuántos temas importantes se abordan en este libro, sencillo de leer y profundo en su contenido! El maltrato en todas sus dimensiones, desde el acoso escolar, el desprecio por ser diferente, hasta la violación por parte de un profesor, y las repercusiones cuando llega la vida adulta, la somatización de los problemas traducidos en enfermedades. 

El personaje de esa madre me sedujo hace años y ahora, al conocerla un poco mejor a través de las palabras y el amor de su hijo, me ha ayudado a reflexionar acerca del maltrato en todos sus matices. Aunque aquí sea un hombre quien lo ha sufrido, y siempre habrá que agradecerle cómo lo ha explicado, con frecuencia las víctimas son en su mayoría mujeres y niñas, y suelen detectarlo cuando ya es tarde. Fue el caso de su madre. En los inicios suele empezar por la indiferencia, dejar de considerar al otro, que ya es maltrato. Luego suele venir el desprecio, lo que provoca la pérdida de la autoestima, y a partir de esa situación de sufrimiento, el poder de la fuerza moral o física suele crecer hasta la violencia más devastadora.

A mí, como a Alejandro, los libros me han salvado en tantas circunstancias. Pasar la mayor parte de mi vida, desde los trece años, en compañía de escritores, descubrirlos, hacer que otros los lean, disfrutar del placer de acariciar una cubierta con un bello diseño... Este libro de Alejandro tiene un valor añadido: ha sido editado con amor. Esas páginas internas, la numeración y los títulos de cada capítulo en color amarillo y las páginas gráficas le dan categoría física.

Como también dice Alejandro al hablar de los libros que le ayudaron, la magia de la literatura es descubrir aquellas palabras que parecen dirigirse a una, música silenciosa, personajes y lugares que nos regalan tantas vidas nombrando aquello que nos sucede y restañando nuestras heridas. En nuestras contradicciones, cuántas veces nos descubrimos en guerra con el mundo por tantas injusticias como la vida nos depara. Leer nos hace más libres porque nos ayuda a tener un criterio, ganar experiencias, sentir que una no está sola, desarrollar la empatía. Porque, como decía Pessoa, "la literatura es la prueba evidente de que la vida no basta".

(Recomendado por Isabel)



jueves, 17 de noviembre de 2022

EL CALCETÍN INFINITO

En verano o Navidad, Soledad estaba sola. Ni un regalo recibía en su media de lana remendada. Tampoco es que pidiera gran cosa: con unas canicas o un pastel, incluso con un simple piano de cola se conformaba. Pero nada. Así que se preguntó si el problema no sería que su media de lana remendada era demasiado pequeña. Y manos a la obra, "con su arte en la labor (que no era poca), se puso a tricotar como una loca. Mientras su media tejía, destejía horas el tiempo, e iban pasando los días..., y las páginas del cuento". 
 
Tejía y tejía, y tanto tejió, que el calcetín le quedó descomunal. Tan largo, tan largo que salió a buscar la punta porque no la encontraba. Buscó y buscó, por bosques y desiertos, ciudades y noches, sorteó precipicios y buceó hasta el fondo del mar. ¿Qué podría pedir que cupiera bien en aquel calcetín descomunal? 

"Pediré un gran hotel, y un monasterio, y toda una ciudad, y algún imperio, y Júpiter y Venus, los dos juntos, se decía Soledad... Mas callaba una pregunta: ¿Y si llega Navidad y no he encontrado la punta?"

Qué cosa más bonita de cuento, por favor. Pedro Mañas es un mago de la rima y de la cadencia. Y las ilustraciones de Eleni Papachristou tienen el sueño y el colorido de un Chagall aventurero. Soledad acaba encontrando la punta de su calcetín, por supuesto. O no, quién sabe. A lo mejor encuentra algo mejor, mucho mejor. Algo que hace que el mundo salte de alegría y que calienta el corazón. 



lunes, 14 de noviembre de 2022

LOS HOMBRES NO SON ISLAS

Mi educación universitaria fue solitaria. Tres, cuatro y hasta cinco horas diarias en soledad con mi piano, tratando de arrancar a la belleza un espejismo de perfección. Esa búsqueda de la belleza tenía un solo objetivo: la clase, en la que tocaba para el profesor; y después, el concierto, en el que tocaba para el público. Tocar para mí era el camino para tocar para los demás. Sin haberlo pensado seriamente, creo que todos los que nos afanábamos en aquellos estudios lo teníamos muy claro. La música no se podía encerrar en una sala de estudio, estaba pensada para ser escuchada, para ser compartida. Lo que no se comparte está perdido. 

"Todo individuo es una parte de la humanidad, al igual que la ola es una parte del océano". Todos formamos parte de algo más grande que nosotros: una familia, un barrio, una ciudad, un país, un continente, una cultura. Una comunidad amplia de semejantes que nos enriquece y sin la cual no podemos vivir. Esta es la idea que sobrevuela el nuevo libro de Nuccio Ordine, autor de La utilidad de lo inútil, aquel célebre librito sobre esas humanidades tan castigadas por nuestra sociedad mercantilista y tan necesarias para ayudarnos a ser personas curiosas, comprometidas y felices. 

También sobrevuela por todo el libro la idea de igualdad. Igualdad entre las personas frente al individualismo que nos convierte en islas solitarias, aisladas por el afán de enriquecernos a costa de los demás. Igualdad como una forma de reconocernos en los demás. Igualdad como solidaridad, como buena educación, como inteligencia capaz de ver al otro y reconocernos en sus gestos, en sus emociones y expectativas.  

Vivimos en una sociedad en la que desde las instituciones se fomenta la competición y el individualismo. Los éxitos individuales se ensalzan como referentes mientras que los éxitos colectivos se desprecian. En la política es muy evidente: parece que ya no hay logros que nos beneficien a todos. Los logros de unos son el fracaso de los otros en una búsqueda insensata y miope del beneficio propio que empequeñece cualquier aspiración colectiva. 

Vivimos en la era de la ansiedad por ser más que los demás, por competir para ganar, por el éxito, por la excelencia concebida como una carrera contra un mundo lleno de adversarios que ansían ser más que tú, tener más que tú. Y Nuccio Ordine bucea en sus clásicos favoritos para encontrar inspiración que nos saque de esta crisis moral en la que parece que los valores universales naufragan en un mercantilismo ciego y voraz que lo devora todo. De John Donne a Virginia Woolf, de Séneca a Montaigne, Ordine nos propone un viaje por los clásicos que defendieron la comunidad frente al individualismo, la ciudadanía universal de la solidaridad frente al egoísmo ciego y pacato del nacionalismo. 

"No se puede ser feliz pensando solo en uno mismo". Lo decía Montaigne pero lo sabe cualquiera con un mínimo de sensibilidad social cuyo objetivo en la vida sea algo más que acumular poder y dinero. Lo que no se comparte está perdido. 



jueves, 10 de noviembre de 2022

LA POESÍA DE LOS ÁRBOLES

Hace unos meses nos cambiamos de casa y al venir a la librería ya no paso por delante de mi árbol favorito, una acacia impresionante de unos veinte metros. Tendrás que buscarte otro árbol favorito, me dijo P. Y, afortunadamente, opciones no me faltan en el parque que nos rodea. Pero, aunque ya no la vea, escondida en su urbanización cerrada, aquella acacia gigante sigue siendo mi árbol favorito. Es un vínculo que no desaparece, que, quién sabe por qué misterios de la poesía y del afán por encontrar belleza en todas partes, llegó para quedarse conmigo. 

De estos vínculos profundos habla este libro. De la poesía que habita en los árboles y nos habla cuando nos acercamos y nos atrapa para siempre en su hechizo. Es un libro en el que los árboles cantan o contienen el aliento, lloran o ríen, mientras de sus ramas alzadas al cielo caen las palabras como hojas caducas en otoño. 

Los amigos de Nórdica, siempre atentos a la belleza de todo, han editado un libro precioso, iluminado con las acuarelas de Leticia Ruifernández. Setenta y cinco poemas de setenta y cinco poetas de todas las épocas y sensibilidades rinden homenaje a los árboles que detienen el tiempo. "No existe el tiempo en el bosque. Existen el color, la luz, la textura". Árboles que nos acompañan cuando las mudanzas desvían nuestros caminos y que permanecen en la memoria como recuerdos de una belleza siempre viva y cambiante. 



lunes, 7 de noviembre de 2022

LA ESPAÑA DE LAS PISCINAS

"Espero que te guste, ya me contarás". 
En la librería digo esta frase todos los días. Sin prestar atención. Una frase que parece que no contiene nada más que una pátina de amabilidad, y con la que, sin embargo, estoy diciendo que me importa acertar y, sobre todo, que espero que vuelvas para contármelo. Con esta frase estoy apostando por la expectativa de volver a verte y crear un vínculo a través de los libros que compres. Estoy apostando por que tu forma de comprar libros sea una experiencia personal que tienes conmigo, que te vincula a mi librería, a tu barrio y a otras personas con las que compartes un espacio vital que define quién eres. Con esta frase digo: me importa el barrio, la cercanía, el trato personal y la conexión con las personas que compartimos un espacio vital, y ojalá a ti también. 

Todo esto, que parece obvio, no lo es tanto cuando pensamos en el modelo de vida que cada vez va calando más en amplios espectros de la sociedad. Un modelo de vida sostenido por la urbanización cerrada, alejada de cualquier comercio, el coche para todo y la compra por internet o en centros comerciales, lo cual conlleva la disolución del barrio y de la proximidad y la ruptura de los vínculos sociales con aquellos que viven fuera de esas burbujas. Es un modelo que ha calado en todo el país y que Jorge Dioni López explica con todo detalle en este ensayo interesantísimo. 

La burbuja del alquiler, cada vez más desatada, y la cultura de invertir en vivienda como único valor seguro a largo plazo, han creado una sociedad de propietarios ricos enfrentados a inquilinos pobres. Inquilinos que, aunque tengan un trabajo fijo y se consideren de clase media, nunca podrán comprar una vivienda porque los alquileres en alza les impiden el ahorro necesario para la entrada. Si a esto añadimos que la mayoría de caseros consideran su vivienda como un bien de mercado sin función social concebido para enriquecerse a costa del esfuerzo de los que no pueden ser como ellos, y que tenemos una política de vivienda históricamente centrada en la propiedad y para la que el alquiler social nunca ha sido una prioridad, tenemos una distopía habitacional sin solución aparente. Tenemos la España de los guetos para ricos. La España de las piscinas. 

La España de las piscinas es la España de las urbanizaciones en medio de la nada. Las comunidades cerradas que niegan los espacios comunes. De forma física, levantando empalizadas y múltiples sistemas de seguridad. Y de forma ideológica, abrazando el mito de la meritocracia: yo estoy aquí porque he podido y los que no lo han logrado es porque son menos válidos o no se han esforzado lo suficiente. 

Es la España de la libertad individual concebida como ruptura de los vínculos sociales. Pensada como un fin absoluto, para el que cualquier pacto social (impuestos, sindicatos, asociacionismo, cultura de barrio) es una agresión. Objetivo: liberarse de lo compartido. "Todo lo común es negativo porque es una imposición, ya sea la ciencia, la calefacción central de los edificios o los impuestos". 

"Si todo el mundo solo tiene contacto con sus iguales, lo común se vacía de contenido y se pierde la regulación del comportamiento por conocimiento y afectividad; es decir, el civismo, el urbanismo o la moral. Quizá por eso necesitamos regularlo todo y trasladar al código penal lo que deberían ser simples normas de buena educación". 

La España de las piscinas no es un error, o una desviación de un sistema. Es el objetivo de determinado urbanismo que define una forma de pensar. Un urbanismo que ya no es que influya en la ideología y segregue por renta, es que es ideología. Un urbanismo que promueve la vigilancia. El temor difuso a lo desconocido, a lo diverso, a lo imprevisto. En definitiva, a lo heterogéneo de nuestra sociedad. Un temor que hemos aprendido a conjurar contratando alarmas, reforzando puertas, poniendo rejas, levantando muros y porteros automáticos en urbanizaciones cerradas, amurallándonos en islas herméticas, haciendo algo de lo que estamos tremendamente orgullosos y a lo que hemos llamado realización, progreso, éxito. 





lunes, 31 de octubre de 2022

LA LLAMA DE FOCEA

"Lo que ancla a un hombre a un espacio no es la paz o la dicha, sino cuánto lo conmueve cuando lo recuerda". 
Es decir, el significado que le da. Lo que despierta en su interior cuando cierra los ojos vuelve a él. Aunque el recuerdo le revuelva el cuerpo y le agriete la memoria. 

"Si estamos condenados a encontrarnos, también lo estamos a encontrar alguna clase de equilibrio. Chocar es convivir. Para quien no choca ni convive es muy fácil la pureza moral". 
Esto aplicado al nacionalismo, a la política en general. Pero también a las relaciones familiares y laborales. Qué cómodo es quedarse en un rincón rumiando a solas las mismas una y otra vez, señalando como enemigo a todo aquel que no las comparta. Qué cómodo y qué tóxico y qué peligroso. Para todos. 

"La ironía es el arma que protege a los seres humanos de los abismos de la creencia ciega, que es el camino de perdición en el que desembocan, una y otra vez, quienes carecen de sentido del humor". 
Y la duda que llega con ella. Las paradojas. La incertidumbre tan saludable de ver las cosas siempre desde varios puntos de vista y no casarse nunca del todo con ninguno. 

Lorenzo Silva está en esta entrega de su serie policiaca más filosófico que nunca. Melancólico y un poco sentencioso, parece que ha escrito esta novela como mirando hacia atrás, tratando de dejar alguna huella en un camino que sabe que no va a volver a pisar. La historia nos lleva de la Galicia del Camino de Santiago a la Barcelona de 1992, una ciudad al borde de un cambio radical por los Juegos Olímpicos. Y culmina en la Barcelona de 2019, una ciudad al borde de la guerrilla urbana por la sentencia del Procés. 

Investigando el asesinato de una peregrina, hija de un empresario vinculado al independentismo catalán, el subteniente Bevilacqua se ve envuelto en una trama política en la que entran en juego los servicios de Información de la Guardia Civil, atentos siempre al desafío soberanista. Sus pesquisas y viajes entre una punta y otra de España le permiten meditar sobre las complejidades del nacionalismo catalán, a menudo desde la mirada templada aprendida en los libros de Jaume Vicens Vives, cuyo deseo siempre fue "que las virtudes catalanas, integradas en el empeño común de España, ayudaran a mejorar cómo se percibía a esta desde el exterior, y cómo catalanes y españoles se percibían a sí mismos". 

Como en otras novelas, Lorenza Silva transmite serenidad, melancolía y un afán especial por hacer las paces con un pasado que no se deja domar. La llama de Focea es una novela policiaca alejada de la adrenalina, el morbo salvaje y los efectos cinematográficos tan en boga en el thriller español actual, que apuesta por la reflexión política, la poesía y el difícil equilibrio entre la búsqueda de lo que nos hace felices y lo que consideramos justo. 




lunes, 24 de octubre de 2022

LLÉVAME CONTIGO

Una mujer en la cincuentena se enamora de otra mujer. Qué natural y qué terremoto. Toda una vida de repente se tambalea. Lo que era seguro ya no lo parece. Y la luz y los fuegos de colores la elevan hacia una dulce taquicardia a la vez que le quitan el suelo de los pies. 

Este cómic cuenta un enamoramiento. Con su ansiedad y su secreto. Su transgresión y su éxtasis. Hay caos y hay dolor. Un matrimonio estable y feliz salta por los aires por una atracción inesperada, que no es un capricho ni una verdad definitiva, sino simplemente un descubrimiento. Un regalo. Algo tan intenso y tan valioso que no existe la posibilidad de dejarlo pasar. 

Este cómic habla de lealtad y de celos. De amor y de deseo. El júbilo convive con el miedo en una vida puesta patas arriba por algo más fuerte que la razón, un sentimiento del que no se puede escapar (y pobre de aquél que lo consiga, qué páramo emocional heredará de su decisión). 

Me gusta que no se hable de la edad ni de la orientación sexual. Que el sentimiento y su enmarañada red de complicaciones sea lo universal, y el resto, detalles que no hace falta ni mencionar. Me gusta que no se hable de la posesión. Que a pesar del dolor y de los celos y de las autoestimas dañadas, todos los personajes den por supuesto que por encima de todo está la libertad de cada personaje de elegir en cada momento qué quiere hacer, con quién quiere estar, qué estela de qué amor va a seguir. 

Una mujer en la cincuentena se enamora de otra mujer. Qué natural y qué terremoto. Conozco unas cuantas mujeres a las que esto les parecería imposible. Imposible de imaginar, siquiera. Una frivolidad incomprensible, ¡un escándalo! Y me ha encantado que Anneli Furmark haya escrito esta historia así, con la sencillez y el impacto de las historias universales que dejan huella, más allá de detalles que para las generaciones anteriores eran murallas y que hoy, afortunadamente, ni mencionamos. 




 

lunes, 17 de octubre de 2022

UN AMOR AL ALBA

Un amor al alba. Al alba de una ciudad mágica por descubrir. Al alba de las carreras artísticas de dos jóvenes extranjeros, ella rusa, él italiano, antes de que empiece de verdad cada uno a pensarse únicamente como creador, antes de que ninguno de los dos pueda siquiera sospechar que la poesía y la pintura los volverán mundialmente famosos. Un amor fugaz y quién sabe si platónico, al inicio de su juventud, cuando París era una promesa infinita, un lienzo en blanco lleno de posibilidades. París en 1910, antes de la guerra: la capital del arte y de la libertad. 

Esta novela lírica, de prosa delicada y apasionada, recrea la relación entre Anna Ajmátova y Amedeo Modigliani en el París de su juventud. La autora ha conseguido una voz que se adhiere suavemente a sus personajes para seguir sus pasos desde sus emociones, para que veamos sus vidas con sus ojos. Habla de la belleza como pasión y destino. Como ideal y como herramienta para liberarse de una educación provinciana basada en la ignorancia y los prejuicios. Conecta con Los europeos y El baile de Natasha, de Orlando Figespor la relación entre la cultura rusa y la capital francesa, y la influencia de la literatura, en este caso la poesía simbolista con Baudelaire como estandarte, en la pintura de Modigliani y la obra de Ajmátova. 

Pero ante todo es una crónica de un amor improbable. 

Modigliani es el prototipo de pintor bohemio, siempre al borde de la miseria, artista culto siempre con un libro bajo el brazo, de complexión robusta, bajo de estatura, con un magnetismo mediterráneo al que resulta difícil resistirse. Un hombre marcado por la salud frágil, en busca de un absoluto que solo encuentra en la pintura y en la escultura. "Al igual que en los museos, busca en los libros el relámpago que despierta, la luz que fulmina". 

El cuerpo es un lenguaje. Lo saben los artistas jóvenes, deslumbrados por la sensualidad exótica de los ballets rusos que causan furor en el público parisino. Lo sabe la joven Anna cuando recita sus primeros poemas en París, "lentamente, con ternura, los brazos a menudo cruzados sobre el pecho". Una mujer alta y delgada, con un aire misterioso e inquietante, a pesar de la dulzura. Un ideal de belleza que lleva mucho tiempo fraguándose en la mente de Modigliani, que siente la loca esperanza de haber encontrado por fin la mujer real que encarna su sueño. Ese sueño de piedra, que le seguía desde Italia, resulta que hablaba francés con un fuerte acento ruso. 

Un amor al alba, efímero como un amanecer. Pero profundamente duradero en la huella que se dejan una y otro. "Pintar, esculpir, escribir, componer, es mostrar a la muerte su fracaso". Y ese es el poder del arte, que da alas a cualquier vida que se entregue a él, como Ajmátova y Modigliani, a tumba abierta. 




lunes, 10 de octubre de 2022

RICCARDINO

Pues hasta aquí hemos llegado. Aquí terminan las aventuras del comisario Montalbano. O eso dicen la promoción del libro y los artículos de prensa. Pero la verdad es que yo no lo tengo tan claro. ¿Puede terminar algo que ya te pertenece para siempre? ¿Los sueños premonitorios, la risa constante, la trattoria de Enzo y los portazos de Catarella? ¿Pueden terminar el sol y la mafia, los celos compulsivos y el desafío burlón a los poderes corruptos? ¿Puede terminar esa Italia tormentosa, ese país áspero y bellísimo gobernado por los hilos invisibles de la mafia y los sacerdotes? Novela a novela, Camilleri ha creado un mundo literario que ya forma parte de mí. Y que no puede terminar, porque volverá a cobrar vida y a desplegar su encantamiento cada vez que abra cualquiera de sus treinta y tres novelas. 

Riccardino es una novela distinta al resto de la serie. Y no solo porque sea la última o tenga un título poco habitual en comparación con el resto. Camilleri la escribió en 2004 y la guardó en un cajón, reservando su publicación para cuando decidiera terminar con el personaje. Y sí, termina con su Salvo Montalbano, pero no de la manera que cualquiera esperaría. 

Riccardino es distinta por muchos motivos maravillosos. Por ejemplo, el narrador hace que su protagonista hable con el propio Camilleri, el Autor, que le pide información sobre su vida y el caso que se trae entre manos para escribir la historia a la vez que el protagonista la vive. Y no solo eso, sino que Montalbano está picadísimo con el actor que hace de él en la serie de televisión por ser diez años más joven y robarle protagonismo y popularidad. 

No quiero contar mucho más. Sólo que esta última aventura es una autoparodia fina y divertidísima sobre los límites de los personajes y cómo estos cobran tanta independencia y vida propia que hay que pedirles permiso y consejo a la hora de crear sus historias. Y es que el Autor se queja de que su personaje no está siendo sincero con él y le llama a cualquier hora para pedirle explicaciones y que se deje de tonterías, que no hay derecho que con el caso de Riccardino vaya tan perdido y le esté haciendo escribir una novela tan poco resultona. En fin. Una fiesta de despedida por todo lo alto. 





lunes, 3 de octubre de 2022

MALESTAMOS

Nadie dudaría de que si tienes un tobillo roto no puedes ir a trabajar. Pero si la dolencia es psicológica, de repente cuesta mucho más explicarlo. ¿Baja por ansiedad? Generación de cristal. ¿Baja por depresión? Si es que os quejáis por todo, hombre. 

Esta cultura del desprecio por la salud mental viene de la ignorancia de generaciones y generaciones educadas en la represión emocional, incapaces de hablar de lo que sienten, de aceptar que su forma de cuidar, querer y acompañar a veces también puede dañar, de darse cuenta de que tratar bien a los demás exige un esfuerzo constante que nunca acaba. 

Cuántas personas no han ido ni irían nunca a terapia psicológica porque piensan que no tienen ningún problema, y además si lo tuvieran no irían a contárselo por ahí a un extraño, aunque se pasen la vida en el médico pidiendo recetas para todo tipo de dolencias. Cuántas personas piensan que hay dolencias de las que se puede hablar y otras de las que no. Como si la cabeza no formara parte del cuerpo. Como si la salud mental fuera cosa de locos peligrosos, de gente diferente con problemas diferentes a los de todo el mundo. 

Pero es importante hablar de salud mental. Al menos tanto como de un tobillo si se rompe. No sólo para nosotros, sino también para nuestros mayores, que se han pasado toda la vida arrastrando unos problemas psicológicos tremendos sin saber que los tenían porque los educaron en la creencia de que ellos no podían tener de eso. Y es importante hablar de salud mental como una cuestión colectiva y política, no solo privada e individual. La salud de las personas no solo mejora con más inversión sanitaria, sino también con el modelo económico, laboral y social que sale de las leyes y de los presupuestos generales. 

Nuestra generación es la primera que vivirá peor que sus padres. Es una frase que se repite mucho y que tiene matices cuestionables. Lo que sí parece más seguro es que a partir de 1980 estamos acumulando generaciones con una ausencia generalizada de perspectivas de futuro. Y nos han dicho (y nos hemos creído) que si nos hemos quedado sin futuro es por culpa nuestra. Que la ansiedad crónica es culpa nuestra. Y, al final, no sólo estamos mal, sino que nos sentimos culpables por estar mal porque nos han enseñado que si no podemos mostrar la herida o explicarla con claridad, nuestro dolor no es aceptable. Qué difícil parece señalar que muchos fracasos individuales de nuestra generación son en realidad un fracaso colectivo del sistema, "un sistema que utiliza a las personas y sus anhelos como la materia prima con la que transformar el capital".

Malestamos señala que "mi malestar, aunque para mí sea el más insoportable, no es el más grave, sino un ladrillo más en una construcción que nos encierra". Trata de cómo el modelo social influye en la salud de las personas. La precariedad, las crisis, la falta de proyectos colectivos, el aislamiento, la soledad y las condiciones laborales alienantes nos minan la salud tanto como aspectos individuales y privados como una ruptura sentimental o un ambiente tóxico dentro de la familia. Ya lo señalaba César Rendueles en Contra la igualdad de oportunidades: las democracias más igualitarias presentan los mejores índices de salud entre sus ciudadanos. Este libro es un golpe en la mesa para reivindicar el poder de lo público para mejorar lo más íntimo de la vida de cada uno. "En un contexto histórico en el que la posición habitual de demanda es un "¿qué hay de lo mío?", apostamos con fiereza por un "¿qué hay de lo nuestro?", y, yendo aún más allá, por un orgulloso "todo este bienestar común lo hemos construido con nuestras propias manos y el malestar impuesto no nos va a impedir que lo sigamos construyendo".



lunes, 26 de septiembre de 2022

ESTADO DEL MALESTAR

Lo que hace una voz. Nina Lykke podría dedicar una novela a hablar exclusivamente de los hábitos reproductivos de los cangrejos cocoteros y me tendría ahí pegado a su historia como un niño delante de una final del mundial de fútbol. Su voz cuenta desgracias dolorosas riéndose de sí misma pero sin acritud. Y nos interpela a todos, a todos los que hayamos temido alguna vez que nuestra pareja nos deje, o que hayamos sentido la pulsión de dejar una vida ordenada y estable por la adrenalina de un amor imposible que vive más en el recuerdo o en el sueño que en ninguna realidad. 

Nina Lykke hace un retrato de una clase media acomodada que no encuentra un propósito para su vida. O, mejor dicho, que tras veinte o treinta años de cumplir lo que pensaba que era su propósito, se encuentra de repente decepcionada con que la vida se reduzca a eso y no haya márgenes para explorar lo desconocido. Y, dentro de esa clase media, cuenta la historia de una mujer médica de familia que ha dedicado su vida a escuchar el dolor de los demás para tratar de paliarlo y siente que, a pesar de la angustia vital que soporta, tiene que estar constantemente agradecida por la suerte que ha tenido. "Has nacido con la sensación de arrastrar una deuda y esa sensación te seguirá hasta la tumba. Tienes que aprender a vivir con ella como la gente vive con el duelo. Paso a paso, poco a poco". 

Me ha gustado mucho la descripción que hace de los pacientes en la consulta. Sus rarezas, sus fobias, sus terrores, que a veces parecen totalmente extravagantes e infantiles pero que provocan una desesperación muy real, una devastación muy seria en su salud. Qué fácil es reírse de ellos y, a la vez, qué necesario es tener la capacidad de imaginar su origen para tratar de sanarlos. Quizá todos somos igualmente frágiles, pero cada fragilidad tiene una forma distinta de enfrentarse a las agresiones. "Este cuerpo, esta cáscara indefensa que nos rodea y desde la que vemos el mundo". 

El malestar que describe esta novela es un síntoma de nuestra época. El desasosiego indefinido, la insatisfacción crónica, la culpa por que la abundancia no termine de hacernos felices, la sensación de vivir nuestra vida desde fuera, de no conectar profundamente con nadie, de no pertenecer a nada sólido. Y la necesidad de huir para buscar una respuesta. La protagonista está cansada de ser buena y cede a la tentación de transgredir las normas, aunque solo sea porque "todo el mundo tiene un punto débil, un punto ciego, un ángulo muerto, una zona sin vigilancia. Una zona que no sabemos que existe hasta que alguien la encuentra y entonces ya es demasiado tarde". 

Nina Lykke podría haber escrito sobre cualquier tema y sospecho que me habría gustado igual. Pero es que ha escrito sobre este tema. Un tema que nos afecta de tantas maneras a todos. Y si alguien piensa que está a salvo de todo lo que le pasa a la protagonista de esta novela y siempre lo ha estado, me temo que es porque no se ha mirado hacia dentro con la suficiente profundidad. 




lunes, 19 de septiembre de 2022

LA AUTOPISTA LINCOLN

Era difícil, muy difícil, escribir una novela a la altura de Un caballero en Moscú. ¿Cómo igualar el carisma del conde Rostov, encerrado durante tres décadas en el Hotel Metropol? ¿Cómo encontrar un personaje así, un espíritu tan libre, ingenioso, elegante, imaginativo, bondadoso y audaz? Mis expectativas con La autopista Lincoln estaban por las nubes, y leer con unas expectativas así es caminar constantemente por el filo de la decepción. Todo lo que no rozara la perfección iba a resultarme un chasco. Y no sé cómo, porque esta historia nada tiene que ver con la anterior, no sé cómo lo ha hecho Amor Towles, pero he llegado a la última página de este nuevo viaje con la misma sensación de plenitud que ya tuve con el anterior. La misma maravilla, el mismo deslumbramiento, las mismas ganas de irme a vivir con estos personajes, en este caso a su ansiada California, para ayudarles a construir sus sueños. 

"La vida en un correccional está pensada para atontarte. Te despiertan al amanecer, te obligan a trabajar hasta el ocaso, te dan media hora para comer, media hora para descansar y luego apagan las luces. Se supone que no debes ver más allá del sendero que tienes por delante, como los caballos con anteojeras de Central Park. Pero si has crecido rodeado de artistas itinerantes, es decir, entre ladrones y estafadores de poca monta, nunca llegas a atontarte del todo". 

De correccionales trata también esta novela. De infancias abandonadas, que sufren por el secuestro de un internamiento estatal pensado para atontarlas y alejarlas de cualquier mal hábito. De niños sensibles, demasiado sensibles, quizá, para la aspereza de la vida estadounidense de los años 50, que, sin embargo, nunca dejan de desear a lo grande y de reclamar su derecho a perseguir sus sueños más locos. 

Amor Towles tiene un don especial para crear personajes infantiles inolvidables. En La autopista Lincoln la estrella para mí es Billy, un niño de ocho años que viaja siempre con un libro gastadísimo de tapas rojas, una antología de viajes reales e imaginarios con la que construye su mundo real. Billy es un homenaje a lo excepcional, al poder de la candidez y la bondad para salvarnos de cualquier desgracia y ensanchar los límites de lo que somos capaces de imaginar. 

La autopista Lincoln es un viaje. Como cualquier vida. Y, con una sonrisa, nos recuerda que todo viaje, como cualquier vida, tiene que estar abierto a lo inesperado para ser verdaderamente disfrutado. 




lunes, 12 de septiembre de 2022

LAS INFANCIAS SONORAS

La infancia suena. Suena en la voz de los niños que vienen estos días por la librería en busca de sus nuevos libros y lápices y gomas y cuadernos para empezar el nuevo curso. Suena en la mirada cómplice de Larisa cuando, después de haber hablado un ratito de libros y del olor irresistible de la pastelería de la esquina, vuelve a la librería con una porción de tarta de queso para que mi tarde pase más rápido y más feliz. Suena en mi cabeza con melodías imprevisibles con cada trocito que voy comiendo a escondidas entre cliente y cliente, y con cada poema que leo, también a escondidas, de este librito minúsculo que suena como suena la infancia en los que nunca llegaron a desprenderse de ella. 

Ver el mundo con ojos de niño es un privilegio. Un privilegio extraño y difícil. Porque, como adultos, tenemos memoria de la infancia. Y añorar la infancia es un poco así como matarla. Los niños no añoran, los niños desean. Los niños anhelan, aspiran, exigen. Mirar con ojos de niño es quizá pensar que el pasado no existe y que el futuro es la continuación lógica y excitante de un presente infinito y sonriente. Mirar con ojos de niño es recordar la risa de la abuela y, en vez de rendirse a la tristeza, reír simplemente porque ella reía. Y qué mejor homenaje. 

La infancia suena en este libro. Despacio e imperceptible, como el mar dentro de su caracola. Suena como no suena la mía, y por eso el eco que produce en mi cabeza es todavía más bonito. "No se sabe nunca nada si no buscas saber desde otro sitio", dice Nuria. Ninguna infancia suena de verdad sin la caja de resonancia de otras infancias que la reflejan. 

La infancia suena. Pero ¿a qué suena? ¿Cómo se llama ese sonido, la risa que provoca, el temblor de cada recuerdo? ¿Qué nombre tiene el olor de la despensa de la casa del pueblo, el tacto áspero de la mejilla del abuelo? Buscar las palabras de la infancia es algo así como apuntalarla. Elevar una casa en la que el recuerdo sobreviva. Quizá para esto haya escrito Nuria Ortega este librito. Y no se me ocurre propósito más bonito. 




lunes, 5 de septiembre de 2022

TODOS MIS ANHELOS (firma invitada)

Últimamente son habituales las novelas que tratan la relación madre-hija. Lo que yo he leído mucho menos son novelas que traten la relación padre-hija. Y, sobre todo, las novelas que lidian con la muerte. La muerte del padre. En Todos mis anhelos, la autora evoca este sintagma como uno de los últimos pronunciados por su padre tras un suspiro, postrado en la cama y ya enfermo terminal de cáncer. La narradora, que no es otra que la propia autora, se pregunta por esos anhelos de su padre y, al mismo tiempo, también piensa en sus propios deseos y los de su madre.

En una ocasión a lo largo del relato, la narradora dice que es un poco mojigata porque en sus textos no hace explícito el sexo. Y a pesar de la ausencia de sexo, hay mucha intimidad en su texto. La intimidad de las despedidas, la intimidad de la vida posterior a la muerte de un padre y la intimidad de la muerte. En este tiempo de distintas formas de narrativa que tratan los 'apegos feroces' entre madres e hijas, me gusta la evolución de la protagonista en su relación con su madre. Una relación en la que poco a poco las aristas se van suavizando hasta convertirse en una historia tierna de compañías, de ilusiones renovadas y de nostalgia compartida por el pasado común junto al padre.

No estoy de acuerdo con Tolstói en que todas las familias felices se parecen. La familia de la historia de Puyó es una familia feliz a su manera: la hija y la madre, la hija y el novio, la pareja y el amigo. Pequeñísimas familias en torno a una familia. Pequeñísimas familias que se entienden, se acompañan y son felices a su manera, a pesar de los anhelos que quedan en ese aire suspirado al abrigo de la noche y la enfermedad.

Me topé con Todos mis anhelos en la caseta de la editorial Xordica en la Feria del Libro de Madrid, este junio. Su editor, Xusé Raúl Usón, nos envolvió con sus palabras, nos acompañó a los textos y nos transmitió su pasión por los libros bien seleccionados y pulcramente editados. Me alegro mucho de haberme relacionado de esta manera con la enfermedad del padre.

Es importante encontrar referentes en la literatura de lo que se aproxima por tiempo y circunstancias a la propia vida. Y es importante comprender que las familias felices lo son, también, a su manera.

Patricia. 




jueves, 1 de septiembre de 2022

PACHINKO

Desde su estante, esta novela llevaba años poniéndome ojitos. De vez en cuando alguien desprevenido cedía a su seducción y se la llevaba, y yo la reponía fielmente para seguir disfrutando de esa mirada cada vez que pasaba a su lado. Corea, Japón, saga familiar, siglo XX: lo poco que sabía de ella se mezclaba en la nebulosa que desprenden las cosas que nos atraen pero a las que, por algún extraño motivo, no acabamos de acercarnos. Hasta que la librera madre se puso con ella y a las pocas páginas me dijo: basta de miraditas en la distancia, tenéis que quedar de inmediato. Bueno, no me dijo exactamente eso, pero la novela y yo lo entendimos así. Y aquí estoy, para dar cuenta de la consumación del flechazo. 

Todo empieza con la anexión de Corea por parte de Japón en 1910. Este el origen de la historia, y también el origen de buena parte de los males que retrata. Bajo la ocupación japonesa, los coreanos eran tratados como ciudadanos de segunda, y las mujeres protagonistas de esta novela sufren esa discriminación cada día, en las miradas de los hombres al caminar por el mercado, en el futuro cada día más pequeño al que pueden aspirar, con la guerra y el exilio como horizonte. 

Los prejuicios de los japoneses hacia los coreanos es la herida profunda que arrastra la familia protagonista, emigrantes coreanos en Japón desde la guerra. Como miembros de esa "raza maliciosa y artera que envenena las calles", malviven en guetos, no tienen acceso a viviendas ni a trabajos dignos, sufren desprecio y desconfianza constantes y tienen que renovar periódicamente sus permisos de residencia, incluso los que ya han nacido en Japón, bajo la amenaza de ser deportados a una Corea que apenas recuerdan. Pues para los expatriados coreanos en Japón, su patria ya no existe. Corea quedó destruida tras la segunda guerra mundial, desgajada en dos mitades irreconciliables. No quedaba nada de la Corea que recordaban de su juventud. Un país humillado y explotado por el imperialismo japonés y reducido a cenizas y violencia por la guerra. 

"El patriotismo es solo una idea, como lo es el capitalismo o el comunismo. Pero las ideas pueden hacer que las personas olviden sus propios intereses. Los que están al mando siempre tratarán de aprovecharse de los idealistas". 

Pachinko proyecta muchos ecos en nuestra actualidad política. Trata sobre racismo e ideología. Sobre pobreza, lucha de clases y vidas inmigrantes. Sobre gente para la que salir adelante es un imperativo por encima de cualquier otra cosa. La lucha por la supervivencia en un mundo hostil no deja tiempo ni recursos para pensar en ideologías. Aunque sean las ideologías, precisamente, las que construyen guetos, excluyen y discriminan. 

Por la situación de las mujeres coreanas durante la ocupación japonesa, me ha recordado a la novela gráfica Hierbade Keum Suk Gendry-Kim. En los años treinta, bajo la falsa promesa de un trabajo mejor en otro lugar, muchas chicas coreanas dejaron a sus familias y acabaron cayendo en redes de esclavitud sexual para el ejército japonés. Pero a pesar de todo, en cada capítulo brilla una nobleza escondida. Una bondad que brota de los personajes más inesperados y que ilumina la historia de imágenes emocionantes. 

Pachinko ya se ha convertido en uno de esos libros que siempre tengo cerca para recomendar, un miembro más de esta familia libresca. Qué felicidad cuando las seducciones terminan así de bien.