Cada nuevo libro de Paco Roca es un acontecimiento. Llega a la librería e inmediatamente lo pongo en el mostrador, en el escaparate, en la sección de cómics, y dejo cualquier libro que estuviera leyendo para llevármelo a casa y devorarlo de una sentada. Mira que me entusiasmo mucho por los autores que me gustan, pero lo de Paco Roca es especial. Ya no es solo que sus historias me atrapen, me emocionen y me produzcan mucha admiración: es que, sin conocerlo más que por algunas entrevistas, el tipo me cae condenadamente bien.
Este nuevo libro suyo trata sobre una relación de pareja que se rompe tras casi veinte años de vida en común. Podría parecer que es una temática nueva en la obra de Paco Roca, que nos tiene acostumbrados a libros sobre memoria histórica y sobre la herencia del pasado en las costuras de las vidas privadas. Pero ya abordó temas familiares más íntimos, por ejemplo en La casa y en Regreso al Edén, donde la pérdida de una relación dejaba a la vista emociones profundas que el autor trataba con la delicadeza y generosidad que le caracterizan. El amor y el duelo se entrelazan aquí en un viaje por una tierra gélida e inhóspita, real y figurada, que marca un final pero también el comienzo de una historia por habitar.
Las relaciones de pareja nos configuran la vida. No es que sean importantes, es que de muchas formas nos hacen ser quienes somos. Miramos a nuestra pareja y nos decimos: yo soy porque estoy contigo. Y no pensamos: ¿qué sería si ya no estuviéramos juntos? Hay ciertas rupturas que nos parecen inconcebibles. Y, cuando ocurren, nos dejan ciegos. Perdidos en un mundo a oscuras que tenemos que aprenden a percibir con otros sentidos. Algo así le ocurre al protagonista de esta historia, varado en un lugar remoto del sur de Argentina por la cancelación de su vuelo de regreso, que repasa la historia de su ruptura con la madre de sus hijas mientras espera en un limbo solitario a que le asignen un nuevo vuelo. Una nueva forma de regresar del dolor y del rencor.
El uso de los distintos colores para plasmar los distintos planos temporales y emocionales de la historia me ha parecido maravilloso. Hay escenas cuya intensidad emocional abruma especialmente por la sencillez con la que están representadas. Creo que cualquiera que haya experimentado una ruptura dolorosa podrá sentir esta historia latir poderosamente por dentro. Es un libro guía por el viaje de vuelta del duelo. Un libro espejo que te devuelve una imagen compasiva, una mano abierta que te dice: este viaje es tuyo, pero no estás solo.