Maggie O'Farrell sufre ciertos problemas de coordinación y orientación espacial derivados de una enfermedad infantil. Le cuesta percibir correctamente las cosas en relación a su cuerpo. Por ejemplo, no puede agarrar un bolígrafo a la vez que habla con alguien. Debe pararse, mirar y dirigir la mano para conseguir ponerla en contacto con el bolígrafo. Privada del sentido de la vista, se desorienta inmediatamente. La autora cuenta en este libro las dificultades y los peligros que esta discapacidad le ha provocado en distintos momentos de la vida, junto con otros momentos límite que le podrían haber sucedido a cualquiera. Y esa vulnerabilidad es la joya brillante en el corazón de cada relato.
Aunque no siempre nos hayamos dado cuenta, la gran mayoría hemos experimentado alguna experiencia cercana a la muerte. Pararse a pensar en ellas y percibir la trascendencia de esos momentos te cambia. «Aunque intentes olvidarlos, darles las espalda, ningunearlos con un encogimiento de hombros, se cuelan dentro de ti pese a todo. Se instalan en tu interior y forman parte de lo que eres, como un stent coronario o una grapa que sujeta un hueso roto».

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