lunes, 14 de enero de 2019

LA EDAD DE LA PENUMBRA

Casi todo lo que conservamos de los textos del mundo antiguo es gracias a la labor de los monjes medievales. Así nos lo enseñaban en el colegio. Y la imagen de estos monjes, diseminados por monasterios de toda Europa, aplicados en la ardua tarea de copiar los ejemplares únicos de las obras de Platón, Cicerón u Ovidio para que no desaparecieran, forma parte ya de nuestra forma de pensar la Edad Media. La historia, por supuesto, es verdadera. Pero el foco a menudo se ha puesto en lo que costó preservar ese legado, y pocas veces en por qué costó tanto hacerlo. ¿Qué pasó con las enormes bibliotecas de la antigüedad? ¿Por qué desapareció de forma tan definitiva la cultura clásica? En este breve ensayo (240 páginas), Catherine Nixey propone la siguiente tesis: la misma religión que promovió las copias de esos libros fue la que contribuyó a destruir la cultura que los creó. 

Quemas públicas de libros. Destrucción sistemática de templos. Saqueos de bibliotecas. La nueva religión se propuso la tarea de salvar a los hombres purgándolos de todo lo maligno que habitaba en ellos. La nueva religión les enseñó que lo maligno podía estar en todas partes. Estaba en las matemáticas, en el arte, en la historia, en la medicina, en la ciencia, en la cultura, en el politeísmo y en la filosofía. San Agustín escribía sobre la necesidad de extirpar el paganismo del mundo. Es decir, la necesidad de destruir la cultura clásica y su civilización. ¿Para qué aprender a pensar por uno mismo si tenemos la palabra de Dios? Mil seiscientos años después, a ciertas personas que predican de esta forma los llamamos yihadistas. Afortunadamente, estos no han tenido el éxito que tuvieron aquellos cristianos seguidores de San Agustín. 

La labor principal de la Iglesia desde que accedió al poder fue la de desmantelar una forma de ser y de pensar. "Los ataques no se detenían en la cultura. Todo, desde la comida que se ponía en el plato (que debía ser sencilla y sin especias) hasta lo que se hacía en la cama (que debía ser igualmente sobrio y sin especiar) empezaba, por primera vez en la historia de Europa, a quedar bajo el control de la religión". La destrucción, claro está, no se podía promover como tal. Así que, en una perversión lingüística propia de un Goebbels, la propaganda cristiana convirtió el acto de destruir en la única forma de purificarse y de amar. Había que destruir los libros, los templos y las costumbres, había que destruir la ciencia, el arte y la filosofía, había que destruir a todos aquellos que no se plegaran a los dictados de Dios, porque Dios los amaba y quería su salvación. "¡Oh, crueldad misericordiosa!, exclamaba San Agustín, estremecido por la pasión de amor que sentía al desear la muerte de todos los paganos. 

Entre el siglo IV y el siglo VI se produjo en Europa la mayor destrucción de arte que ha conocido la humanidad. El triunfo del cristianismo fue una aniquilación cultural. Por supuesto, no fue la única causa de la destrucción del mundo clásico. Pero sí una muy poderosa que rara vez nos han contado. 

Catherine Nixey

Antes del auge del cristianismo, pocas personas habrían pensado en describirse a sí mismas por su religión. La religión politeísta era plural y porosa, sujeta a todo tipo de variantes. Y por lo tanto, difícilmente identitaria. Para formar identidades, los ciudadanos recurrían a su ciudadanía. Una ciudadanía en expansión, global, capaz de promover la movilidad de personas por todo el imperio, desde Siria hasta el norte de Britania. Este ensayo me ha hecho pensar en el cristianismo desde la cultura politeísta, y lo he visto por primera vez como lo veían los romanos cultivados no cristianos: como una religión extravagante, estúpida y vulgar, propia de gente iletrada y enemiga de la libertad individual. Y creo que leerlo hoy en día resulta muy útil porque ciertos aspectos de esa intransigencia religiosa han cambiado poco en dos milenios.

Nixey describe la tremenda tentación de los credos totalitarios en épocas de incertidumbre. Cómo la gente es capaz de abrazar cualquier dogma que exalte la ignorancia siempre que ofrezca una guía moral estricta, una promesa de redención y, sobre todo, un culpable de todos los males sobre el que se pueda descargar la frustración. El cristianismo lo hizo a la perfección a partir del siglo IV. Tanto que todavía hoy alienta el fanatismo de millones de personas en todo el mundo. 



jueves, 10 de enero de 2019

EL ENCAJE ROTO. ANTOLOGÍA DE CUENTOS DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES (firma invitada)

Una mirada fuera de lugar. Una voz un poco más alta de lo normal. Un desprecio. Celos. Un insulto. Amenazas. Suspicacias. Una prohibición. Un pellizco. Un tirón de pelo. Un grito. Un empujón. Un puñetazo. Un encierro en casa. Una paliza. Una violación. Humillaciones. La ausencia de escucha en la pareja. Faltas de respeto en el trabajo.

Así, en la escala de la violencia contra las mujeres, podríamos acabar con el asesinato. Hasta la cifra de cincuenta mujeres que ya no existen en España este año por culpa del mayor acto terrorista de nuestro tiempo: el machismo. En el mundo son cientos de miles. La violencia contra las mujeres es la mayor lacra social de todos los tiempos. Y seguimos sin mirarle a los ojos y ponerle freno. Un freno educativo, institucional y legal.

Emilia Pardo Bazán ya lo sabía hace más de un siglo y ya lo denunció repetidamente en estos cuentos que ha antologado Cristina Patiño para la editorial Contraseña. Publicados en 2018, las historias del siglo XIX nos resultan igual de creíbles, verdaderas y actuales como las de hoy en día.

Lo verdaderamente magistral de la obra de esta maestra es la variedad de registros y ambientes plasmados en sus relatos, así como la mezcla de estilos matizados en cada lugar y con cada ambiente: desde la Galicia más pobre y rural de “El indulto” o “Las medias rojas”, hasta los entornos más sofisticados y aristocráticos de “La novia fiel” o “La flor seca”. Pardo Bazán supo ir al fondo de la psicología de todos sus personajes y dibujar todos los estadios de la espiral de violencia contra las mujeres que ella había observado y sufrido de alguna manera.

Emilia Pardo Bazán
A ella misma le negaron su entrada en la RAE, se rieron por su físico prominente, cotillearon sobre ella por sus relaciones con Pérez Galdós. Ella, en definitiva, sufrió la violencia psicológica y el rechazo de la sociedad patriarcal decimonónica. Afortunadamente, tuvo la suerte de tener un padre liberal y abierto que quiso para ella la mejor educación y que la animó en su carrera artística y periodística. Y es una pena que aún hoy se tengan que agradecer actitudes abiertas por parte de los varones en lugar de normalizarlas y hacer que formen parte del día a día. Las mujeres debemos desarrollar nuestra independencia y creatividad por nosotras mismas y no gracias a que nos dejen hacerlo quienes nos rodean.

Creo que no podemos dejar pasar de largo a una de las primeras españolas convencidamente feministas. Debemos reclamar su legado. Leámosla y démosla a leer. 





lunes, 7 de enero de 2019

CARA O CRUZ

Necesitamos metáforas para vivir. Nos enamoramos y lo llamamos fuego. Perdemos a un padre y lo llamamos abismo. Nos echan del trabajo y lo llamamos terremoto. Nos refugiamos en la meditación y lo llamamos agua. Cuando estamos felices respiramos como si tuviéramos tres pulmones y cuando estamos tristes un nudo nos corta el aire en la garganta. Las metáforas son tan reales como las lágrimas y la risa, y sin ellas no sabríamos cómo contar la tristeza y la alegría. Sin ellas, nos costaría vivir como seres humanos, andaríamos perdidos en busca de explicaciones, de palabras imposibles. Sin ellas no entenderíamos nada. 

Sin su zorro, Lou Lubie, la autora de este cómic, quizá nunca habría entendido lo que le pasaba. Tras una serie agotadora de bajadas de ánimo, estados depresivos repentinos, euforias grandiosas seguidas de intentos de suicidio, empezó a recurrir a la ayuda de psicólogos y psiquiatras. Recibió hasta ocho diagnósticos distintos hasta que dio con el correcto: ciclotimia, una forma de bipolaridad, que explicaba la montaña rusa de sus estados de ánimo desde la adolescencia. Una ciclotimia que para Lou tenía forma de zorro. Un zorro que en los buenos momentos la llevaba planeando por una alegría enérgica y contagiosa. Pero que al descontrolarse podía arrastrarla a lo más alto de la euforia, a la cima de cualquier montaña, tras la que siempre, invariablemente, venía la caída. Y cuanto más vertiginosa era la subida, más brutal era el desplome. 

Una ciclotimia sin control puede volverse brutal hasta desarrollar comportamientos descontrolados: bulimia, fobia social, trastornos de ansiedad, tocs. La ciclotimia, camuflada tras estos trastornos, es muy difícil de diagnosticar. Sus estados más llamativos son los depresivos, porque la euforia sigue estando bien vista socialmente y no suele causar alarma, pero si se la confunde con una depresión y se intenta combatir con fármacos antidepresivos, el resultado puede ser nefasto: el zorro sube y sube propulsado por la química, para terminar despeñándose de forma cada vez más dolorosa. 

Este cómic te lleva de viaje por la ciclotimia de la mano de Lou y su zorro. Es un testimonio interesantísimo, escalofriante y no exento de humor con el que aprendes que una persona en apariencia depresiva quizá esté sufriendo algo más que una depresión, que hay enfermedades muy difíciles de diagnosticar, que algunos psicólogos y psiquiatras reparten diagnósticos con una ligereza muy poco profesional y que la ciclotimia es una enfermedad agotadora y muy compleja. Tan compleja como llevar un zorro salvaje e imprevisible en tu interior. 






jueves, 3 de enero de 2019

ELLOS

Aquí tenéis una historia fascinante contada con gran talento literario, un retrato potente de una época irrepetible, desde la revolución rusa de 1917 hasta el final del siglo XX. Hay relatos con los que nos identificamos por su cercanía a nuestras emociones, a nuestras vivencias, y otros que por ser ajenos completamente a nosotros actúan como un deslumbramiento. Esto es lo que me ha sucedido con el testimonio que Francine du Plessix Gray, que nos ofrece este libro como un gran regalo para conocer algunos rasgos de culturas tan dispares como la rusa, la francesa y la norteamericana.

Ellos se refiere a los dos protagonistas principales: su madre, Tatiana Yákovleva, y su padrastro, Alexander Lieberman, fotografiados en la portada del libro junto a la autora. La historia no solo son ellos, hay otros personajes potentes como el tío Sasha Iacovleff, pintor y explorador, o el poeta soviético Maiakovski, el gran amor de Tatiana a pesar de la corta relación que tuvo con él a los veinte años. Ella fue la musa del famoso poeta futurista, que tiene un museo en Moscú.

Después de vivir las calamidades materiales del inicio del comunismo junto a una madre indiferente a todo, con diecinueve años Tatiana viajó a París gracias al visado que le consiguió su tío Sasha, personaje seductor, para vivir con su abuela, Babushka, mujer inteligente, culta y amorosa a la que siempre adoró y cuyo retrato estuvo en el dormitorio de Tatiana hasta el día de su muerte. Al año siguiente conocería a Maiakovski y su amor fue tan impactante que condicionó la vida del poeta que desde hacía años convivía con otra mujer a la que mantenía económicamente. Los inconvenientes políticos de no poder viajar a París con la frecuencia que deseaba para ver a su Tatiana, enterarse un año después de que ella había aceptado la oferta de matrimonio de un conde francés y otras adversas circunstancias le llevaron al suicidio.

Tatiana se casó con el conde du Plessix, padre de Francine, la autora de este testimonio, y al cabo de tres años se separaron. Poco después conoció a Alexander Liebermann, que sería su compañero el resto de su vida. La mayor parte de este relato cuenta su vida juntos en Estados Unidos después de escapar de París durante la ocupación nazi, pasando por Madrid, en un viaje accidentado para conseguir llegar a Lisboa y embarcar hacia Nueva York, donde vivía el padre de Alexander, ambos judíos.

Tatiana se convirtió en una diseñadora de sombreros prestigiosa que elaboraba los más sofisticados diseños para la élite de las actrices y la alta burguesía norteamericana. Marlene Dietrich formó parte de su más íntimo círculo de amistades, y Alexander dirigió durante más de treinta años el grupo de revistas de moda gráfica más importante de la época (Elle, Vogue, etc.). 

El amor de Alexander por Tatiana fue de una devoción ilimitada: marido, compañero, cuidador, resolvía todos sus deseos y caprichos. Era fotógrafo, pintor y escultor en su tiempo libre y el retrato que hace su hija le define como un Dr. Jekyll y Mr. Hyde. El primero en su círculo doméstico por su bondad y generosidad sin límites, incluso con su madre en París, y el segundo en el ámbito profesional como un arribista cínico e incluso cruel en un mundo lleno de intrigas y deslealtades.

La honestidad de Francine contando esta historia es admirable y en algunas ocasiones me ha recordado en la descripción de los personajes a mis admirados y queridos Irène Némirovski y Stefan Zweig, dos de mis escritores preferidos.



jueves, 27 de diciembre de 2018

CORRESPONDENCIA (1912-1942)

En principio las correspondencias no suelen atraerme como género literario, pero siempre hay excepciones que justifican plenamente dedicarles unas horas y disfrutarlas.

De todas las correspondencias reales o ficticias que he leído, recuerdo con especial cariño la de Pedro Salinas con Katherine Whitmore, y las novelas La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey y 84, Charing Cross Road, dos historias deliciosas contadas en forma de cartas. 

Zweig es uno de mis escritores favoritos, he leído casi todo lo que se ha publicado en español, que es muchísimo, y cuando veo algo nuevo que no he leído siento un maravilloso gusanillo que dice ¡qué ilusión que todavía pueda seguir leyéndole! Sus historias son amenas, sensibles, sabias, van desde las mejores biografías (María Estuardo, mejor que cualquier novela de intriga, María Antonieta, Fouché, Balzac, Dickens, etc.), pasando por sus extraordinarios ensayos como El mundo de ayer o Momentos estelares de la humanidad hasta llegar a sus preciosas novelas como La embriaguez de la metamorfosis, Carta a una desconocida o Novela de ajedrez.

Fue un viajero incansable y eso facilitó que hoy podamos disfrutar de la multitud de cartas que escribió, como estas que intercambió con Frederike, su mujer, quien escribió una biografía de su marido no traducida al español y que confío que alguna vez podamos leer en nuestro idioma. 

Esta correspondencia retrata el perfil de un escritor culto, humanista, y de forma especial refleja la forma en que realizaba su trabajo, como por ejemplo las conferencias que por todo el mundo daba a miles de asistentes. Tuvo un éxito arrollador como escritor y conferenciante, reunía a miles de personas en teatros y salas de conciertos, tenía una economía más que saneada, sus libros se vendían por millones... Hasta que llegó Hitler y el nazismo. Era judío y eso fue su maldición.

Este libro, en sus íntimas confesiones, resume la época más terrible del siglo XX, que no pudo superar. Se suicidó junto a su segunda esposa y secretaria, Lotte, en Petrópolis, Brasil, el 23 de febrero de 1942. Perdimos a un grandísimo escritor. 




viernes, 21 de diciembre de 2018

NUESTROS DIEZ CÓMICS FAVORITOS

¡Vivan los cómics!
Cada vez más diversos, más expresivos, más audaces, no dejamos de encontrar en los cómics verdaderas obras de arte capaces de transmitir emociones potentísimas y de contar historias universales aunando de mil maneras literatura e ilustración. Hay tanto bueno publicado que a menudo volvemos la mirada a todo lo que ha ido apareciendo en los últimos años. Por lo tanto, en esta lista no solamente hemos incluido novedades recientes sino lo mejor que hemos leído en general durante 2018.

¡Cosecha Benedetti!



1. El tesoro del cisne negro, de Paco Roca y Guillermo Corral (Astiberri, 20€).

Este cómic podría haberse limitado a contar la batalla naval que terminó con el mayor tesoro de la época en el fondo del mar y que desembocó en la batalla de Trafalgar. Sin duda habría sido una obra excepcional. Pero es mucho más que eso. Esta historia no habla sólo de un tesoro perdido ni de las tensiones políticas de hace doscientos años. Habla de cómo el pasado configura la identidad de un país, habla, como dice el guionista, "de la memoria de la gente que murió entonces, del valor de esa memoria".



2. Una posibilidad, de Cristina Durán y Miguel Á. Giner Bou (Astiberri, 23€).

Esta es la historia de amor en cómic más profunda y bonita que hemos leído este año. Te remueve y te funde por dentro. Te recoge como la familia de los protagonistas, con esos brazos como ramas de árboles siempre dispuestos a sostenerte. Y conmociona por la sencilla descripción de cómo la bondad y la alegría pueden transformar una tragedia en la más bella oportunidad. La hija de Cris y Migue sufrió una hemorragia cerebral el día después del parto. Los médicos dijeron que tenía una posibilidad entre mil de sobrevivir. Y sobrevivió. Su nombre es Laia y esta es su historia.



3. Arrugas, de Paco Roca (Astiberri, 15€).

Hay pocas historias tan inabarcables que hayan sido condensadas en unas pocas páginas con tanto talento.  No es nada fácil retratar una enfermedad degenerativa como el Alzheimer desde el interior de la mente del enfermo. Lo fácil es quedarse fuera. Usar un personaje externo que canalice el relato y nos sirva de punto de referencia para la compasión o la empatía. Hacerlo alternativamente desde fuera y desde dentro, con unos recursos tan sencillos e imaginativos como los que utiliza Paco Roca en esta historia, es una hazaña. Y una de las razones por las que este cómic es sin duda uno de los mejores cómics españoles de este siglo.



4. Nieve en los bolsillos, de Kim (Norma, 25€).

Kim viajó a Remscheid, Alemania, en 1963, con veinte años. No salió huyendo del país, como otros hicieron para evitar la cárcel o el garrote. No emigró, como tantos otros, para intentar sobrevivir o para enviar a casa el dinero necesario para que los suyos vivieran con dignidad. Viajó para vivir una aventura, para salir del tedio de unas clases de bellas artes poco inspiradoras y conocer mundo antes de hacer la mili. Pero al poco de llegar a Alemania y conocer a otros españoles emigrados, se dio cuenta "de que lo que para mí era una experiencia, una aventura, incluso un divertimento, para algunos de aquellos hombres era la última oportunidad que tenían de la salir de la miseria".


5. La muerte de Guernica, de Paul Preston y José Pablo García (Debate, 18,90€).

Este cómic cuenta el bombardeo de Gernika. Ayuda a entender ciertas cosas, igual que la casa de Begoña, el museo y un paseo tranquilo por sus calles en fiesta. Ayuda a entender que Gernika supuso un antes y un después en la historia del asesinato en masa de civiles. Para curar las heridas del pasado hacen falta palabras. Hablar sobre ello, asumir las responsabilidades que hagan falta, pedir perdón. Reparar la memoria. La historia del bombardeo de Gernika es una herida que todavía no se ha cerrado. Aceptar que la ideología que la infligió es inaceptable y que nunca puede volver sería una buena forma de empezar a cerrarla para siempre.


6. Los puentes de Moscú, de Alfonso Zapico (Astiberri, 14€).

Fermín Muguruza, líder histórico de Kortatu, y Eduardo Madina, militante socialista, se reunieron en Irun en 2016 para realizar una entrevista para Jot Down. Alfonso Zapico se les unió con sus cuadernos y sus lápices y, mientras ellos hablaban, él los dibujaba y tomaba notas para una historia. Esta historia. Este cómic que, con la cercanía y el desparpajo habituales en Zapico, enfoca la violencia en Euskadi desde la perspectiva del diálogo y de la necesidad de construir puentes para desterrar de una vez por todas el miedo, el silencio y la desconfianza de la vida de la gente, dentro y fuera del País Vasco. 



7. Dr. Uriel, de Sento (Astiberri, 35€).

En este cómic, Sento (pseudónimo de Vicent Llobell Bisbal) reconstruye la experiencia de su suegro, Pablo Uriel, durante la guerra civil. El 18 de julio de 1936, el joven doctor Uriel, recién diplomado, fue llamado a Zaragoza, tomada por el bando nacional, para incorporarse a filas, y pasó los tres años de la guerra en el frente y en la cárcel, alejado de ideologías y con la única consigna de intentar poner freno a la muerte y aliviar el sufrimiento. Este cómic es una hazaña. Con una ilustración que empieza elegante y estilizada para ir volviéndose cada vez más expresionista a medida que el drama se despliega, describe con una precisión asombrosa cómo actúa el terror sobre una comunidad.


8. La virgen roja, de Mary M. Talbot y Bryan Talbot (La Cúpula, 18,90€).

La historia de Louise Michel es turbulenta. Tras la derrota del ejército francés en la guerra franco-prusiana, los parisinos se negaron a rendirse y aprovecharon el vacío de poder para formar un gobierno cooperativo y social que llamarían La Comuna para paliar la escasez de comida y la frágil situación de su población. Sólo tuvieron diez semanas, de marzo a mayo de 1871. Y sin embargo, sentaron un precedente que inspiró a miles de mujeres y hombres en las décadas posteriores. Un precedente de justicia social, de economía distributiva, de resistencia pacífica a la violencia y de educación feminista.



9. El final de todos los agostos, de Alfonso Casas (Lunwerg, 19,95€).

El protagonista de este cómic va a realizar una exposición fotográfica con fotos hechas cuando era un crío y ha pensado volver a los lugares de esas fotos y hacer otras nuevas con el mismo encuadre, a la misma hora, en el mismo sitio. Es como un viaje al pasado. Convertirse en turista de su propia memoria para despertarla y descubrir qué pasó. De qué huyó. Y quizá... Quizá plantearse qué habría pasado si hubiera seguido veraneando en ese pueblo, saliendo con ese amigo, compartiendo confesiones y brusquedades, miradas de reojo y escalofríos.



10. Cara o cruz, de Lou Lubie (Norma, 19,50€). 

Este cómic te lleva de viaje por la ciclotimia de la mano de Lou y su zorro. Es un testimonio interesantísimo, escalofriante y no exento de humor con el que aprendes que una persona en apariencia depresiva quizá esté sufriendo algo más que una depresión, que hay enfermedades muy difíciles de diagnosticar, que algunos psicólogos y psiquiatras reparten diagnósticos con una ligereza muy poco profesional y que la ciclotimia es una enfermedad agotadora y muy compleja. Tan compleja como llevar un zorro salvaje e imprevisible en tu interior. 





jueves, 20 de diciembre de 2018

NUESTROS DIEZ FAVORITOS INFANTILES

Qué fácil es encontrar buenos libros infantiles. Hay tantas editoriales editando maravillas, tanta variedad, tantas buenas historias y, sobre todo, tantos ilustradores con talento que cuesta mucho establecer preferencias. En nuestra lista de este año hemos prestado más atención que otras veces a esa franja de edad que va de los cinco a los ocho años y que a veces suele quedar eclipsada por los cuentos para más pequeños o los libros ya abiertamente juveniles. 

Tenemos unas muñecas preciosas que brotan unas de otras, un peluche enamorado de la luna, un zorro que nos enseña las estrellas, una niña que desafía tormentas de nieve, otra que salva libros olvidados, un ratoncito dentista y muchas mujeres con ganas de cambiar el mundo cambiando sus vidas. 
¡Cosecha Benedetti!



1. Doctor De Soto, de William Steig (Blackie Books, 14,90€).

El Doctor De Soto y su mujer son amor. Y además, son dos ratoncitos encantadores que curan los dientes de todo tipo de animales, pequeños y grandes. Todo tipo de animales excepto aquellos que se los quieran comer, claro. A nadie le gusta acabar en la tripa de un cliente. Hasta que un día acude un pobre zorro con un terrible dolor de muelas y deciden arriesgarse. Porque, aunque el Doctor De Soto es muy pequeño, su astucia es muy grande.




2. Irene la valiente, de William Steig (Blackie Books, 14,90€).

Irene la valiente es amor. Y además, es la hija de la costurera y no le tiene miedo a nada. En una noche de viento y nieve, decide desafiar a los elementos y llevarle un vestido a la duquesa. Se enfrenta al viento, que sopla y sopla y no deja de hacerle jugarretas. Se enfrenta a la nieve, que esconde el suelo para que no vea por dónde pisa. Se enfrenta a la oscuridad, que borra el paisaje para que no encuentre el camino al castillo de la duquesa. ¿Pero quién se resignaría a quedarse toda la noche en medio de la ventisca? Irene no. Porque, aunque sea una niña muy pequeña, su valentía es muy grande.



3. Papá, ¿dónde se enchufa el sol?, de Antonio Martínez Ron y Laura Martínez Lasso (Crítica, 14,95€).

¿Me puedo tirar por un arcoíris? ¿Quién le echa sal al mar? ¿Por qué nos reímos si nos hacen cosquillas? ¿De dónde sale el viento? Sí, todos hemos ido al colegio y hemos sabido responder preguntas parecidas pero, ¿cuántos de nosotros estamos a la altura de la curiosidad insaciable de un niño de ocho años? El científico Antonio Martínez Ron ha recopilado en este libro infantil de divulgación las preguntas más curiosas, comprometidas y divertidas de su hija para enseñarnos, a niños y adultos, los secretos de la ciencia y cómo es eso de que estamos hechos de estrellas muertas.


4. Buenas noches, Planeta, de Liniers (Impedimenta, 18€).

Planeta es un peluche muy curioso. Y cuando su dueña se duerme, sale de su cama en busca de aventuras. Aunque es un poco miedoso, le gusta la noche y sus misterios, y acompañado de su amigo Elliot, corre por el bosque en busca de galletas. Pero, ¿cuál es la galleta más grande, más blanca y que más brilla? Planeta tiene un nombre muy grande para ser tan pequeño, pero como él dice: "cada uno, pequeño o grande, es un universo entero".





5. Cuentos de así fue, de Rudyard Kipling (Blackie Books, 17,90€).

Ya nos enamoró el año pasado con sus ilustraciones para El libro de Gloria Fuertes para niños y niñas, y este año ha vuelto a superarse: Marta Altés le da una vida especial a todo lo que ilustra. En esta ocasión, los cuentos de animales que Kipling escribió para su hija Josephine brillan con nueva magia en esta preciosa edición de Blackie Books: un homenaje al poder de la imaginación y la fantasía.





6. La verdad sobre los dinosaurios, de Guido Van Genechten (Edelvives, 14,50€).

La protagonista indiscutible de este cuento descacharrante es una Gallus Gallus Domesticus. No la confundáis con una simple gallina, por favor, que se puede enfadar. Para quienes no estén todavía convencidos de que las gallinas son los dinosaurios modernos, por favor, pasen y vean, que ella nos lo va a demostrar con todo lujo de detalles. Con un álbum de fotos familiar, en el que aparecen, con fechas y todo, fotos y recuerdos del abuelo velocirraptor y el tío diplodocus, todas las ramas de familia dinosaurias se nos quedarán en la cabeza para siempre a base de carcajadas.



7. Matrioska, de Dimiter Inkiow / Ana Alonso (SM, 14,95€).

Andrei era un fabricante de juguetes que vivía en una lejana aldea rusa. Su especialidad eran las muñecas de madera. Ponía tal dedicación y amor en ellas que, sin darse cuenta, también les talló una voz y un alma. Cierto día, una de ellas le habló: "Tengo demasiada vida, demasiado amor y demasiada madera en mi interior. No puedo guardar todo esto para mí. Quiero tener una hija". Así que con la madera de esta muñeca, a la que a partir de entonces llamó Matrioska, Andrei fabricó otra muñeca un poco más pequeña: Trioska. Y de esta forma dio inicio a la genealogía de muñecas pintadas más bonita y alegre de la historia de las muñecas pintadas.



8. La niña que salvó los libros, de Klaus Hagerut y Lisa Aisato (B de Blok, 16,95€).

¿Adónde van los libros que nadie lee? Los libros llenos de polvo, olvidados en las bibliotecas, arrinconados y muertos de frío en sus rincones, ¿qué pasa con ellos? ¿Desaparecen? ¿Mueren? Y sus historias, y sus personajes, y sus tramas, ¿también dejan de existir? A Anna, la protagonista de este cuento, la idea de que todos los mundos que encierran los libros se pierdan para siempre le resulta insoportable. Así que decide que eso no va a pasar. Al menos, mientras ella pueda evitarlo.
Un libro delicioso, poético y mágico sobre el amor por la literatura y su capacidad de salvarnos.


9. Tomás el bromista, de Jorge Rico Ródenas y Anna Laura Cantone (Kalandraka, 13€).

Ay, qué trasto. Ay, qué trasto. ¡Tomás es un bromista redomado! Cuando vienen visitas a casa aprovecha para esconderse, disfrazarse y ¡pataplás!, darles un susto de muerte a los pobres invitados. Pieles de cocodrilo, melenas de león, trompas de elefante, la sabana entera cobra vida en su casa cuando se sientan a la mesa.
Ay, qué trasto. Ay, qué trasto. ¡Tomás es un bromista redomado! Pero, qué pasará cuando se unan los invitados asustados para devolverle todas las bromas al trasto de Tomás?



10. Intrépidas, de Cristina Pujol Buhigas y Rena Ortega (Pastel de Luna, 17,50€).

Después del triunfo de los Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes del año pasado, muchas editoriales han apostado por los libros ilustrados sobre mujeres que a lo largo de la historia han cambiado el mundo que les rodeaba. Uno de los más bonitos e interesantes que hemos recibido es este, un álbum preciosamente ilustrado con veinticinco viajes de veinticinco viajeras intrépidas que escalaron las montañas más altas, recorrieron el mundo a pie, salieron al espacio, cruzaron océanos y continentes y superaron miedos y barreras sociales para cumplir sus sueños y ser quienes querían ser.




miércoles, 19 de diciembre de 2018

NUESTROS DIEZ FAVORITOS

Listas, listas, listas. Llega diciembre y las listas brotan de las piedras. Lo mejor del año, lo imprescindible, lo que no te puedes perder. Hace unos días un amigo despotricaba acalorado contra la dictadura de las listas, contra esa jerarquía que parece imponernos el gusto y las ganas, contra ese dedo admonitorio que se esconde en cada lista y parece exclamar ¡lee esto, lee esto, lee esto! 

Y tenía razón. Jerarquizar el placer y el gusto es un despropósito. Así que esta lista no sólo no es jerárquica (tan bueno es el primero como el décimo) sino que es tan cambiante y flexible como nuestro voraz apetito de novedades y redescubrimientos. Estos diez libros son la puerta de entrada a lo mejor que hemos leído este año. Hay dos autores africanos con voces poderosísimas, una modelo de Klimt, una educación mormona, otra quirúrgica y otra glamurosa, hay lirismo introspectivo, pequeñas lecciones para vivir con conciencia en este inicio de siglo XXI e incluso una novela que se publicó en 2017 pero que descubrimos a principios de este año y cuya sensibilidad y erotismo nos cautivaron tanto que no podíamos no incluirla. 

Aquí están, por méritos propios, nuestros diez favoritos de 2018. Aunque quizá la semana que viene caigamos rendidos ante nuevas novelas y la lista cambie. Como la vida y las cosechas, que nunca se están quietas. 
¡Cosecha Benedetti!


1. Una educación, de Tara Westover (Lumen, 21,90€).

Vivimos un auge de la literatura de autoficción, y estas memorias de la jovencísima Tara Westover son de las más impactantes que han caído en nuestras manos. La autora se crió en una comunidad mormona en las Montañas Rocosas y pasó su infancia y adolescencia doblegada bajo la moral autoritaria y desquiciada de su padre, sin acudir nunca al médico ni a la escuela, aislada del mundo. La educación que recibió en su casa, junto a la educación a la que tuvo acceso cuando decidió romper con sus orígenes y estudiar en la universidad, están descritas con una honestidad desarmante en este libro extraordinario.


2. Ellos, de Francine du Plessix Gray (Periférica & Errata naturae, 26,50€).

Desde la revolución soviética hasta el Nueva York de los años setenta, esta obra monumental cuenta la historia de ellos, los padres de la autora: seductores, egocéntricos, carismáticos, sus vidas se convirtieron en iconos del siglo XX, y sus fiestas en acontecimientos en los que no solían faltar famosos como Marlene Dietrich, Christian Dior o Ives Saint-Laurent. Un retrato intenso y apasionante de buena parte del siglo XX a través de las vidas de una pareja excepcional.




3. Pequeño país, de Gaël Faye (Salamandra, 18€).

El país de Gaël Faye es Burundi. Su pequeño país. A muchos europeos nos cuesta situarlo en el mapa. Incluso encontrarlo. Se halla en el centro de África y es más pequeño que Galicia. Verde, tropical, extremadamente pobre, es tristemente conocido por el genocidio ruandés de los años noventa, que afectó de lleno a su población y que desembocó en una guerra civil que hoy en día sigue sembrando de muertos las cunetas y que parece no tener fin. Hutus contra tutsis, tutsis contra hutus, ¿cuándo se empezó a dividir el mundo entre amigos y enemigos?
Esta novela dulce y sobrecogedora trata sobre la infancia del autor en su pequeño país, que sigue vivo en su memoria gracias a las palabras. 


4. 21 lecciones para el siglo XXI, de Yuval Noah Harari (Debate, 21,90€).

Cada página de este ensayo, a veces cada párrafo, da para una pregunta de largo alcance. ¿Cómo será la sociedad dentro de treinta años? ¿Volverán las guerras, aunque sean en formato digital? ¿Volverán las fronteras y el odio que impiden ver el sufrimiento ajeno? ¿Seguiremos creyendo que liberarnos del sufrimiento es el fin último de las sociedades plurales? Parece claro que la incertidumbre profunda será la característica de nuestra vida en las próximas décadas. Necesitaremos muchísima flexibilidad mental y grandes reservas de equilibrio emocional. Aprender a sentirnos cómodos con lo desconocido. Este ensayo da algunas claves para ir haciéndonos a la idea. 


5. La trenza, de Laetitia Colombani (Salamandra, 18€). 

Estas tres historias paralelas son los tres hilos que forman una trenza. Están impregnados del sufrimiento de tres mujeres y tienen la delicadeza y la resistencia necesarias para aguantar cualquier adversidad que se les ponga por delante. Están contadas con sencillez y sensibilidad, son la caja de resonancia de un dolor que la autora hace suyo y que nos transmite para que aprendamos que al otro lado de cualquier tragedia casi siempre hay luz. Esa resonancia, que la autora convierte en espíritu de lucha, es lo que emociona y cautiva de esta novela. 



6. Luz, de Elisabet Riera (Sexto Piso, 17,90€).

Esta es una historia de amor y desamor. De cómo un nombre escuchado en la calle y una mirada de reojo pueden hacer que el deseo vuelva a brotar de la manera más inesperada. "Quería volver a ver el mundo con los ojos con que tú me mirabas a mí". "Y tu gesto tímido y presumido al ponerte un mechón de pelo detrás de la oreja. Y tu mirada: ya vencida, ya entregada, ya triunfante". Esa mirada de niña que está dejando de serlo, de cuerpo que se despierta y que aún no sabe reaccionar a sus impulsos. Esa mirada que promete lo desconocido, lo que debe ser ocultado a los ojos de los demás para sobrevivir, la luz, la delicadeza y el deseo imparable. 



7. Quédate conmigo, de Ayòbámi Adébayò (Gatopardo, 20,90€). 

Esta es una novela sobre la maternidad. Sobre los estragos que puede hacer en una pareja la necesidad vital de ser padres. Y, por encima de todo, sobre el dolor de una mujer cuya relación con la maternidad es un desgarro continuo. Es intensa, muy intensa. Hay una rabia enfurecida detrás de la sonrisa inocente de la foto de la autora. Hay una pasión constante que no sabe nada de prudencias o delicadezas. Y un deseo que sobrevuela cada pensamiento de la protagonista: abrir en dos la memoria como si fuera un mango maduro, hurgar en la pulpa blanda, extirpar las partes enfermas y exponer todos sus secretos a la luz. 



8. Autorretrato sin mí, de Fernando Aramburu (Tusquets, 18€). 

¿Qué podía uno esperar de Fernando Aramburu después del éxito de Patria? ¿Otro libro sobre Euskadi? ¿Una novela ambientada en Alemania para cambiar de tercio? La verdad es que uno podía esperar muchas cosas. Incluso el silencio. Ese silencio en el que se resguardan tantos escritores para recuperarse del aturdimiento que provoca estar en boca de todos durante tantos meses. Pero Aramburu no ha hecho nada de eso. Ha visitado su pasado como un coleccionista de tesoros para escoger lo más recóndito, lo más sencillo y frágil para armar un libro destinado a quedarse para siempre en la mesilla de noche de todos nosotros. Sin duda, el libro más profundo y conmovedor de su carrera. 


9. Belleza dorada, de Laurie Lico Albanese (Duomo, 18,80€). 

Adèle Bloch-Bauer era bella, rica, de ascendencia judía y muy brillante. Gracias a su interés por las vanguardias pictóricas conoció a Klimt, un pintor nada convencional, discutido y controvertido. Ejerció un gran magnetismo en una Adèle aún muy joven, y le pidió que posara para él en varias ocasiones. Tardó tres años en terminar el cuadro que la hizo famosa, el cuadro que aparece en la portada de esta estupenda novela histórica y que se convertiría en un icono de la historia del arte.



10. Confesiones, de Henry Marsh (Salamandra, 19€). 

Henry Marsh es un neurocirujano británico que hace un tiempo nos regaló Ante todo no hagas daño, una declaración de intenciones en su mismo título. Fuimos muchísimos los que tuvimos la suerte de aprender con las confesiones de este doctor a punto de jubilarse. Ahora, con un propósito declarado en el mismo título de seguir confesándose, profundiza en temas clave como la eutanasia y la obligación de los médicos de evitar el sufrimiento, usando su experiencia con la medicina para enseñarnos a vivir con conciencia.





lunes, 17 de diciembre de 2018

21 LECCIONES PARA EL SIGLO XXI

Si abrir las fronteras y permitir la libre circulación de mercancías y personas en la Unión Europa ha contribuido a la estabilidad, el progreso y la paz como nunca en la historia de nuestro continente, ¿como pretenden ciertos partidos nacionalistas y de ultraderecha defender la estabilidad, el progreso y el bienestar de sus ciudadanos creando más fronteras y dificultando la movilidad por el continente? 

Si el desarrollo tecnológico está transformando nuestra vida laboral hasta el punto de que cada vez es más raro encontrar puestos de trabajo que nos puedan durar toda la vida, ¿cómo es que seguimos convencidos de que especializarse en un solo campo es la mejor opción de futuro y que invertir en educación tecnológica no es la prioridad?

Si los empleos tradicionales están desapareciendo de manera irreversible, en su mayoría absorbidos por multinacionales mejor adaptadas al mundo tecnológico, ¿no sería sensato tratar de salvar a las personas en vez de a los empleos mediante una renta básica universal y, por ejemplo, una oferta masiva de empleo público para el cuidado de niños y mayores dependientes?

Cada página de este ensayo, a veces cada párrafo, da para una pregunta de largo alcance. ¿Cómo será la sociedad dentro de treinta años? ¿Seguiremos teniendo que estudiar carreras y masters para conseguir un trabajo? ¿Volverán las guerras, aunque sean en formato digital? ¿Volverán las fronteras y el odio que impiden ver el sufrimiento ajeno? ¿Seguiremos creyendo que liberarnos del sufrimiento es el fin último de las sociedades plurales?

Desde la revolución francesa, las dos ideas hegemónicas de nuestra cultura occidental han sido la libertad y la igualdad. Ambas han definido que hayamos terminando viviendo en democracias capitalistas y que nuestro estado del bienestar haya triunfado en toda Europa, y buena parte del mundo nos haya visto como un modelo de progreso. Sin embargo, desde la crisis económica que empezó en 2008, las ideas de libertad e igualdad han entrado en decadencia. El sentimiento de ofensa está atacando la libertad de expresión y los partidos nacionalistas de extrema derecha están atacando la idea de igualdad. Se criminaliza a los diferentes y se aboga, desde Estados Unidos hasta Italia, Hungría o Polonia, por restringir derechos a sus ciudadanos, reforzar los presupuestos de defensa y blindar fronteras.

Esta crisis de la globalización de la sociedad del bienestar llega justo cuando más necesaria es la apertura y la cooperación a escala global. Hay una crisis de valores, un colapso ecológico y una amenaza tecnológica para los habitantes de todo el planeta. Son problemas que nos afectan a todos y que sólo se pueden resolver si los afrontamos unidos. "Si 500 millones de europeos ricos no son capaces de acoger a unos pocos millones de refugiados pobres, ¿qué probabilidades tiene la humanidad de superar los conflictos de mucha más enjundia que acosan a nuestra civilización global?"

Yuval Noah Harari
Me resulta difícil compartir algunas de las predicciones catastrofistas del autor sobre el futuro. A pesar de los datos que aporta y de la seducción de su argumentación, no concibo la proyección del mundo que describe más que como un escenario distópico propio de una novela de ciencia ficción. Pero lo que parece indudable es que "si alguien nos describe el mundo de mediados del siglo XXI y parece ciencia ficción, probablemente sea falso. Pero si alguien nos describe el mundo de mediados del siglo XXI y no parece ciencia ficción, entonces es falso con toda probabilidad".

En ciertos capítulos me he sentido un poco como una marioneta. Harari me exponía una idea de forma convincente hasta que me tenía encandilado y asintiendo como un tonto ante su brillante argumentación, para acto seguido refutar dicha idea con una contraargumentación despiadada todavía más brillante, dejándome grogui, noqueado por sus palabras, medio agradecido medio mosqueado por lo vulnerable y manipulable que se vuelve uno cuando asiste a un despliegue de conocimientos de los que lo desconoce casi todo.

El reto de afrontar un mundo que cambia cada vez más deprisa es inmenso. Parece claro que la incertidumbre profunda será la característica de nuestra vida en las próximas décadas. Y la estabilidad, cada vez más, una quimera. Necesitaremos muchísima flexibilidad mental y grandes reservas de equilibrio emocional. Aprender a sentirnos cómodos con lo desconocido. Este ensayo da algunas claves para ir haciéndonos a la idea. 



viernes, 14 de diciembre de 2018

LA VUELTA AL MUNDO DE UN FORRO POLAR ROJO (firma invitada)

«En este mundo global —dice Flaviano Bianchini en su soberbio El camino de la Bestia— el intercambio de mercancías se ha globalizado, pero no el de personas». Admitamos lo doloroso de esta afirmación e intentemos recapacitar sobre el consumo voraz que ha engullido nuestra forma de vivir y comprender nuestras vidas. Y, por supuesto, la insolidaridad de muchos pueblos.

Wolfgang Korn nos lo pone muy fácil a los jóvenes a partir de doce años, y a los adultos en general, en este premiado ensayo. La globalización tiene muchas aristas, y se nos clavan especialmente las negativas, no las que nos unen y nos hacen entrar en contacto con otras personas, sino las que deshumanizan a las personas en un continuo comprar-tirar del que es muy difícil desembarazarnos.

Desde el origen de la materia prima, pasando por los buques ultracontaminantes que la transportan, hasta Bangladesh donde las condiciones laborales de los seres humanos (en su mayoría niñas) que confeccionan el forro polar rojo protagonista de este relato, Korn pone ante nosotros las fases de un proceso deshumanizador, contaminante y que no mira de frente a las personas, sino en profundidad a los bolsillos.

Este texto propone una mirada atenta a lo que le estamos haciendo a nuestro planeta y cómo explotamos sus recursos humanos y naturales. Con un lenguaje divulgativo científico cargado de imágenes y aclaraciones, sus lectores pueden iniciarse en las teorías económicas de la globalización que imperan en el mundo que nos ha tocado vivir.

Interesante y enriquecedor, este puede ser el primer ensayo que ponga en contacto a nuestros jóvenes con la realidad. El primero de muchos que le seguirán dando razones para pensar en un mundo mejor y más justo, porque el propio capítulo final ofrece una perspectiva de “cómo cambiar entre todos el final de este relato”.

Que lo disfrutéis.



miércoles, 12 de diciembre de 2018

UNA LECCIÓN OLVIDADA

Siempre me he sentido más europeo que español. Quizá porque viajé al extranjero muy pronto o porque el año que viví en París me marcó de una manera muy profunda. Quizá porque nunca entendí que el idioma y las costumbres pudieran definir una pertenencia, cuando absorber culturas diferentes resultaba siempre tan emocionante. Lo cierto es que me sentía tan a gusto (y tan en casa) en Londres, Roma o Burdeos como en Madrid: Europa era mi hogar, y lo sigue siendo.

En este libro de viajes por la historia, a caballo entre la crónica personal y el ensayo, Guillermo Altares recorre la biografía de Europa desde la prehistoria hasta la guerra de Kosovo para subrayar un hecho evidente que en los últimos años parece que muchos han olvidado: "la historia de Europa es un relato de viajes y mezclas desde el mismo momento en que nació". Cuando el racismo y la xenofobia crecen de manera alarmante en la mayoría de los países europeos, y el odio al diferente marca el discurso de muchos políticos que buscan señalar culpables extranjeros para los problemas de siempre, este libro de historia nos recuerda que "si hay algo que caracteriza a la Unión Europea son las fronteras que ya no existen, las huellas de guerras, conflictos, particiones étnicas que parecían irresolubles y que, sin embargo, ahora resultan casi invisibles". 

Me ha gustado mucho el relato de los pogromos contra los judíos de muchas ciudades de la Península en 1391, del que apenas había oído hablar. Y también la descripción del terror de 1938 en la Unión Soviética, del que sí conocía algunos detalles tras la lectura de Leningrado, pero que me ha generado unas ganas locas de leer las memorias de Nadiezhda Mandelstam, Contra toda esperanza, una historia de amor y memoria en medio de la barbarie.

Este libro es como un menú lleno de pequeños platos exquisitos que te descubren aspectos curiosos y significativos de la historia de Europa. Y su objetivo, además de deleitar a cualquiera interesado en el pasado de nuestro continente, es el de recordar que es preciso convivir con él para comprender el presente, sin condenar al olvido ninguna herida abierta ni pensar que nos pertenece. La historia nos enseña que formamos parte de un identidad colectiva, y que cuanto más inclusiva y diversa es esa identidad, más posibilidades tiene de generar paz y prosperidad. 

Ojalá este libro sirva para ayudar a ampliar la visión de alguno sobre lo que significa Europa. Para que Europa sea fiel a su historia y en vez de cerrarse sobre sus necios nacionalismos, se abra y acoja la diversidad de los que anhelan entrar. Para que Europa, mucho más que las naciones de cada uno, siga siendo nuestro hogar. 


lunes, 10 de diciembre de 2018

EL TESORO DEL CISNE NEGRO

Un barco en el fondo del mar. Enterrado y perdido. Cubierto por más de doscientos años de arena y olvido. Una leyenda de las guerras napoleónicas. Un barco que traía a España un tesoro fabuloso de los virreinatos de América y que acabó hundido por los cañones ingleses, a escasos kilómetros de la costa de Cádiz. Un barco en el fondo del mar. Que un pirata moderno quiere expoliar para llenarse los bolsillo con millones de dólares. 

Esta historia es fabulosa. La he leído del tirón, en vendaval, como las mejores historias de aventuras. Y es que tiene todos los ingredientes para tenernos en vilo al borde del asiento, pasando páginas sin apenas respirar. Un tesoro enterrado, un villano que quiere apropiarse de él, una batalla judicial para arrebatárselo, políticos en sus despachos, espías ocultos en la noche, presiones diplomáticas, amenazas, chantajes, abogados, emboscadas, persecuciones, y todo en unas viñetas que recuerdan a las aventuras marinas de Salgari, al Stevenson de La Isla del Tesoro, a las peripecias de Tintín y a los documentales de Jean-Jacques Cousteau, con sus gorros rojos y todo. 

Este es el cuarto cómic de Paco Roca que leo, aunque en esta ocasión el guión no sea suyo, sino del diplomático Guillermo Corral. Y la verdad es que ha sido todo un cambio de tono y temática. Después de la intimidad dolorosa de Arrugas y La casa, y de la epopeya de Los surcos del azar, esta historia de aventuras basada en un hecho real reciente (el caso "Odyssey"), me ha descubierto a un nuevo Paco Roca. Más ligero, más político, con la misma chispa inocente y emocionante de sus historias anteriores, pero más capaz, en esta ocasión, de atrapar la imaginación de lectores de cualquier edad. 

Este cómic podría haberse limitado a contar la batalla naval que terminó con el mayor tesoro de la época en el fondo del mar y que desembocó en la batalla de Trafalgar y la posterior invasión napoleónica de España. Sin duda habría sido una obra excepcional. Pero es mucho más que eso. Esta historia no habla sólo de un tesoro perdido ni de las tensiones políticas de hace doscientos años. Habla de cómo el pasado configura la identidad de un país, habla, como dice el guionista, "de la memoria de la gente que murió entonces, del valor de esa memoria". En ese sentido, reclamar este tesoro, y la historia de las personas que se hundieron con él, no es tan distinto de reclamar que se excaven las fosas de los desaparecidos de la guerra civil. Todo es una simple cuestión de memoria. Y de dignidad. 



martes, 4 de diciembre de 2018

30 MANERAS DE QUITARSE EL SOMBRERO

Este título que ha elegido Elvira Lindo para su último libro me ha recordado al de la joven poeta Elvira Sastre, Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo. Son libros muy distintos, en la temática y la forma, pero en ambos se habla de mujeres, en el año en el que llevo soñando, desde el pasado 8 de marzo, con una primavera feminista.

Han sido muchos, muchos los acontecimientos que en los últimos años han dado un empuje a la reivindicación igualitaria. Entre ellos, todas las publicaciones en las que se ha visibilizado a infinidad de mujeres. Por poner solo un ejemplo, los dos tomos de Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, en los que disfrutamos de doscientas breves biografías de mujeres referentes en la historia. 

Elvira Lindo nos trae los perfiles en su gran mayoría de escritoras, pero también de personajes literarios como el de Tristana, creado por Benito Pérez Galdós. La elección que ha hecho de estas treinta mujeres me parece un gran acierto; no solamente escribe sobre sus vidas, sino que además mezcla algunas de sus vivencias en Nueva York, y también de su infancia, en el último capítulo. La inagotable curiosidad de Elvira nos desvela matices muy interesantes de mujeres como la escritora checa Monika Zgustova, que nos cuenta la experiencia de las mujeres presas en el Gulag soviético, o el personaje de Lara, de Pasternak, o la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.

Un capítulo muy interesante es el que dedica a la peripecia del escritor norteamericano Salinger y sus abusos descarados con adolescentes que contó la joven Mainard más de veinte años después. Otro, la música al piano de Marjorie Eliot para rendir homenaje todos los domingos a su hijo muerto. 

El puritanismo americano está muy bien reflejado en la trayectoria de Sally Mann y también en la peripecia de la traducción al inglés de la famosa serie de Manolito Gafotas. De Nueva York hace retratos muy interesantes, ya que pasó allí varios años, y recrea la personalidad de Vivian Gornick y sus Apegos feroces.

De las españolas destaca a Concha Méndez, Elena Fortún o Victoria Kent, junto a su pareja Louise Crane. Me han gustado mucho los retratos de Mary Beard y de la pareja formada por Harper Lee y Truman Capote en su infancia. Y el de Patricia Highsmith y su Carol, Carson McCullers, Alice Munro, Dorothy Parker o Else, la protagonista de Tú no eres como otras madres.

Grace Paley, una valiente activista, comentó: "Las mujeres escriben de forma diferente a los hombres. Tenemos mucha conversación doméstica o personal. Las mujeres se sienten cómodas hablando de lo personal, a diferencia de los hombres. Se cuentan más cosas y tienen muchos problemas en común. Algo interesante es que las mujeres han comprado libros escritos por hombres desde siempre y se dieron cuenta de que no eran acerca de ellas. Pero continuaron haciéndolo con gran interés porque era como leer sobre un país extranjero. Los hombres nunca han devuelto la cortesía".

He disfrutado muchísimo con la lectura de estos relatos llenos de humanidad, retazos de vidas y obras tan interesantes, algunas ya conocidas que me ha encantado recordar.



jueves, 29 de noviembre de 2018

BUENAS NOCHES, PLANETA

Planeta espera. Es un peluche muy paciente. Hasta que Emma no se duerme no se mueve ni un poquito. Y aun cuando ella empieza a soñar con universos y galaxias, Planeta se queda muy quieto un ratito más: le encanta escuchar su respiración y sentir su calor en el cuerpo. 

Pero la noche le llama, y, con un beso en la mejilla de Emma, de un salto baja de la cama. Sale al pasillo e inspecciona la casa. Está tan a oscuras que le da un poco de miedo. Sniff, sniff. ¿Quién está ahí? "Por favor, no me asustes, que me desmayo fácilmente. Sniff, sniff. SNIFF, SNIFF. ¡TCHH! "
(Desmayo). 

"¡Ah! Eres tú, Elliot". ¿Quieres que busquemos una galletita? ¿O dos? ¿Y si salimos al bosque? En el campo por la noche, les cuenta un ratón explorador, brilla la mayor galleta nunca vista. Lo malo es que nadie ha podido alcanzarla. Hay que subir muy alto muy alto al árbol más alto del bosque. ¿Lo intentamos?

Planeta tiene un nombre muy grande para ser tan pequeño, pero como él dice: "cada uno, pequeño o grande, es un universo entero". Y cuando la galleta blanca inalcanzable se oculta y la oscuridad empieza a marcharse, Planeta vuelve a la cama de Emma, le da otro beso en la mejilla y se duerme, esperando un nuevo día. Una nueva aventura. 

Liniers es un historietista argentino conocido principalmente por sus tiras ilustradas de humor suave y sugerente. Este es su primer álbum infantil, dedicado a su hija Emma y a su entrañable Planeta. 



lunes, 26 de noviembre de 2018

LA SOCIEDAD LITERARIA DEL PASTEL DE PIEL DE PATATA DE GUERNSEY

Quiero ir a Guernsey. Oler el mar embravecido al atardecer y escuchar cómo ruge contra las rocas de la costa. Sentir la humedad en la piel y verla brillar en esas praderas verdes que ondulan caprichosas y bajan hacia la playa como rindiéndose al clima. Quiero aguzar la vista y creer que alcanzo a distinguir la costa de Normandía mientras escucho hablar en inglés y me atrevo con el fish and chips del puerto. Quiero explorar la isla y perderme por sus caminos con la compañía de P., responsable de esta ansia viajera. Quiero conocer Guernsey por muchas razones. Aunque la principal, sin duda, es volver a entrar en la historia de esta novela y escuchar a sus personajes y reírme y llorar y desear y disfrutar de la vida con ellos.

Qué paz. Qué maravilla ha sido intercalar esta novela con los ensayos y novelas duras que me ha dado por leer últimamente. La voy a recomendar como una novela de humor, aunque el humor no sea lo principal, y como una novela sobre las consecuencias de la segunda guerra mundial, aunque la guerra tampoco sea la protagonista. También, hasta cierto punto, es una novela sobre la lectura, el amor y la libertad. Pero sobre todo, creo que es una novela sobre la amistad. Sobre los lazos que se forman por azar entre un grupito de vecinos de esta pequeña isla del Canal de la Mancha y una escritora británica y que poco a poco ofrecen a sus vidas una razón poderosa y emocionante para seguir adelante.

Sí, voy a recomendar esta novela como una novela de humor. ¿Conocéis muchos libros cuyos personajes se pasen horas tomándose el pelo por correo de la manera más ingeniosa y divertida? ¿Y que además ninguno caiga en la trivialidad y que cada carta sirva para ir perfilando la historia y llenando los huecos que una novela estrictamente epistolar no puede llenar? No, no es nada común. ¿Y que se detenga en la belleza del paisaje, en la frivolidad de un americano pretencioso que no entiende cómo una señorita puede rechazar su propuesta de matrimonio, en el horror de la guerra y los campos de concentración, y todo ello con un estilo desenfadado y vivaz que te hace sentir, con cada carta, un miembro más de esta entrañable sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey?

Sí, esta novela es un oasis. De humor, de chispa y de amor por la lectura. Ahora sólo me falta convencer a P. de dejarlo todo y coger un vuelo a Guernsey. Presiento que una aventura extraordinaria nos está esperando.