En casa, P. y yo tenemos muchos libros. Libros que P. compra o saca de la biblioteca, libros que nos regalan, libros que, de vez en cuando, me llevo a casa como quien planta una semilla y espera a que germine el momento idóneo para leerlos. Y, a veces, nos cuesta elegir. Demasiadas tentaciones. Demasiados caminos posibles para cada caminata por el bosque. Un día, P. estaba indecisa y me pidió que la ayudara a escoger. Le seleccioné tres. Tres libros que yo no había leído, pero que me parecía que le podrían gustar. Y, mientras ella leía el primero, mi atención se me quedó enredada en el segundo. En su título y en la mariposa de la portada. Era un libro que a mí se me había pasado completamente. Publicado en 2024, no lo llegué a pedir nunca para la librería y ahora volvía a mis ojos nuevo y reluciente, un camino inesperado lleno de promesas y misterios.
Un camino de una belleza inquietante, como descubrí nada más empezar a leer. Dos hermanos le prenden fuego a un bosque. Así empieza. Y ya solo en esa escena, en esas primeras frases llameantes, hay algo inmanejable. Una emoción que desborda los bordes de lo cotidiano y te arrastra a un lugar perdido en las montañas de Gales, a una atmósfera delicadísima y sobrecogedora. Bendita capacidad la de Alex McCarthy para señalar la realidad y volverla resplandeciente.
Pero la belleza no está solo en la prosa de la autora. También resplandece en el físico de su protagonista. Es una belleza que atrae miradas e impone silencios. Tamaña perfección no se puede describir con palabras, así que en el pueblo todos enmudecen cuando la niña Rosalind pasa por delante. Todos menos Belvis, que le ofrece un caramelo y le promete muchos más si la acompaña un segundito a su casa. Las niñas muy guapas no saben hasta qué punto su belleza puede ser una maldición.
Hay en esta novela un mundo inacabado. El pueblo galés de Cwmcysgod (pronunciado algo así como Cumcasgod) es como un esbozo hecho a carboncillo que, en toda su indefinición, plasma la historia de Rosalind y los personajes que la rodean con una verdad completa y definitiva. En esta novela se entrelazan el arte, el peso del pasado, la naturaleza como refugio y la capacidad de supervivencia a un destino funesto. Es una joya que no me esperaba, un camino oculto en lo más denso del bosque que ya no voy a olvidar.
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