jueves, 18 de junio de 2026

LIBRE

¡Pero qué maravilla, por favor! Llevaba mucho tiempo queriendo leerlo y posponiéndolo sin motivo, y cuando recibí su nuevo libro, Indignidad, me dije: este es el momento de empezar por el principio. El principio es la infancia de la autora en la Albania de los años ochenta. Una infancia marcada por la devoción ciega por el Partido y por una utopía cuyas grietas todo el mundo trataba de ocultar. El principio es la historia de una niña que crece rodeada de certezas, hasta que llega un momento en que empieza a necesitar hacerse preguntas. «La historia de una búsqueda de las preguntas adecuadas, de las preguntas que nunca se me había ocurrido hacer». 

Sus padres y su abuela la han estado siempre mintiendo sobre sus orígenes, y hasta el fin de la dictadura, a finales del año 1990, no descubre la verdad. La han mentido para protegerla y para protegerse. Hay tantas cosas que una persona no puede decir que una niña pequeña no tiene por qué asumir la responsabilidad de sus palabras, especialmente cuando estas pueden llevar a sus seres queridos a la cárcel o a la muerte. Pero cuando con once años descubre la verdad, piensa que no han sabido confiar en ella. ¿Cómo va a confiar ella en ellos a partir de ahora? ¿Qué secretos seguirán ocultándole? En una sociedad donde la política y la educación impregnaban todos los aspectos de la vida, ella era el producto tanto de su familia como de su país. El fin del comunismo la puso ante un dilema: ¿tendría que renunciar a los ideales que le habían inculcado desde niña y en los que creía firmemente para no traicionar a su familia?

¿Cómo se procesa el descubrimiento de que todo lo que han dicho y hecho y defendido tus padres a lo largo de toda tu vida ha sido una mentira, ideada con el fin de protegerte? 

Todo el mundo decía que el fin del comunismo era de alguna forma el fin de la historia. Pero en Albania el fin de la historia no parecía el fin de nada. Aquellos enemigos terribles contra los que todos llevaban décadas preparándose para combatir no aparecieron. Aquellas catástrofes terribles para las que todo el mundo se había mentalizado no ocurrieron. Surgieron periódicos que criticaban al Partido. La gente empezó a hablar sin tener tanto miedo. Y descubrieron que esos terribles enemigos del comunismo, los que iban a acabar con los sagrados ideales que habían determinado la vida de tres generaciones de albaneses, eran ellos mismos. Ya nadie quería volver. Porque no había ningún sitio al que volver. 

«No teníamos categorías que describieran lo ocurrido ni definiciones que expresaran lo que habíamos perdido y lo que habíamos ganado a cambio. Nos habían advertido de que la dictadura del proletariado estaba siempre amenazada por la dictadura de la burguesía. Lo que no podíamos prever era que la primera víctima de ese conflicto, la señal más clara de victoria, sería la desaparición de esos mismos términos: dictadura, proletariado, burguesía. Dejaron de formar parte de nuestro vocabulario. Antes de que se desintegrara el Estado, se desintegró el propio lenguaje con el que se articulaba esa aspiración». 

El comunismo desapareció no solo como ideal y como sistema de gobierno, sino también como una categoría de pensamiento. Y solo quedó una palabra, repetida como un mantra en todos los informativos y en todos las conversaciones: libertad. Una palabra dulce y absoluta, pero que escondía cierto sabor sospechoso. «Cuando por fin llegó la libertad, fue como si te sirvieran comida congelada. Masticamos poco, tragamos rápido y nos quedamos con hambre». El fin del comunismo en Albania se vivió como una revolución. Pero una revolución de terciopelo en la que no se buscaron culpables, en la que no se aspiró a exigir responsabilidad a nadie por ningún daño. Una revolución de personas contra conceptos en la que solo hubo vencedores. 

Lea Ypi ha construido este libro excepcional con el maravilloso recurso al absurdo que tantas personas criadas en los países comunistas adoptaron para explicar las enrevesadas lógicas de sus experiencias. Ha convertido la extrañeza de su infancia en un país comunista en algo insólito, tierno y humorístico. Uno de los mejores libros que he leído nunca sobre qué significa ser libre. 






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