lunes, 12 de enero de 2026

KING Y LAS LIBÉLULAS

«Estarás bien. A veces no lo parece, ¿verdad? Lo sé. Lo sé. Pero hay plumas y música y luces, un montón de luces como estrellas, y estarás perfectamente». 

A King le gustaba mucho escuchar a su hermano mientras dormía. Escucharle hablar en sueños, a veces palabras ininteligibles, a veces frases enteras enigmáticas y bellas como un paisaje al amanecer. Un paisaje sacado de un sueño, con libélulas de colores, firmamentos de color púrpura. Le gustaba escucharle porque lo sentía cerca, más cerca que nunca, con todo ese borbotón de palabras saliendo libres de su imaginación, solo para él. Ya no puede sentirlo así. Cada día que pasa lo busca en el bayou, en las libélulas que alzan el vuelo a su paso. En las palabras misteriosas que escribe para preservar el recuerdo de su hermano. 

Los padres de King hablan de él pero nunca en su presencia, como si fuera demasiado frágil para escuchar lo que piensan. Como si no tuviera doce años, sino tres y no supiera aún que su hermano Khalid ha muerto. Como si no sintiera su presencia cada día en su sitio vacío de la mesa. En una Luisiana atravesada por los bayous, ríos tan lentos que casi parecen pantanos, y por las viejas heridas de la segregación racial, King tiene que afrontar una vida erizada por el duelo, los roles de género de sus padres, el racismo y la homofobia, con la compañía de un amigo que aparece cuando menos se lo espera y con la fuerza inagotable que parece emanar de él como la humedad del suelo. 

«Pienso en Jasmine. Tiene la piel como la mía, incluso más oscura. ¿También la teme el mundo? Pienso en Sandy. En cómo dijo que recibe el mismo tipo de odio. ¿Y él qué? ¿Lo teme el mundo? ¿Es distinto porque a mí se me ve el color de la piel, pero nadie puede saber a quién quiere Sandy solo con mirarlo? ¿Y yo? ¿A quién quiero?».

King y las libélulas es un libro triste y feliz, frágil y poderoso, que aborda temas cruciales para la identidad en construcción de los adolescentes con una sensibilidad que emociona. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario