jueves, 22 de enero de 2026

MIL COSAS

En vísperas de empezar las vacaciones, en un clima de calor asfixiante incompatible con la vida, las cosas se aceleran y aceleran, punteadas por llamadas al móvil que no atienden, como todos silenciamos y dejamos perderse tantas llamadas de números desconocidos. Son una pareja con un niño pequeño a los que la vida les sobrepasa, siempre atentos a las mil cosas que hacer. Siempre «predispuestos a abarcarlo todo, a no bajar la guardia, a no fingir que las cosas no están pasando [...]. Ojalá supiesen vivir como si nada, pero viven como si todo». 

La nueva novela de Juan Tallón es de esas que te sacan varias carcajadas mientras te remueves inquieto en el sillón. Nada felices, las carcajadas. Un poco ansiosas y medio heladas. Te ríes como diciendo uf, uf, venga, dime que esto va a mejorar. Tallón nos cuenta una historia desquiciada y loquísima. Y en la que muchos se reconocerán con una mezcla de diversión y horror, preguntándose qué nos hace la vida para acabar viviendo así. 

Muchas parejas, especialmente aquellas que tengan niños pequeños, se van a ver muy reflejadas en la historia de esta pareja abocada a una velocidad vertiginosa, a hacerlo todo rápido y mal y a sufrir por ello sin poder hacer nada por evitarlo. Una pareja a la que la vida y sus urgencias les pone todos los días de rodillas. «Parece que la vida nunca está hecha y haya que hacerla continuamente». Una vida agotadora, implacable, llena de constantes obligaciones insignificantes que imponen su tiranía sin piedad y que impiden que puedan pensar que vivir es algo más que mantenerse a flote un día más.

La máxima victoria que uno puede rascar de una vida así es conseguir terminar el día sin demasiados contratiempos. Pero ay... 

Filosófica, juguetona, ingeniosa, mordaz, esta historia me ha recordado un poco a Malaherba, de Manuel Jabois, por esa capacidad milagrosa de hacerte subir hacia la risa y, al mismo tiempo, helarte el corazón. 



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