jueves, 9 de febrero de 2023

SOÑAR CON UNICORNIOS

Desde hace un par de semanas tengo este libro en el mostrador de la librería. Lo pedí por las ilustraciones de Lisa Aisato, que siempre me encantan (su libro La vida ilustrada tiene un lugar vitalicio y bien visible en la librería). La portada es muy bonita, y las ilustraciones interiores me parecen hermosísimas. Cada una daría pie a varias historias. Cada una es un mundo es sí misma. A simple vista parece un cuento infantil. Y lo es.

Trata del cáncer infantil, les digo a las personas que me preguntan por él. Y esas dos palabras deben de tener una magia especial, porque es decirlas y provocar un espanto inmediato en cualquiera. Dejan el libro como si quemara y se les cierra la expresión. Se quedan calladas, incómodas, como si hubiera dicho una obscenidad. A quién se le ocurre escribir un cuento para niños sobre el cáncer infantil. ¡Y ponerlo en el mostrador!

Hay cosas de las que no se habla. Las violaciones, los abortos, las enfermedades terminales. Todo lo que impacta de manera negativa en nuestros cuerpos y nos genera emociones complejas se bloquea, como si hablar de ello fuera de mal gusto o contagiara algo indeseable. Quizá por eso tengo este libro en el mostrador. Porque me parece una belleza de historia y de ilustración. Y porque si hablar del cáncer infantil, aunque solo sea con dos frases, entreabre unos segundos esa puerta blindada de la represión emocional en la que todos nos hemos educado y que tan fieros guardianes sigue teniendo en todas las familias, pues ya habrá merecido la pena. 

Esta es una historia de una niña ingresada con leucemia en un hospital. Una niña a la que hacen daño, a la que duermen, a la que aíslan. Una niña aburrida de no poder jugar con nadie, de no poder ver a nadie. Una niña encerrada en una cárcel que la envenena para poder salvarla. Es una lógica cruel difícil de entender. A veces la visitan unos payasos que hacen trucos de magia y de repente la realidad se colorea. Las paredes ya no son tan blancas, los pitidos no suenan tan alarmantes y las ventanas parecen que dejan entrar un poco más del mundo exterior. Ese mundo que sigue mientras ella está aquí dentro, en un tiempo detenido que parece que no va a ninguna parte. 

Esta es una historia de una niña que sueña con unicornios. Aunque toda la comida le sepa a rayos, ¡incluso el chocolate! Nunca tiene hambre. A veces se fuerza a comer, aunque solo sea para que su madre no esté tan preocupada. Le dan náuseas, pero su madre sonríe, así que merece la pena. Es la historia de una niña normal. Una niña que tiene cáncer. Y que sueña con curarse pronto para volver a su vida. Es la historia, dolorosa y mágica, terrible y cotidiana, de una niña normal. 





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