lunes, 4 de agosto de 2014

EL LIBRO DE MI DESTINO


¡Cuántos libros como éste necesitamos para conseguir interiorizar el gran problema de la igualdad entre hombres y mujeres!

Parecería que en algunos países hemos avanzado mucho pero, aunque es cierto, también lo es que nos queda mucho camino por recorrer.
En esta historia está retratado un país, Irán, de donde procede la autora, (podría ser otro cualquiera donde se apliquen con rigor las normas y costumbres islámicas), aunque no sólo en los países islámicos las mujeres son discriminadas y maltratadas hasta la saciedad. En América Latina, y especialmente en Centroamérica, el número de violaciones y feminicidios es abrumador y el acceso a la enseñanza de las mujeres es interceptado desde la niñez, en aras del cuidado de la familia. 

La protagonista inicia la historia cuando es una adolescente y, camino del instituto, se cruza con la mirada de Said, un ayudante de farmacia con el que apenas intercambia miradas y algunas breves palabras, suficiente para que sus hermanos se ensañen con ella hasta la crueldad más extrema. Dice ella que "quien te ama te puede matar" y es una expresión literal, por culpa del fanatismo que procede en buena parte de la ignorancia, esa que por todos los medios ella intenta eliminar de su vida estudiando a pesar de las dificultades que el destino le pone en su camino.

Desde los años 70, tiempos del Sha, la revolución y la guerra que se llevan a marido e hijos van trazando el camino de una muchacha a la que su familia obliga a casarse con 16 años y debe cargar con la responsabilidad de criar a sus hijos sola, mantener a su familia con su trabajo y soportar la ejecución del marido y el exilio de sus hijos.

Saniee es socióloga y publicó encuestas diversas que nadie leía, lo que la impulsó a escribir esta novela que fue un bestseller en su país hasta que el anterior presidente Ahmadineyad lo prohibió. Un dato inquietante es que un 70% de las mujeres viudas reconocen que no se volverían a casar en contra de la opinión de sus hijos y estos, aún hoy día, no aceptan el derecho tan evidente de rehacer su vida. Los hombres sí pueden pero las mujeres no.

Un dato que anima a pensar que en el futuro, ojalá cercano, las cosas puedan cambiar es que hoy el 67% de los estudiantes universitarios son mujeres. La educación debería ser la llave que cierre la puerta a tanta injusticia pero el precio que llevamos pagando tantos años es excesivamente elevado.

jueves, 31 de julio de 2014

Gaza grita. Recordando LA LIMPIEZA ÉTNICA DE PALESTINA

Estos días en los que nos levantamos, desayunamos, nos vamos a trabajar, somos amables, comemos, cerramos los ojos, volvemos a trabajar, volvemos a ser amables, quedamos con amigos y hasta nos olvidamos en brazos de algún amor aproximado, Gaza no deja de gritar. Da igual lo que hagamos, las bombas caen, matan y hacen sangrar otra vez, otra vez después de tantísimas veces, a un pueblo que no tiene forma de defenderse ni lugar seguro al que acudir para salvarse. Israel dice que se defiende. Siempre lo ha dicho. Es una actitud bastante extendida en muchos niveles. Sentirse amenazado, independientemente de que la amenaza sea real o de su magnitud, y responder atacando. Humillando, despreciando, masacrando. 

Israel nació defendiéndose. Hoy recordamos el origen de esta barbarie con este libro, La limpieza étnica de Palestina. Lo que los israelíes conocen como Guerra de la independencia de 1948, para los palestinos es la Nakba, la catástrofe, puesto que el resultado fue uno de los procesos de limpieza étnica más amplios y dramáticos de nuestro tiempo: cerca de un millón de palestinos fueron obligados a emigrar a punta de fusil, abandonando sus tierras, sus bienes y sus hogares: hubo matanzas como la de Deir Yassin y cientos de poblados fueron destruidos deliberadamente. 

Padre e hijo en Gaza. 21 de julio, 2014. (Sergio Yahni)

Ilan Pappé es uno de los historiadores israelíes más prestigiosos, y el de más repercusión internacional. Obligado a publicar sus obras en el extranjero y a vivir en su país entre amenazas de muerte, revela en este libro, a la luz de documentos desclasificados, la verdad de una expulsión en masa cuya negación por parte de Israel sigue haciendo hoy imposible la paz entre israelíes y palestinos, y que está en el origen de todos los problemas y los traumas colectivos de Oriente Próximo.


martes, 29 de julio de 2014

BALUARTE

Hace unos días, haciendo limpia de los libros que los clientes no han venido a recoger, me encontré con uno que aparté para ojear. La mayoría tiene un destino muy claro: la balda de la trastienda de los libros para devolver. Otros, muy pocos, decido quedármelos porque pueden ser interesantes. Y otros, los menos, los aparto para echarles un vistazo porque tienen algo. 

Aquel día había uno que tenía algo. Se llama Baluarte, es un libro de Valparaíso, una editorial chiquitita que publica principalmente poesía a 10€ el libro con una selección bastante buena. (Hace unos meses, reseñé un libro suyo: Sarajevo). La autora se llama Elvira Sastre, y nació en 1992. Una cría. Cada año que pasa, las fechas de nacimiento de los escritores más jóvenes me dan más vértigo. Dentro de poco vendrá un autor deslumbrante de finales de los noventa y saltaré de generación. Pasaré a formar parte de los que podrían ser padres de los nuevos escritores. Y empezaremos a admirar hacia abajo y no sólo hacia arriba o hacia los lados, como hasta ahora. Bonito ejercicio. Las perspectivas se amplían.

Este libro es la historia de una ruptura, de lo que pasa después, aunque también de lo que pasó antes y a lo que ya no se puede llegar. Y la voz de la autora lo llena todo, es sexy, intensa, rota, delicada e irresistible. Habla de una cantidad abrumadora de cosas importantes, parece que escribe poniendo mayúsculas a las cosas sencillas, haciendo que se conviertan en algo que uno necesita guardar como sea, porque una vez leídas pasan a formar parte de lo irrenunciable de la vida. Leo un poema tras otro, desordenadamente, saltándome páginas, en un intento inútil de abarcar una intensidad inabarcable.

Es un librito muy breve. Me gusta mirarlo en su estantería, al lado de los demás libros de poesía. Parece inofensivo, casi inocente. Y nadie sabe que la belleza de su contenido se sale de sus páginas nada más abrirlo y que los veintidós años de esta poesía están hechos de capas y capas de tristezas y de osadías y de la clarividente imaginación para conseguir "olvidar de mentira, lo justo para convertir desamores en recuerdos". 
Por si alguien tiene curiosidad por saber a qué suena Elvira Sastre, aquí recita con punteados de guitarra. 

jueves, 17 de julio de 2014

NADIE SABE DE NOSOTROS

Nosotros somos los que ocultamos un dolor que la gente no conoce ni quiere conocer. Un dolor que incomoda, que provoca vergüenza ajena, repulsión, miedo o, en el mejor de los casos, conmiseración. 
Nosotros somos los que vivimos al margen, los que llevamos a cuestas esta pena innombrable que no nos deja respirar y que, al contacto con las palabras y la luz, se convierte en un estigma. Nuestro pasado nos aísla; nuestras decisiones, nuestras secretas esperanzas, nuestros deseos prohibidos nos convierten en seres proscritos, y huimos de la felicidad impuesta como único modo de convivencia porque no nos reconocemos en las máscaras del optimismo obligatorio. 

Nadie sabe de nosotros. En el libro, nosotros son Luce y Pietro, dos futuros padres que, al séptimo mes del embarazo, sienten que su vida se desmorona. El feto sufre una malformación ósea que le llevará directamente a la muerte o, en el mejor de los casos, a una vida muy breve marcada por un sufrimiento continuo. Para ellos, el problema no está en decidirse o no por el aborto terapéutico, sino en el proceso emocional que viene después. En la avalancha de dolor, de culpa, de encierro, de no saber cómo se sigue viviendo con una carencia tan grande. 

Me pregunto cómo puedo sentir una carencia tan devoradora, tan visceral, igual que si me hubieran arrancado a mordiscos un miembro para dejarme destrozada y chorreante al borde de un precipicio, sin una forma armónica, un pensamiento completo, cómo puede sentirse una carencia así por alguien a quien no se ha conocido.

Pero Luce lo ha buscado, intensamente, visceralmente, lo ha deseado durante años, lo ha sentido crecer y vivir en su interior durante siete meses, es una presencia invisible, poderosa, que la desborda y la llena y en la que se reconoce. Sin esa presencia, sin esa persona herida y condenada al sufrimiento y a la muerte que nada en su interior, ya no sabe quién es. 

Este libro cuenta una historia de derrumbamiento. De heridas que no se cierran, de dolores primitivos y devastadores, ante los que la gente, instintivamente, aparta la mirada. Pero hay ciertos estigmas que no pueden permanecer en la sombra, que, a la vez que son privados e intransferibles, también deberían ser públicos y políticos. No pueden permanecer intimidados, acobardados por una opinión generalizada que los desprecia y los criminaliza. A veces llega el momento de levantarse y hablar, porque el dolor puede acabar devorándonos por dentro. Hay historias que necesitan escribirse con letras grandes, con una voz íntima, valiente y desnuda, como la de Simona Sparaco. Por ejemplo, de esta manera: 
Necesito escribirla, contarla al mundo. Arrancar el velo de la ley del silencio que se extiende, invisible, sobre nuestras cabezas, para volver a mirarnos en el espejo y quitarnos de encima el peso de la culpa que llevamos dentro desde hace miles de años, porque nos pintaron como Evas, Medeas y Antígonas, pero sólo nosotras conocemos los misterios connaturales a la naturaleza materna, el sentido último y profundo de nuestras decisiones. 

Nadie sabe de nosotros fue finalista del Premio Strega en 2013 y es una de las poquísimas novelas que aborda el tema del aborto terapéutico desde el punto de vista emocional de la madre. Un libro contra el silencio y la vergüenza, contra la idea de que el dolor es un estigma.

Simona Sparaco

jueves, 10 de julio de 2014

MI CLAUSTRO ES EL MUNDO

¡Es la segunda vez que reseño un libro de una monja! ¡Quién me lo iba a decir a mí, agnóstica convencida! Pero es que lo merece, igual que Teresa Forcades, de quien hice un elogio sin paliativos hace unos meses.

Sor Lucía Caram, monja de clausura, dignifica su orientación. Si todos los representantes de la Iglesia fueran como ella y como Teresa, creo que tendrían todo el respeto y la admiración que nos hemos visto obligados a retirarle a esa Iglesia que parece vivir fuera de la realidad. La prueba es la contestación que dentro de su ámbito han tenido que soportar estas dos mujeres valientes, éticas y solidarias.

Es muy interesante ver cómo desde una familia del Opus Dei en Tucumán, Argentina, una muchacha con clara vocación religiosa desde muy joven empieza a cuestionarse las formas y el fondo de esa Iglesia de donde no desea salir pero sí anhela que se transforme porque no se corresponde con su idea solidaria y de libertad.

Su viaje a España, primero a Torrente en Valencia y luego a Manresa en Barcelona, marca un camino que, si bien en la primera parte de su libro parece algo trillado, a partir del momento que llega a Manresa cobra vida con la etapa de la crisis que analiza de forma clara y contundente, cuando su compromiso con los más necesitados pone un punto de emoción y nos ofrece un ejemplo de humanismo. Cuestiona pasajes de la Biblia que ningún criterio ético podría aceptar y expone las inquietudes de una juventud que a pesar de ser católica no se siente representada por esa élite eclesiástica que se empeña en ignorar la realidad.

Interesante la fe inquebrantable de esta monja valiente y solidaria que además no se amilana cuando se enfrenta con esa dialéctica suya tan directa a los poderes políticos. 

miércoles, 18 de junio de 2014

DIEZ VECES SIETE

Con un lenguaje un poco tosco y provocador, esta estupenda periodista que es Maruja Torres, en ese momento clave de su vida que es cumplir 70 años, hace un balance y una reflexión de toda una época apasionante.


Los entresijos de un periódico, en este caso El País, donde trabajó treinta años y donde la deriva de sus dirigentes ha propiciado la salida de tantos buenos periodistas, son relatados minuciosamente con anécdotas personales directas. Pero a pesar de que dedica unas cuantas páginas a este tema, para mí lo más interesante está en el relato de sus experiencias en Oriente Medio, su amor por Beirut, las relaciones personales tan entrañables que ha vivido en sus viajes, la decepción por el desenlace de esa Primavera Árabe que tantos soñamos como un nuevo tiempo de esperanzas e ilusiones y también su trayectoria familiar.


Nacida en Barcelona, procede de una familia murciana o, como se dice allí, charnega, desestructurada por el alcoholismo y la violencia de un padre al que siempre denomina como "el paisano", que la abandonó con siete años y la dejó con una madre, víctima pero también maltratadora, quizá como recurso de supervivencia, y con la que tuvo una relación muy complicada hasta su muerte.
Otras relaciones felices, con intelectuales como Ana Mª Moix, su hermano Terenci, Diego Galán y otros muchos buenos compañeros de profesión con los que tuvo la oportunidad de compartir tantas experiencias en viajes tan interesantes, hacen de esta autobiografía un recorrido, también con pinceladas políticas, por la mitad del siglo XX y lo que llevamos del actual.

domingo, 15 de junio de 2014

EL MÉTODO DEL COCODRILO

Hay un hombre viejo caminando por las calles oscuras de Nápoles. Nadie le ve, nadie le oye, porque no es nadie. Los transeúntes viven hacia dentro, mirando hacia sus propias preocupaciones, nadie se fija en nadie, Nápoles es una ciudad con mil muros, en la que cada persona es una extraña para el de al lado y para sí misma. 
Hay un hombre viejo que no para de hacer cálculos y comprobar horarios. Tiene una pistola y un propósito. Vive escondido entre la multitud, se seca las lágrimas desprendidas involuntariamente de su ojo izquierdo con pañuelos que luego olvida en los lugares del crimen. 
Hay un hombre viejo que escribe cartas de amor a una persona inalcanzable, mientras planea su venganza, a la vista de todos y escondido por todos. Le llaman el cocodrilo, por sus lágrimas falsas y por su sangre fría. Y es verdad que ya no siente nada.
Hay un hombre viejo al que ya no le importa salvar a nadie ni que le salven. Ya no le importa nada. 

"El método del cocodrilo" es el primer libro de Maurizio de Giovanni ambientado en un Nápoles actual. Hasta ahora, todas las novelas de este autor que nos habían ido llegando estaban protagonizadas por el maravilloso y enigmático comisario Ricciardi y transcurrían a principios de los años treinta. Novelas intensas y melancólicas de las que di me entusiasta opinión en este post
Con este cambio de época, pasamos de la sordidez del Nápoles fascista a una ciudad donde el primer sospechoso de cualquier asesinato siempre es la Camorra. Pero no perdemos nada con el cambio de protagonista: el inspector Giuseppe Lojacano, trasladado desde Sicilia por una acusación falsa de vender información a la mafia, no tiene nada que envidiar al comisario Ricciardi. De hecho, podría ser su nieto o su bisnieto, porque ambos comparten la melancolía, una ternura insólita agazapada detrás de su fachada imperturbable y un dolor sordo proveniente de su pasado en el que se esconde una inocencia asustada y temerosa de los sentimientos. 
De Giovanni tiene el don de hacer que sus personajes pasen a formar parte de ti y te lleven como en volandas por sus miedos, sus alegrías y sus frágiles esperanzas. Y tiene el don de cerrar sus libros como si hubiera envuelto su historia para regalo, con mimo y con mucho cuidado, prestando atención a todos los detalles, el dobladillo del papel, la longitud y colocación de las pequeñas tiras de celo, todo presentado con sobriedad, elegancia y mucha delicadeza. No son dones muy comunes.



viernes, 13 de junio de 2014

BAJO LA MISMA ESTRELLA

Este libro es un secreto, una bomba oculta, las chicas se lo llevan con ansia y alegría, y los chicos, casi siempre para regalar (pero no siempre), me lo piden con una sonrisa tímida pero no avergonzada, con esa sonrisa de "tú sabes lo que quiere decir que regale este libro y sí, mejor no digas nada, es demasiado bueno". Tanta devoción lleva picándome la curiosidad meses y meses, y ahora, cuando acaba de traducirse un nuevo libro del autor, he dicho "hasta aquí, se acabó, quiero saber ya lo que hay detrás de tantas sonrisas enigmáticas, tengo que leerlo".

El título original es The fault in our stars (que alguien me explique, por favor, por qué lo han traducido así) y es una cita de Shakespeare que, en su contexto, dice: "La culpa, querido Brutus, no está en nuestras estrellas, sino en nosotros mismos, que consentimos ser inferiores." Y los personajes se plantean de una forma sorprendente cómo luchar y no bajar los brazos ante la idea de que todo está escrito y estamos predestinados por nuestras estrellas a sufrir o a amar o a morir de determinada manera.

Literatura juvenil, drama y comedia y mucho amor, por lo tanto, presumiblemente y perdón por el prejuicio, no muy buena literatura. Para estos casos, si no me da mucha pereza, opto por cogerlo en la versión original, y así, además de moverle un poco el esqueleto a mi inglés anquilosado, no percibo tanto la simpleza o la sutileza de la calidad literaria. 
Literatura juvenil, sí, pero en realidad para cualquiera. Cualquiera que no tenga lisiado el sentimiento y quiera introducirse en la piel de dos adolescentes con cáncer que viven una maravillosa y rara e inverosímil historia de amor. Hazel Grace es una chica de dieciséis conectada a un respirador, un milagro médico, debería llevar casi tres años muerta y sin embargo aquí la tenemos, mordiendo la vida, dejando que un tubito le achique el agua de los pulmones cada pocas semanas, y buscando algún sentido en las estrellas para tanto sufrimiento. En las estrellas y en su libro favorito, An imperial affliction, quinientas páginas sobre una niña con cáncer y sus reflexiones filosófico-deprimentes o filosófico-honestas sobre la realidad y las perspectivas de una vida así. Un día, en un grupo de apoyo, se encuentra con Augustus Waters, que no para de mirarla, sin pestañear, un chico de diecisiete que ha salido vivito y coleando de un osteosarcoma, aunque con media pierna menos y media sonrisa torcida. Una sonrisa que decidirá sus vidas ya desde el primer instante. 
Juntos vivirán una de esas pasiones luminosas y dolidas que sólo se viven cuando todo aún es un comienzo, cuando el único miedo que se tiene es a hacer demasiado daño a los demás, a convertirse en una granada siempre a punto de explotar y dejar heridos para siempre a toda la gente que te quiere. Hazel y Augustus temen no poder dejar a su paso más que cicatrices en vez de huellas y aun así apuestan por un amor improbable, casi condenado desde el principio, un amor temeroso y excéntrico y divertido y un poco desesperado que los llevará a hacer las locuras cotidianas que nosotros hacemos a diario y que para ellos son auténticas hazañas. 

Es un libro sencillo, fácil como todas las historias de amor trágico. Pero también es un libro-granada lleno de frases y sentimientos que pueden explotar con cualquier movimiento un poco brusco de las emociones del lector. Cuando nos enamoramos, elegimos a quien darle el poder de hacernos daño. Y ahí está la clave y el significado del amor, del olvido, de las cicatrices y de los recuerdos. Que la persona de nuestra elección sepa manejar ese poder y esté a la altura de su suerte. Y de su responsabilidad.


martes, 3 de junio de 2014

EL JILGUERO

La tercera novela de Donna Tartt, El jilguero, ha ganado el Premio Pulitzer con todo merecimiento y ha sido nominada para el premio que otorga el Círculo Nacional de Críticos y la Medalla Andrew Carnegie.
Monumental obra, no sólo por el número de páginas (1142) sino por la maravillosa descripción de los diversos mundos, sus temas no pueden ser más actuales en la sociedad occidental en la que vivimos: violencia, drogas, relaciones entre padres e hijos, amistad, valores universales puestos en el momento actual.

Sucede en Estados Unidos y el inicio es la descripción minuciosa de un atentado terrorista en un Museo de Nueva York, donde se encuentran Theo, un muchacho de 13 años y su madre. La madre muere, Theo queda herido y "rescata" el cuadro "El jilguero", una tabla holandesa del Siglo XVII que se convertirá en su obsesión.

El primer episodio es la vida de Theo con su madre y la presencia de un padre alcohólico que les abandona. Cuando muere su madre, éste elige mudarse a casa de un compañero del instituto, su mejor amigo, que pertenece a una familia rica y numerosa donde transcurre la primera parte del duelo que le va a acompañar durante toda su vida. Un segundo episodio se inicia con la presencia de su padre, que al enterarse de la muerte de su mujer, reclama y consigue la custodia de su hijo, llevándoselo con él a Las Vegas. Allí vivirá en un ambiente depravado, delictivo, de drogas, juego y violencia, donde se encontrará con Boris, ucraniano, inmigrante, compañero de clase y un personaje interesantísimo, lleno de matices, y también con un padre violento y alcohólico que ha vivido en muchos lugares del planeta. Dos adolescentes que luchan por sobrevivir al duelo por la muerte de sus madres respectivas y al despropósito de la violencia de sus padres.

La trama sigue con la muerte por accidente del padre y la vuelta a Nueva York en el cuarto mundo representado por un anticuario, el más noble de los personajes, que restaura muebles y acoge en su casa a Theo, ofreciéndole el único punto de apoyo para construir su vida, marcada por su madre, el cuadro y un amor platónico por Pippa.

Hay picos de una intensidad que nos deja sin aliento y una resolución creativa con páginas llenas de sabiduría. Una lectura que se hace corta porque te hace vibrar y vivir y al tiempo relativizar tu propia existencia, ofreciéndonos unas reflexiones muy interesantes.

jueves, 29 de mayo de 2014

EN EL JARDÍN DE LAS BESTIAS

En el verano de 1933, un historiador americano llamado William Edward Dodd llegaba a Berlín con su familia como nuevo embajador de los Estados Unidos en Alemania. A pesar de las noticias vagamente alarmantes que había leído en periódicos estadounidenses sobre la violencia contra los judíos, en la capital alemana se respiraba una normalidad muy seductora para cualquier extranjero. Además, los judíos tampoco eran muy apreciados en América: había una opinión bastante extendida que decía que si en Alemania lo estaban pasando mal, algo habrían hecho.

Nadie pensaba que ese político descerebrado e histérico llamado Hitler pudiera durar en el poder mucho tiempo. Es cierto que había que aprender a saludar con el brazo derecho en alto ante el paso de los numerosos desfiles nazis, a menos que uno quisiera arriesgarse a recibir una paliza por no mostrar el debido respeto. Pero en general, a ojos de un extranjero recién llegado como el embajador Dodd, en 1933 Berlín era una capital europea efervescente, llena de vida y cosmopolita.

Sin embargo, a las pocas semanas, Dodd empezó a notar las primeras notas discordantes. Bajo esta aparente normalidad, y en un período de tiempo sorprendentemente rápido, el gobierno había llevado a cabo, subterráneamente, un proceso que se llegó a conocer como Selbstgleichschaltung, o "autocoordinación", mediante el cual se inducía a poner a los ciudadanos e instituciones sociales y culturales en línea con las creencias y actitudes del partido nazi. La obligación del saludo hitleriano, la censura de la prensa, la prohibición de realizar críticas al gobierno, el acoso legislativo y social de los judíos, ejemplos de cómo el gobierno nazi maniobraba para sembrar un miedo en la población que la fuera paralizando y volviéndola dócil y sumisa frente a la violencia que necesitaba emplear para llevar a cabo su delirante proyecto del Reich milenario.

Centrado en la devolución de la deuda que Alemania había contraído con Estados Unidos en los últimos años, el gobierno de Roosevelt desoyó una y otra vez los informes alarmantes del embajador Dodd sobre la violencia indiscriminada e institucional contra los judíos y el ambicioso programa de rearme alemán. Se estaba gestando otra guerra, otra catástrofe apenas veinte años después de la Gran Guerra y Estados Unidos estaba demasiado centrado en su propia depresión económica para convencerse del peligro.


Basado en cartas, diarios personales y documentos históricos, El jardín de las bestias es una descripción llena de suspense de la vida cotidiana en Berlín durante el primer año del gobierno de Hitler, desde el punto de vista del embajador americano en Alemania. Una visión de cómo un país sucumbió a un régimen totalitario en un período brevísimo de tiempo sin apenas darse cuenta ni ser capaz de rebelarse contra ello. El escritor americano Thomas Wolfe lo describe en una visita a Berlín en 1935: "Ahí estaba una nación entera infestada con el contagio de un miedo omnipresente. Era una parálisis que iba en aumento y que retorcía y malograba todas las relaciones humanas".
Y todavía quedaban diez largos años de locura y terror.

A modo de apunte, parece que en 2015 saldrá una película basada en este libro protagonizada por Tom Hanks y Natalie Portman.

miércoles, 21 de mayo de 2014

EL MOVIMIENTO DE LAS ESTRELLAS

Una estupenda novela basada en la vida de la primera astrónoma profesional norteamericana, María Mitchell, que transcurre en 1845.
Educada en una sociedad cuáquera con todas sus restricciones y falta de libertades, la inteligencia de María destacó en el estudio del Universo cuando solo contaba veinte años. En 1847 descubrió un nuevo cometa que le valió el reconocimiento internacional y la medalla que le concedió el rey de Dinamarca. 

En una sociedad que no facilitaba en nada los deseos de superación intelectual de las mujeres, consiguió brillar y dar clases de astronomía en la universidad femenina de Vassar, todo un hito histórico.

En esta biografía novelada, Amy Brill ha asignado a su personaje un nuevo nombre, Hannah Gardner Price, y recrea su deseo de superación frente a las adversidades que tuvo que afrontar por los condicionantes sociales. El carisma de Hannah y también el de su alumno, Isaac Martin, añaden un toque romántico a esta preciosa historia, con dosis importantes de alegría pero también de tristeza, que nos emociona especialmente en las profundas y complejas relaciones familiares.

jueves, 15 de mayo de 2014

NOS VEMOS ALLÁ ARRIBA

Pierre Lemaitre ha dado el salto a la gran novela con mayúsculas desde su gran experiencia en la novela negra traducida a más de veinte idiomas, consiguiendo el que quizá sea el mejor premio literario, el Goncourt francés, que raramente defrauda. En este caso han premiado la habilidad narrativa que proviene de la literatura popular heredada de Dumas y Balzac.

Crítica y público coincidieron el pasado otoño en dar categoría a la publicación de esta novela como el acontecimiento literario del año, que coincide con la conmemoración del centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial, en la que está ambientada. Es un relato conmovedor sobre la experiencia de dos jóvenes anti-héroes que se salvan de la muerte pero quedan marcados de por vida. La existencia desoladora de las guerras está descrita con una fidelidad sobrecogedora. Albert Maillard y Edouard Péricourt son radicalmente distintos, el primero apocado proletario y el segundo artista homosexual, hijo de un banquero.
Pierre Lemaitre
Mezcla de realidad y ficción, describe los sucios y corruptos negocios que capitalistas y mandos militares pusieron en práctica en la fabricación de los miles y miles de ataúdes que hubo que construir para enterrar a tantos muertos y la maldad de un militar con poder que aterroriza al joven Albert, ocupado hasta lo indecible en proteger y cuidar de su amigo Edouard. En el estallido de un obús había sufrido la pérdida parcial de su rostro y decidió conseguirse una nueva identidad. La segunda trama es espectacular y delirante, una estafa montada alrededor de los monumentos funerarios con un desenlace sorprendente.

Unas horas magníficas nos proporciona la lectura de esta historia que nos atrapa, nos sitúa en la Francia de 1918 y consigue el fin último de la literatura: meternos en el ambiente recreado para hacernos vivir experiencias de otra época que ojalá nos sirvan de lección y no vuelvan a repetirse. ¡Apasionante!

lunes, 12 de mayo de 2014

EL VENENO DE LAS ADELFAS

El nombre de Simonetta Agnello Hornby siempre evocará en mí la novela La mennulara y el impacto que me causó su lectura.
Una recomendación para quien no la haya leído.
Esta nueva historia siciliana ocurre en Pedrara, en la villa de los Carpinteri.  Bede y Mara nos guían por los recovecos de múltiples caminos en los que encontramos temas tan variopintos como la situación de los inmigrantes indocumentados y su explotación inhumana o las relaciones familiares enfrentadas por la muerte inminente de la madre, Anna, y la búsqueda de sus joyas.

La ambigüedad y la complejidad del personaje principal, Bede, guardián de la propiedad, son dos de los factores más fascinantes de este relato, que gira en torno a Anna, madre, esposa, amante y reducto de una saga familiar. Esta se había iniciado con Tommaso, un marido infiel, sibarita, culto, al estilo de los antiguos griegos o aquellos humanistas del Renacimiento que entendían el amor en sus diferentes facetas, incluidas las homosexuales, derivadas hacia muchachos mucho más jóvenes con los que se establecían frecuentemente relaciones de maestro alumno, como fue por ejemplo el caso de Miguel Ángel Buonarroti.

Los riachuelos cubiertos por la sofocante frondosidad de las adelfas, preciosas plantas que esconden un veneno que puede matar, son un símbolo de la maldad profunda que ahoga y trastoca las vidas de seres humanos indefensos.

domingo, 20 de abril de 2014

LOS BIENES DE ESTE MUNDO

Un regalo maravilloso volver a leer a Némirovsky, para mí la mejor escritora del siglo XX. Hablaba siete idiomas: ruso, francés, polaco, inglés, vasco, finés y yiddish, y con 39 años había escrito ya una obra completa. ¿Qué más no hubiera hecho si no hubiera muerto de tifus en el campo de concentración de Auschwitz?

La Suite Francesa fue para nosotros la gran revelación, hace ya diez años, cuando se descubrió el manuscrito en el baúl que su hija conservaba sin abrir y que se encontró a su muerte. Éxito internacional traducido a más de veinte idiomas y premios de libreros y lectores, su prosa y el relato de la entrada de los alemanes en Francia al inicio de la Segunda Guerra Mundial nos desvelaron a una escritora inmensa, de una categoría excepcional.

A partir del año 2004 se empezaron a traducir las obras publicadas en Francia desde 1929, cuando se publicó David Golder, hasta su muerte en 1942. Afortunadamente todavía nos quedan muchos títulos sin traducir que confiamos vayan saliendo de la mano de la editorial Salamandra. Ahora acaba de publicar Los bienes de este mundo, una preciosa historia con el telón de fondo de las dos guerras mundiales europeas, llena de matices, de sentimientos, intimista, costumbrista, que nos deja el sabor de las grandes novelas. Su alma rusa, su adaptación a Francia, adonde llegó con 16 años, su cultura y, especialmente su sentido crítico, hacen de esta mujer uno de los iconos literarios del siglo XX.

Disfrútenla para celebrar el próximo Día del Libro, 23 de abril, será el mejor regalo que puedan hacerse.

lunes, 14 de abril de 2014

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE STEFAN ZWEIG

Laurent Seksik y Guillaume Sorel han recreado cómo pudieron ser los últimos días del gran escritor humanista Stefan Zweig en una novela gráfica de una especial sensibilidad. Uniendo realidad y ficción, han conseguido una fascinante narración del tiempo último que vivió con su mujer Lotte antes de suicidarse en 1942, en la bella ciudad brasileña de Petrópolis.
La nostalgia por el fin del sueño europeo por el que había vivido y luchado tanto, una enfermedad bipolar que algunos de sus biógrafos le atribuyen, el sufrimiento en los inicios del nazismo con Hitler viviendo a pocos kilómetros de su casa de Salzburgo, viendo quemados sus libros y prohibidas todas las libertades además de algunas tragedias personales como la muerte de varios jóvenes amigos que iban a interpretar sus obras, quizá fueron desencadenantes de una depresión continua en el tiempo.

Pacifista declarado y enemigo de todas las dictaduras, no podía soportar el ascenso de Hitler y en 1934 se exilió, primero a Inglaterra, luego a Estados Unidos y finalmente a Brasil. Ocho años de exilio observando el auge del nazismo y también del franquismo acabaron con sus ganas de vivir, no podía soportar la visión de esa Europa tan querida y tan alejada de sus sueños.

Uno de los escritores que mayores y mejores obras nos ha dejado, fue un testimonio irremplazable de los años de entreguerras europeos, escribió maravillosas novelas como "La embriaguez de la metamorfosis", ensayos históricos como "Castellio contra Calvino", biografías inolvidables como las de María Estuardo o Erasmo de Rotterdam, obras maestras en sus relatos cortos como "Mendel, el de los libros", correspondencias con los más importantes personajes de la época como Freud o Rilke. Sus "Momentos estelares de la Humanidad", catorce miniaturas históricas que nos cambian y amplían la visión de la historia, y su mejor ensayo:  "El mundo de ayer, memorias de un europeo". Toda su obra es un gran calidoscopio que nos enriquece.

Una oportunidad estupenda para celebrar el próximo Día del Libro, esta novela gráfica, originalísima y creativa, nos trae de nuevo a uno de los mejores escritores del siglo XX.

miércoles, 9 de abril de 2014

12 de abril: una cita para celebrar la vida. Encuentro con Maite Hernández‏.

El próximo sábado día 12 de abril a las 12 del mediodía tendremos la suerte de contar en nuestra librería con Maite Hernández, profesora y autora de libros como "Esencias florales, signaturas y práctica" y "Flores en cuerpo y alma" entre otros, para hablar de un tema tan importante como es el de nuestra salud física y mental, a través de medicinas alternativas que nos proporcionan cuidados menos invasivos, terapias más humanas, como complemento a la medicina tradicional que tantos avances ha experimentado.
Conseguir transformar la tensión en calma y pasar de lo denso a lo luminoso es un reto para convertir la vida en un viaje hacia el bienestar, y en el debate que tendremos Maite nos ofrecerá una sesión de relajación y nos contará desde su experiencia los efectos positivos de la práctica de filosofías y ejercicios como yoga, chi-gong, kábala, radiestesia, geobiología o feng-shui. También está especializada en esencias florales y reflexología.
Será una manera de dar la bienvenida a esta primavera que se ha hecho esperar y que necesitamos recibir como bálsamo después de un invierno tan duro en todos los sentidos.
Me encantaría contar con tu presencia y poder darte el abrazo luminoso de los que formamos parte de la LIBRERÍA BENEDETTI.

lunes, 24 de marzo de 2014

LA PLAZA DEL SILENCIO

La primera novela de Rafael Herrero, periodista, guionista, director de teatro y de programas culturales, contaba ya con la garantía de una experiencia, de un saber hacer literatura, que te atrapa en sus redes para no dejar escapar tu atención, en una novela de intriga que me ha recordado al mejor Dennis Lehane.
Transcurre en los últimos días del franquismo. En la plaza de Chueca se comete un asesinato contra un homosexual que es observado por Chema, el protagonista de esta historia que no interviene ni denuncia, por miedo, aquel miedo que estaba enquistado en la época de la dictadura hasta unos límites que alteraba la percepción de la ética. En aquellos días de 1975, cuando Franco muere, la plaza de Chueca no tenía nada que ver con la actual. Era un lugar tenebroso donde la policía actuaba como una mafia, aplicando la ley de vagos y maleantes a los homosexuales, en una persecución encarnizada.

Chueca es el barrio donde vivió en su infancia el autor y consigue ponernos en su piel para revivir la época del colegio, los amigos, Paloma, su primer amor y ese personaje espléndido que es Elena, por quien tiene un sentimiento fuerte pero ambivalente. La relación con los padres, tan distinta a la actual y ese otro escenario que es Hoyo de Manzanares donde tuvieron efecto los últimos asesinatos ordenados por Franco.

En una reflexión, Chema dice que su vida no es la real y que la verdadera está en sus sueños y desea que llegue la hora de dormir y cerrar los ojos para vivir la vida que no puede vivir despierto. ¡Ese era un sentimiento tan arraigado en la mayoría de aquella juventud!

Un historia de denuncia social, de persecuciones angustiosas, de tensión psicológica, de odios y fanatismos homófobos que mantienen nuestra atención hasta la última página sin decaer en ningún momento.

domingo, 16 de marzo de 2014

LA HONDONADA

Descubrí a Jhumpa Lahiri hace algún tiempo en un libro muy interesante, Tierra desacostumbrada, donde, igual que en este último, nos cuenta de forma muy amena y atractiva las situaciones emocionales y también prácticas que se derivan del contraste de culturas, en este caso entre India y Estados Unidos. Pero va más allá: sin hacer crítica o juicio de valor, destaca especialmente las injusticias ancestrales que todavía perduran en el trato a las mujeres. Y lo más triste es que en este caso sea tan habitual que esto lo provoquen también otras mujeres a causa de las terribles tradiciones indias.
Dos hermanos, Subhash y Udayan, viven su infancia y adolescencia en un humilde barrio de Calcuta donde la temporada de lluvias inunda un cauce habitualmente seco convirtiéndose en un gran espejo de agua que oculta tanta pobreza en los vertidos contaminados.

La entrañable relación entre los dos hermanos se ve truncada cuando llegan a la universidad y Udayan dedica una parte de su tiempo a la revolución política implicándose peligrosamente mientras que Subhash, más tranquilo y conservador, acepta una beca para estudiar en Rhode Island. Sus caminos se separan y la tragedia está al acecho destruyendo el entramado familiar, donde la mujer de Udayan es un ejemplo de cómo las tradiciones culturales pueden destruir vidas. 

Quizá en un mundo convulso como el que retrata Lahiri, que contemplamos cada día sin que veamos mucha voluntad para mejorarlo, sólo tendríamos que grabar en nuestro corazón aquella Declaración Universal de Derechos Humanos que se firmó en 1948. 

Bienvenidas todas las historias que, además de hacernos pasar unas horas preciosas, fijan nuestra atención en situaciones tan complejas como las que ocasionan tantas tradiciones injustas.

martes, 11 de marzo de 2014

Presentación este sábado a las 12h: QUÉ HACEMOS POR UNA MUERTE DIGNA

El próximo sábado día 15 a las 12 de la mañana presentamos un libro muy especial: se titula Qué hacemos por una muerte digna, y contaremos con la presencia de uno de los autores, el doctor Luis Montes, médico anestesista del Hospital Severo Ochoa de Leganés y presidente de la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente (AFDMD).


Acercarse al tema de la muerte siempre genera un cierto recelo y, a menudo, mucha controversia. Sin embargo, es un hecho consustancial a la propia vida y, al igual que todos deseamos vivir dignamente, es necesario reclamar el derecho a una muerte digna. La experiencia de Luis Montes nos servirá para enfocar el tema desde su punto de vista de práctica diaria y tratar de combatir los tabúes que lo rodean.
Como ejemplo de lo que propone el libro y de lo que significa o debería significar una buena muerte, el siguiente párrafo del libro:
"Se da el consenso generalizado por el cual morir en paz, con serenidad, pudiendo despedirse de los suyos, en casa, sin dolor y, si puede ser, en un suave sueño, es el ideal de una buena muerte. También que si en vida tenemos derecho a procurarnos un suficiente bienestar, para el proceso final tenemos también el derecho de reclamar nuestro ideal de buena muerte. Evitar cuanto sea posible un final de sufrimiento estremecedor es, hoy en día y con los avances de la ciencia médica, un mínimo exigible desde cualquier planteamiento ético."

viernes, 7 de marzo de 2014

YO MATÉ A SHEREZADE

Joumana Haddad es una mujer árabe furiosa. Una mujer árabe furiosa y poeta. Una mujer árabe furiosa, poeta, periodista y fundadora de la revista cultural Jasad, muy controvertida en Líbano por el protagonismo del cuerpo en sus contenidos. Y una mujer árabe furiosa que escribe un libro para explicar qué significa ser una mujer árabe hoy en día, con sus contradicciones, sus libertades y su necesidad de gritar su rebeldía.
De alguna manera, es la versión árabe, culta y poética de Caitlin Moran y su libro Cómo ser mujer. Ambas comparten una perplejidad contestataria sobre la forma de afrontar la feminidad y ambas emplean su indignación para fustigar sus respectivas sociedades machistas, retrógradas y violentas en las que la mujer es vista y concebida como un complemento decorativo, en ocasiones útil y finalmente desechable de la vida del hombre.
No es fácil ser una mujer así en una ciudad como Beirut. Una ciudad "en la que no se vive, se sobrevive". Es cierto que tiene fama de ciudad abierta, más cosmopolita e igualitaria que la mayoría de las ciudades árabes de Oriente Próximo. Pero es una ciudad que rechaza con violencia cualquier iniciativa como la de Haddad.
Fundar una revista cultural con fotos de cuerpos desnudos, tanto de hombres como de mujeres.
Escribir poemas en árabe utilizando la palabra pene y publicarlos sin seudónimo a los veintiséis años.
No rehuir ninguna polémica, desafiar a la censura con cada palabra, con cada número de la revista, con cada libro publicado, con cada declaración beligerante.
Actividades todas ellas muy poco "propias" de una mujer árabe y que le han valido a la autora numerosos insultos, difamaciones y amenazas de muerte y de todo tipo de tormentos medievales y apocalípticos.
Porque Beirut es una ciudad donde se censuran las alusiones sexuales de las películas, "donde los homosexuales tienen que esconderse como si fueran una plaga letal, donde las autoridades religiosas siguen teniendo la última palabra en cuestiones públicas y privadas de la gente, donde la anarquía se considera orden y la idea del honor va estrechamente ligada a lo que hay entre los muslos de una chica." En un lugar así, criticar la religión es un acto de valentía. La autora fue a colegios cristianos durante catorce años. Recibió una educación que la llevó a pensar que la religión encorsetada en las escuelas sólo es capaz de producir dos tipos de personas: las "cargadas de complejos" y las "adictas a la transgresión". Y ha dedicado buena parte de su vida a destrozar ese corsé, esa muralla infranqueable hecha de tabúes con la que las sociedades religiosas (musulmanas, cristianas y judías) se defienden de la libertad de pensar, de actuar y de expresarse. La cita que recoge Haddad al hablar de religión en Bierut es reveladora: "Tenemos la religión justa para que odiemos pero no la suficiente para que amemos". (Jonathan Swift 1667-1745).
Joumana Haddad
El título del libro alude al personaje de Las mil y una noches, Sherezade, una mujer ensalzada en la cultura árabe por haber tenido la inteligencia y la astucia necesarias para escapar de la muerte sobornando al hombre con sus historias infinitas. Y la autora de este libro aborrece este personaje. ¿Qué mensaje se puede extraer de una historia en la que una mujer tiene que sobornar a un hombre para que no la mate? ¿Cómo se puede identificar el ingenio o la resistencia femenina con un personaje que se ve obligada a negociar por el derecho a vivir?
La furia de Joumana Haddad ha matado a Sherezade. La ha matado con sus dos manos. Y con las manos de todos aquellos que escupen sobre lo que desean y pretenden obligar al mundo a renunciar a lo que temen. Ha matado un símbolo cultural en un acto íntimo y revolucionario, ha matado la idea de sumisión y humillación que condena a las mujeres, y a las mujeres árabes en concreto, a una vida en perpetua espera, a una vida en muerte.
Siento una admiración incondicional hacia los escritores y periodistas que no se dejan amedrentar, que atacan la hipocresía criminal de su sociedad para tratar de vivir dignamente. Joumana Haddad reclama su derecho a la libertad de escribir con libertad, de escandalizar, de ser todo lo explícita que quiera ser, no como un lujo o una extravagancia, sino como una necesidad vital. No es fácil ser una mujer que escribe sin concesiones en un país árabe. Pero lograr serlo, tener éxito y publicar libros que se venden, se leen y se traducen a otros idiomas supone, en palabras de la autora, "una realización como persona verdaderamente fabulosa".
Generalmente, un libro me gusta cuando me reconozco en él. Y me gusta todavía más cuando ese reconocimiento me parece improbable y sorprendente. Me gustan los libros como espejos que te devuelven tu reflejo desde perspectivas diferentes, no como espejos que te embellecen para reafirmarte en tus propios prejuicios ni como espejos distorsionadores que te hacen parecer un monstruo. Me gustan los libros como espejos que te devuelven tu reflejo desde dimensiones desconocidas, con iluminaciones insólitas, y que, como en este caso, me hacen reconocerme, de la forma más inverosímil, en pequeños manifiestos feministas árabes y en su rebeldía, su pasión, su intensidad, su poesía, su furia, su delicadeza y su gigantesca necesidad de libertad.

miércoles, 5 de marzo de 2014

TREN NOCTURNO A LISBOA

Un libro exquisito y profundo que se tradujo al español en 2008 y siento no haberlo descubierto hasta ahora. He demorado lentamente su lectura para saborear e interiorizar su belleza, nos lo exige para poder compartirla.

Dos personajes, Gregorius, profesor de lenguas clásicas en Berna, y Amadeu do Prado, poeta y médico en Lisboa, nos llevan a una visión sobrecogedora de la vida, el amor y la literatura. En Berna, una mujer bajo la lluvia apoyada en la barandilla de un puente y un libro del poeta portugués descubierto por azar, cambiarán la vida del profesor Gregorius que, en medio de una clase de latín, la abandona y en pocas horas marcha a Lisboa en tren en busca del poeta, militante de la Resistencia a Salazar, dando la espalda a una vida cómoda, metódica, poco poética, sin saber la gran aventura que el libro de Amadeu y la luminosidad y belleza de Lisboa le van a deparar.

Fascina la forma profunda que tiene de tratar el amor, la amistad, la muerte, la ética, el coraje. La llegada a Lisboa le pone en contacto con personajes inolvidables que formaron parte de la vida del poeta y, gracias al descubrimiento de los textos de Amadeu, constata cuánto se ha perdido en la vida por no arriesgar. Palabras llenas de conceptos que enriquecen la vida.

Pascal Mercier, pseudónimo de Peter Bieri, filósofo y escritor suizo, estudió en Londres y Heidelberg filosofía y filología inglesa y estudios indios. Fue asistente científico de filosofía de la Universidad de Heidelberg y cofundó la Unidad de Investigación "Cognición y cerebro". Sus investigaciones se orientaron a la filosofía de la mente, la epistemología y la ética.

viernes, 28 de febrero de 2014

EL PESO DE LA RESPONSABILIDAD

La editorial Taurus acaba de traducir un ensayo de Tony Judt de 1998 titulado El peso de la responsabilidad. Está dividido en tres partes, dedicadas a tres intelectuales franceses del siglo XX que, de una forma u otra, combatieron el radicalismo político y la homogeneidad ideológica de su tiempo en defensa de una responsabilidad moral, intelectual y política, necesaria para la convivencia y la paz social. Los intelectuales elegidos por Judt son Léon Blum, Albert Camus y Raymond Aron. Sus vidas abarcan temporalmente todo el siglo XX y, a pesar de sus evidentes diferencias, comparten un compromiso con la sociedad que les tocó vivir y una inquebrantable resistencia contra cualquier tipo de dogmatismo o conformismo político. 

Léon Blum fue el líder moral del socialismo francés desde 1920 hasta 1940. Tres años después de la Revolución Rusa, tuvo la clarividencia necesaria para denunciar los abusos del leninismo y desmarcarse de la influencia creciente del recién fundado partido comunista francés. Partido que, debido a su dependencia de Moscú, no dudó en calificar como "partido nacionalista extranjero", lo que le valió un aluvión de reproches y odios que le acompañaron durante toda su carrera política. En una declaración muy significativa y muy valiente, Blum distinguía a los comunistas de los socialistas de la siguiente manera:
Léon Blum
"Por primera vez en la historia del socialismo estáis pensando en el terrorismo no simplemente como un recurso final, no como una medida extrema de seguridad pública impuesta a la resistencia burguesa, no como una necesidad vital para la revolución, sino como un medio de gobierno. Es eso, ese énfasis en el terror dictatorial, en el modelo ruso como una cuadrícula aplicable, quiérase o no, a Francia, junto a lo que supone de obediencia esclavizada e incuestionable a Moscú, lo que os diferencia, y siempre os diferenciará, de nosotros."
A la general antipatía que despertaba su independencia ideológica con la izquierda radical, se sumó su condición de judío, en un clima de profundo antisemitismo: aquel "respetable" antisemitismo francés de los años 30, endémico a la vida francesa, tan extendido e interiorizado por amplios sectores de la población, incluida la judía. Fue la cabeza del gobierno del Frente Popular en 1936, odiado por la derecha, que asociaba su condición judía con elitismo cultural y una amenaza de revolución social, y considerado el "enemigo número uno" por los comunistas. Fue denigrado, agredido, insultado, acusado de pederasta, lascivo, afeminado, rata, andrógino, simiesco, mujer histérica, y un sinfín de epítetos a cada cual más imaginativo. Fue el político que introdujo en Francia por primera vez las vacaciones anuales pagadas y a la vez el hombre más odiado del país. Él se sentía integrado, como francés y como judío. No veía contradicciones en sus identidades, pero sí reivindicaba la necesidad de su neutralidad, de su no afiliación a una ideología agresiva ni cómoda. Reivindicaba la distancia necesaria para no perder la perspectiva política ni dejarse llevar por la pasión revolucionaria. Esa no pertenencia a una idea, a una ideología, le situó en una posición difícil en numerosas ocasiones, por ejemplo, en su no intervención en la Guerra Civil Española o en su denuncia del régimen de Vichy. No fue un político especialmente exitoso, fracasó en el Frente Popular y fracasó al elegir reprimir sus instintos morales cuando estos entraban en contradicción con su deber con su partido. Pero tuvo la entereza de no dejarse arrastrar por los odios ideológicos y racistas de su época y combatirlos con tesón y un profundo sentido de su responsabilidad como hombre público. 

En palabras de Hannah Arendt, Albert Camus fue durante años "el mejor hombre de Francia, muy por encima del resto de intelectuales". Premio Nobel de Literatura en 1957, es sin duda el más conocido de los tres retratados en este libro. Participó activamente en la Resistencia durante la ocupación alemana y, en los primeros años de la posguerra, sus columnas periodísticas ejercieron una enorme influencia en la sociedad francesa, por lo que tenían de intersección entre literatura, pensamiento y compromiso político. Renegó de la justificación histórica de la violencia, remontándose a la Revolución Francesa y cualquier legitimación del terror para lograr un fin social. Esto le llevó inevitablemente a denunciar el comunismo como ideología y como forma de gobierno, en una época en que los partidos comunistas de Europa Occidental habían salido moralmente reforzados por su compromiso contra los nazis en la Resistencia y eran observados, si no con simpatía, sí con respeto por gran parte de la opinión pública.
Albert Camus

Al igual que Léon Blum, siempre estuvo en contra de cualquier afiliación política, y esta forma de desmarcarse de las ideologías radicalizadas de su época le convirtió, para una mayoría de su público y sus colegas, en un personaje decepcionante. Le criticaron la "falta de mensaje" de su obra literaria. Una de las críticas más virulentas fue la de Simone de Beauvoir, que consideró La peste una obra políticamente irresponsable al no asignar una lección, una enseñanza o una denuncia a los elementos que la componen. La vida intelectual francesa en los años inmediatamente posteriores a la segunda guerra mundial fue furiosamente absorbida por las pasiones políticas y casi nadie comprendió que Albert Camus pudiera escribir una obra como La peste sin establecer un paralelismo claro entre epidemia y culpa, entre victoria y dogma filosófico. Pero Camus veía más allá de las dos opciones por entonces admisibles por la población bajo la ocupación, veía una gama infinita de grises entre el negro de la colaboración y el blanco de la Resistencia. Etiquetar las decisiones de la gente sin tener en cuenta la complejidad del contexto y las situaciones extremas en las que se encontraban, es un ejercicio simplificador y empobrecedor. Y en muchos casos, peligroso. Un ejemplo fue la negativa de Camus de apoyar las purgas judiciales contra colaboradores del régimen de Vichy en 1945 y 1946. ¿Se puede castigar a un hombre por hablar bajo tortura? ¿Se puede condenar a un hombre a la muerte por sus opiniones, aunque sean nauseabundas? ¿Dónde termina la "purificación" y empieza el terror? Su crítica de los intolerables excesos de la posguerra y su insistencia en que la división entre héroes y traidores es casi siempre ilusoria, le valieron la pérdida de la confianza y del favor del público y un recelo permanente por parte de los intelectuales. Contra la pena capital, argumentó que en este mundo sólo es posible una aproximación a la justicia y nadie puede matar por una aproximación. En una época en la que los intelectuales se esforzaban por tener algo que decir sobre todas las cosas, reduciendo su complejidad a su punto de vista, a menudo Camus no compartía ninguna opinión y prefería quedarse en silencio. Nunca estaba convencido de tener razón, decía que "si existiera un partido de los que no están seguros de tener razón, [él] estaría en él". En este sentido, defendía una ética de la responsabilidad frente a una ética de la convicción. La duda como herramienta necesaria para distanciarse de los extremismos políticos y poder establecer los valores morales necesarios para combatir la violencia y las derivas totalitarias de cualquier tipo.


Raymond Aron fue un intelectual liberal y moderado con una clara influencia como pensador opuesto al romanticismo radical de Sartre. Al igual que Blum y Camus, Aron se consideraba un socialista profundamente anticomunista, en un mundo, y más concretamente un país, Francia, donde tales distinciones eran eminentemente sospechosas. También compartía con ellos una posición al margen de las corrientes ideológicas y de las pasiones políticas que le permitía erigirse en un juez moral imparcial cuyas opiniones eran recibidas con un respeto, e incluso una admiración, nunca exentas de cierta desconfianza. Aron fue a menudo acusado de frialdad, de "claridad helada" en sus opiniones, de no tener en cuenta la visceralidad de los asuntos políticos, como por ejemplo la íntima tragedia de ciertos conflictos, como la guerra de Argelia. Pero no era un observador desapasionado de la realidad. Como él dijo, "uno no puede limitarse al papel de observador de los disparates y desastres de la humanidad". Su compromiso era con la razón, con la capacidad intelectual de comprender el mundo para poder cambiarlo. Y criticaba la tendencia de sus coetáneos de saltarse la comprensión y el cambio de la realidad para ir directamente a su denuncia. Atacar "el mal" es siempre fácil, comprenderlo para poder cambiarlo implica un grado de incomodidad difícil de aguantar. Y contra la polaridad tan cómoda, tan ideológica entre los conceptos de bien y mal, escribió: "la nuestra nunca es una batalla entre el bien y el mal, sino entre lo preferible y lo detestable." De nuevo, como Camus, Aron se atrevió a bucear en los infinitos tonos de gris de la condición humana, tan poco etiquetables y tan difíciles de digerir.

Raymond Aron

Léon Blum, Albert Camus y Raymond Aron compartieron un punto de vista de la responsabilidad moral totalmente opuesto a la visión dogmática dominante de la izquierda. Desafiaron doctrinas, ideologías e interpretaciones históricas del presente para denunciar los excesos del fervor político y la instrumentalización del terror que siempre conllevan las mareas revolucionarias. Y los tres pusieron un celo especial en denunciar la falta de integridad e independencia de políticos e intelectuales y en luchar por mantener una responsabilidad moral en un mundo azotado por el servilismo y la complacencia ideológica. Su lucha es universal, en cuanto que se ha repetido, en una lamentable desigualdad, a lo largo de la historia política. Y hoy en día, sólo basta con abrir un poco los ojos a la realidad de cualquier país, y en especial el nuestro, para darse cuenta de la vigencia e importancia de su clarividencia y su necesidad.

Tony Judt

miércoles, 19 de febrero de 2014

SOL TROPICAL DE LA LIBERTAD

¡Qué suerte encontrar siempre sorpresas en la literatura! Descubrir que, por muchos años que una viva y lea, siempre va a encontrarse con los testimonios de otras gentes que han vivido otras vidas diferentes a las nuestras y han sido capaces de trasmitirlas con la belleza de sus palabras. Es la impresión que me ha causado el libro de Ana María Machado, Sol tropical de la libertad, que nos cuenta en primera persona la experiencia de vivir una dictadura como la brasileña de los años 60, de la que se ha hablado mucho menos que de la argentina, chilena o española. Quizá por el carácter suave de los brasileños, por ese clima exuberante y esos paisajes espectaculares de su capital que envuelven de forma protectora la realidad menos bella de la pobreza que todavía persiste a pesar de los avances.

En esta novela, Ana María Machado, pintora, periodista y profesora universitaria, traducida en 18 países, miembro de la Academia Brasileña de las Letras, ha recreado la experiencia de Lena, una intelectual que, a través de su hermano revolucionario enfrentado a la dictadura, nos hace vivir la rebeldía de una juventud luchadora en una familia de clase media.

El exilio en París, un matrimonio feliz que se agrieta, las dificultades con otros exiliados políticos, la enfermedad neurológica que subyace y los recuerdos infantiles con su abuelo, nos ofrecen un final poético que nos deja la emoción de haber disfrutado una espléndida novela de casi 400 páginas para leer suavemente, para poder madurar, que en definitiva es uno de los logros de la buena literatura: hacernos pensar y formar nuestro criterio con el que podemos afrontar la vida.

miércoles, 12 de febrero de 2014

EPITAFIO PARA UN ESPÍA

Si exceptuamos la novela romántica, no creo que haya ningún género literario que produzca obras tan efímeras como la novela de espías. Se publican miles de ellas cada año y duran en las librerías y en la mente de quien las lee medio suspiro. Todos ansiamos que alguien de nuestra elección nos venere, por eso leemos novelas románticas. Y todos queremos descubrir los secretos de personas fascinantes, por eso leemos novelas de espías. Y, además de descubrirlos, nos encanta tener poder sobre ellos. Nos encanta la fascinación de los hombres enigmáticos, las gabardinas oscuras, los cigarrillos que iluminan una cara durante una fracción de segundo, la seducción desplegada con virtuosismo en la ironía de una sola sonrisa, el peligro constante, el doble sentido en cada palabra, lo oculto en cada intención. Nos encantan las persecuciones, la repercusión trágica de un mensaje deslizado por una mano invisible debajo de una servilleta, las maletas llenas de dinero y de pasaportes falsos, la adrenalina de adoptar una personalidad distinta en cada país, en cada estación de tren, con cada confidente o policía o amante. 
Así que cojo Epitafio para un espía, me arrellano en el sofá y me preparo para un suspense eléctrico y desechable. ¡Emoción barata y a dormir!

Pues no. Nada de eso. Resulta que el héroe es prácticamente un idiota. Vassady, un profesor de lenguas torpe y bocazas, de escaso atractivo, a cuyas manos van a parar accidentalmente unas fotos comprometedoras. Y que termina en comisaría, sin poder probar que él no es un espía, (Dios mío, ¡un espía!), y temblando ante la posibilidad de que lo deporten a su país de origen, un país que en realidad ya no existe. Todo muy vulgar, muy anodino. Ni siquiera el contexto -Costa Azul, 1938- tiene el encanto peligroso que podría tener. ¿O sí lo tiene? Vassady tiene que encontrar al verdadero espía para poder quedarse en Francia, y así comienza sus pesquisas, sus torpes y entrañables pesquisas, en el Hotel Reserve. Nueve inquilinos, todos de apariencia banal, afables y simplones, y tres días para desenmascarar al autor de las fotos.

Eric Ambler

Supongo que el hecho de que esta novela de espías se haya convertido en un clásico debería de haberme dado un pista sobre lo que iba a encontrarme. Nada de James Bond ni de Jason Bourne. Un hombre pobre, atemorizado y solo, sin esa misteriosa flexibilidad intelectual que despliegan los verdaderos espías para ganarse la confianza de la gente y arrebatarles suavemente sus secretos. Un hombre común y sin patria que tendrá que desvelar una trama de espionaje prebélico para salvar el pellejo. Y meterá tanto la pata como podríamos hacerlo tú y yo.
Es esta humanidad del personaje, creo, su verdadero atractivo, lo que hace que leamos sus ingenuas elucubraciones con verdadera simpatía y el hecho de que, mientras miles de novelas de espías nacen y mueren como la llama de una cerilla, las novelas de Eric Ambler permanezcan y no envejezcan con el paso del tiempo, para deleite de generaciones y generaciones de lectores ávidos de secretos ajenos. 

sábado, 8 de febrero de 2014

CÓMO SER MUJER

Lo primero que tengo que decir de este libro es que soy un hombre y, por lo tanto, no tengo ni idea de cómo ser mujer. Por lo visto, es algo bastante extendido, también entre las propias mujeres, lo cual me tranquiliza. La misma Caitlin Moran reconoce que tampoco tiene mucha idea. De hecho, ha escrito un libro entero para averiguarlo. Fijaos la importancia. 
Lo que me llega de este libro es que va de feminismo y es un bombazo de diversión y desvergüenza, lo cual me intriga enormemente. ¿Feminismo divertido y desvergonzado? Vamos a probarlo.

El libro empieza el día en que la autora celebra sus trece años, huyendo de una panda de vándalos que la insultan, le tiran piedras y la persiguen por el parque como una manada de hienas descontroladas detrás de un pobre antílope. Un antílope gordo, grande y que tiene tan poco de chica como esos cretinos de inteligencia. Un antílope que empieza a preguntarse, aterrorizado, mientras llora su miedo y su humillación antes de entrar en casa, cómo va a conseguir convertirse en mujer. Parece una historia dura, pero Caitlin Moran no te deja ni el más mínimo margen para que te compadezcas de ella. Te bombardea, desde la segunda página, con un humor a prueba de cualquier tipo de compasión. Probablemente es el libro más descaradamente divertido que he leído nunca. 

 También es el libro con más signos de exclamación: la tecla del ordenador de la autora correspondiente a este signo ! debe de tener a estas alturas una bonita hondonada en forma de yema de dedo furiosa. Y eso provoca que su lectura te suba el ritmo cardíaco, te contagie un estado de exaltación constante, con frases enteras en mayúsculas como cejas levantadas y enfatizantes, como alguien que vive en un estado de euforia permanente y no para de gesticular, de hablar sin respirar, de reírse, de enfadarse, de señalarte con el dedo, de exasperarse, de desplegar una energía absolutamente arrolladora hasta que acabas rendido y tirado por los suelos riéndote con ella y pensando que esta mujer está encantadoramente chiflada. 


La historia de este libro es la historia de la autora. Es autobiográfico, escandalosamente autobiográfico. Porque hablar de pudor, de timidez o de vergüenza con ella quizá lo único que provocaría sería una sonrisa y un encogimiento de hombros. Caitlin Moran es una «desenfadada columnista de periódico serio», no es una erudita. No habla de los temas fundamentales del feminismo: desigualdad salarial, ablación femenina o violencia de género. Habla de las cosas cotidianas, las cosas pequeñas y estúpidas que le pasan a cualquier mujer y que resultan igual de dañinas para su integridad. Habla de los novios, de la sexualidad, de la moda, de la ropa interior, del amor, del aborto, de la prensa sensacionalista, de la maternidad, siempre desde su propia experiencia. Y lo hace con un tono de celebración. El feminismo que defiende no es un puñetazo de rabia en la mesa ni materia académica para eruditos. Es un feminismo festivo y gritón. Un feminismo que nos interpela a todos por igual, hombres y mujeres, y te dice que, en el caso de que estés de acuerdo con que las mujeres deban ser tan libres como los hombres y puedan votar y tener una cuenta bancaria y no quieras que ganen menos, ni que las humillen, ni las violen y las condenen a más siglos de dependencia, entonces no tendrás ningún problema en subirte con Caitlin a una silla y gritar a pleno pulmón: ¡¡SOY FEMINISTA!! 

Sé que el tono de este libro puede resultar ofensivo para algunas personas, pero la naturalidad con la que está escrito es desarmante. Su humor espontáneo y brutal lo vence todo y, sobre todo, el tema que trata necesita urgentemente esta escritura hilarante y desvergonzada para sacudirse el corsé de intransigencia que le oprime. Me resultaría muy triste que la gente lo leyera, atraída por el humor que promete, como un libro de anécdotas chistosas. Es cierto, es desternillante, pero también es lúcido, imaginativo y muy beligerante con el machismo y la sociedad patriarcal en la que vivimos. Mete el dedo en el ojo de muchísimos comportamientos cotidianos, tristemente arraigados. Caitlin Moran no es solamente una provocadora, una mujer chillona, excéntrica y deslenguada que habla de masturbación femenina con cualquiera que se le ponga delante. Es una mujer que dedica al aborto, desde su propia experiencia de madre que decide abortar después de dar a luz a dos niñas, el capítulo más serio, intenso y perturbador de todo el libro. Probablemente el mejor alegato que he leído contra cualquier legislación restrictiva sobre la libertad de abortar y contra el aborto como estigma, no sólo social, sino también privado, que parece siempre conllevar pena, arrepentimiento y traumas indelebles. 

Me pregunto qué voy a leer después de esto. Todo me va a parecer previsible, aséptico y monótono. Me van a faltar toneladas de controversia y carcajadas. ¡¿Cómo voy a leer páginas y páginas sin un solo signo de exclamación ni una mísera frase gritona en MAYÚSCULAS?!
Antes de leer este libro no tenía una idea cabal de qué era el feminismo. O, mejor dicho, tenía una multitud de ideas confusas mirándose mal unas a otras en mi cabeza. Caitlin Moran me ha enseñado que el feminismo es algo simple y universal, es un concepto que no hace falta aprender leyendo a Simone de Beauvoir o a Germaine Greer. Al final, ser feminista es una simple cuestión de buena educación.