jueves, 11 de octubre de 2018

EL VÉRTIGO DE LA FUERZA

Étienne Barilier escribió este breve ensayo tras el atentado contra los miembros de la revista Charlie Hebdo en enero de 2015. En él escribe sobre religión, sobre fanatismo, sobre el espantoso prestigio del crimen como deber sagrado y sobre el uso de la fuerza en nuestra sociedad del siglo XXI. 

La religión siempre ha sido un arma muy eficaz a la hora de justificar la violencia. Lo sabían los cruzados en Jerusalén y los inquisidores en Sevilla: matar sólo está mal si no se hace en nombre de dios. También lo saben los terroristas islámicos: Alá lo quiere, matemos por Alá. 

Pero no sólo la religión ha legitimado la violencia. Cualquier ideología puede suplantar a dios y erigirse como recurso universal para agredir de forma colectiva. El nazismo y el comunismo soviético son buenos ejemplos de exterminio en aras de causas no religiosas.

Hoy en día, con el auge del nacionalismo y de la idea de pertenencia, en España se desprecia e incluso se agrede en nombre de una bandera. Dios ha sido sustituido por una tela de colores que simboliza lo que somos y nos señala claramente contra quiénes tenemos que luchar para triunfar como colectivo. 

La idea de base es muy sencilla y siempre es la misma. Yo pertenezco a este grupo, llevo la razón y lucharé junto a mis compañeros contra cualquiera que no esté de acuerdo. Nada me importa más que mi idea y estoy dispuesto a defender su honor con la violencia que haga falta.

La idea de que el honor de dios puede ofenderse y, sobre todo, debe vengarse, está muy presente en el mundo islámico. Pero no sólo. En España el código penal establece como delito la ofensa a los sentimientos religiosos. Lo cual no deja de ser violencia administrativa en nombre de dios. 

Barilier sostiene que ante la violencia generada por los sentimientos colectivos (ya sean religiosos o nacionalistas), el humanismo europeo tiene mucho que ofrecer. Hemos necesitado muchos siglos para comprender que el crimen como deber sagrado, político o identitario, no es más que un crimen. Este librito es una exhortación humanista a favor de la convivencia y del progreso. Y en contra de los que, en nombre de una idea, religiosa o laica, pretenden imponerse a los que consideran diferentes. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario