Las abuelas de los cuentos son abuelas un poco raras. Casi siempre se quedan en casa, hacen bizcochos, miran por la ventana a los vecinos. Tienen el pelo blanco y caminan despacito con gesto serio, les duelan las piernas o no. Las abuelas de los cuentos tejen y cocinan y pasan mucho tiempo sentadas, leyendo revistas o viendo la tele. Y raras son un rato, porque mis abuelas no hacen nada de eso, dice la niña de este cuento. Mis abuelas se llaman Nina y Tita y no se parecen en nada a las abuelas de cuento. Tita tiene el pelo muy largo y Nina rubio y cortito. Nina siempre camina a toda prisa y a Tita le gusta tanto la velocidad que va a su trabajo en bicicleta. Mis abuelas siempre están fuera de casa, viajando, descubriendo lugares nuevos, ¡no paran quietas! Qué abuelas más raras son esas del cuento. ¿Existirán de verdad?
Beatriz García-Huidobro y Raquel Catalina han escrito y dibujado un cuento tierno y divertido sobre unas abuelas muy especiales que, en realidad, están por todas partes. Y sobre otras abuelas, las de los cuentos, que también aparecen cuando se las busca. Es un cuento tierno, divertido que respira libertad, libertad para ser: como la libertad de Nina y Tita que le enseñan a su nieta que se puede ser abuela de tantas formas como una pueda imaginar.
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