jueves, 12 de marzo de 2026

EL SENTIDO DE CONSENTIR

Llevo unos años dándole vueltas a la idea del consentimiento. A cómo las personas imponen su voluntad a las demás mediante un lenguaje que no admite réplica. O que, ofreciendo la posibilidad de una réplica, contiene en sí mismo una advertencia sobre las posibles represalias en caso de no ceder. Creo que es un aprendizaje. Todos cometemos errores. Todos, de una forma u otra, hemos usado un lenguaje coercitivo con otras personas en algún momento, vulnerando su consentimiento. Y todos hemos sido víctimas, de una u otra forma, de este tipo de dominación. Aprender a detectarlo cuando lo provocamos y cuando lo sufrimos es el primer paso para dejar de reproducir el daño que provoca y poner el consentimiento en el centro de todas las relaciones. 

Clara Serra escribe en este pequeño ensayo sobre el consentimiento sexual desde un punto de vista filosófico, jurídico y político. Publicado a principios de 2024, al calor de la polémica suscitada por la aprobación de la ley del «solo sí es sí», plantea la duda sobre si el consentimiento es un concepto lo suficientemente claro y transparente como para garantizar por sí solo relaciones saludables. Parece claro que en ciertos contextos puede haber un consentimiento viciado. Podemos decir sí a cosas que no queremos, solo porque pensamos que la alternativa puede ser peor. Incluso, también, porque sentimos que es imposible negarnos. Cualquiera que haya estado en una relación tóxica sabe que dar consentimiento no siempre garantiza bienestar ni libertad ni buen trato: a veces solo sirve para evitar otra bronca, otro estallido, otro golpe.

Sin embargo, el consentimiento es fundamental. Sin él, ninguna relación humana puede establecerse en igualdad. Clara Serra argumenta que el consentimiento tiene límites. «No es una varita mágica que lo puede todo». Es una herramienta imperfecta que deberíamos usar para tratar de relacionarnos mejor, teniendo siempre en cuenta que el contexto determina cada situación de forma diferente y que el deseo habita en un margen de sombra que no se puede regular sin negarlo. 

Me ha parecido un ensayo muy estimulante, te confronta, te hace pensar fuera de ciertos marcos que nos suelen parecer intocables y te desafía a pensar sobre el consentimiento con radicalidad sin ceder a posturas de trinchera. 




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