lunes, 27 de julio de 2026

NARA

Una rama sostiene una medialuna. Una medialuna naranja en cuarto creciente. Una niña la mira, sentada junto a un gato. Y el gato las mira a las dos, mientras las palabras vuelan. Lo primero que me enamoró de esta novela fue la ilustración de la cubierta. Los colores y el diseño, tan sencillo y tan evocador. No imaginaba la cantidad de significado que encarraban las figuras, capas y capas que la historia iría desvelando, como una cebolla dulce de la que emana una canción. Pero fue leer dos páginas y caer rendido a la cadencia de la prosa de Mónica Rodríguez y a la tensión embrujadora de la historia. Ya no pude parar. Un día me duró esta historia. Y sé que se va a quedar conmigo mucho tiempo. 

Nara es una niña que ha huido de las bombas. Estamos en la zona del Ebro en 1938, y el rugido de los aviones se ha vuelto una constante ominosa para las personas y los animales del bosque. Nara es una niña que un día, en una trinchera abandonada, encuentra un libro de poemas medio roto. Sin tapa. Con alguna hoja suelta. Poemas que lee despacio, le han enseñado lo suficiente para descifrar las palabras. Poemas que entiende y que no entiende. Que le gustan y que no le gustan. Pero que se le meten dentro. Es la música. La repetición. La vibración del aire después de decirlas en voz alta, en el silencio del bosque. Esas palabras hablan de todo y de nada. Hablan de ella. «Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa». Sí, hablan de ella. Porque su casa es ahora el bosque, los árboles que ajustan sus cortezas para acogerla y consolarla, y ese gato montés que la sigue con los ojos muy abiertos y el paso sigiloso. 

Los aviones bombardearon su pueblo y ella huyó, huyó, huyó al bosque. Se convirtió en una piedra más del río, en una rama más, un pájaro cualquiera encaramado a un árbol. Huyó al bosque para buscar a su hermano, reclutado para esa guerra que todo lo invade. Quizás a través de los versos verdes del libro pueda encontrar una pista de su paradero. Quizás este soldado herido que se ha encontrado pueda decirle algo, poner algo de orden en su mundo tan desordenado. 

Nara es la historia de una niña que recita versos en el bosque. Versos de un poeta asesinado que ninguna guerra podrá ya nunca silenciar. Versos que le sirven de consuelo y de camino para volver a su hogar, esté donde esté. 





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