lunes, 22 de febrero de 2021

ANTOLOGÍA POÉTICA (EDNA ST. VINCENT MILLAY)

Hace muchos años, tantos que ya no puedo asegurar si el recuerdo es real o me lo he apropiado de alguna novela, una chica me mandó este poema. A ella no la recuerdo pero el poema se me quedó grabado: maravillas de la memoria, que juega con nosotros a su antojo y a veces nos permite quedarnos con lo que de verdad merece la pena. El poema estaba en inglés y tardé años en ir depurando su significado. Fui adentrándome en él a medida que profundizaba en el idioma, y ahora, cada vez que lo leo, una emoción profunda me recorre: me reconozco en sus versos como en una fotografía de infancia o en la risa de mi madre. 

El amor no lo es todo: no es carne ni agua
ni lecho ni cobijo cuando la lluvia acude,
ni un madero siquiera para el náufrago
que flota y se hunde y flota y vuelve a hundirse. 

Como sucede a menudo, traducir poesía es imposible. Es como tratar de explicar un nocturno de Chopin sin música. Puedes contar de qué va, pero su esencia queda allá lejos, inexpugnable en su castillo de bruma. Y el traductor, hasta el más dotado, parece un ciego que va dando con su vara en el camino, tanteando una belleza que no puede ver. 

El amor no puede limpiar la sangre mala,
ni suelda el hueso roto, ni oxigena el pulmón. 
Y aun así hay muchos que con la muerte tratan,
mientras esto digo, sólo porque les falta amor. 

La rima queda a la derecha, las metáforas a la izquierda y el ritmo es la pendiente traicionera del camino en este laberinto sin salida en forma de soneto. 

Podría ser que en un momento crítico, 
atormentada y suplicando libertad,
o presa de un deseo que doblega el ánimo, 
vendiese yo tu amor por un poco de paz

o cambiase el recuerdo de esta noche por comida. 
Puede ser. Pero no creo que lo hiciera.


Edna St. Vincent Millay


Edna Saint Vincent Millay (1892-1950) es una poeta que me encanta. Es emotiva y provocadora. Melancólica y directa. Plantea preguntas que no trata de responder y sus poemas a menudo te llevan a lugares que no te esperarías. Su militancia feminista y su radical independencia provocaron que su obra tardara en difundirse, a pesar de haber ganado el Pulitzer por su Balada de la hilandera del arpa y de congregar a multitudes en sus lecturas y apariciones públicas. Su intensidad es cercana y su virtuosismo tan natural que consigue hablarte al oído en versos tan perfectos que parecen improvisados. 

Muchos años después de leer este poema por primera vez, ahí está la emoción intacta, en cada cadencia y cada final de estrofa. Una guía en la oscuridad. Un camino visible que cruza de luz la maleza impenetrable del bosque. 


Love is not all: it is not meat nor drink
Nor slumber nor a roof against the rain; 
Nor yet a floating spar to men that sink 
And rise and sink and rise and sink again; 

Love can not fill the thickened lung with breath, 
Nor clean the blood, nor set the fractured bone; 
Yet many a man is making friends with death 
Even as I speak, for lack of love alone. 

It well may be that in a difficult hour, 
Pinned down by pain and moaning for release, 
Or nagged by want past resolution's power, 
I might be driven to sell your love for peace, 

Or trade the memory of this night for food. 
It well may be. I do not think I would. 







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