domingo, 6 de enero de 2013

MR GWYN

Mr. Gwyn es un escritor que un día decide parar de escribir. No porque se le hayan agotado las ideas, ni porque considere que ya lo ha escrito todo. Simplemente se encuentra en "esa situación tan común pero no por ello menos dolorosa en la que lo único que de verdad le hace sentirse vivo es justamente aquello que, lentamente, está destinado a matarlo".
Y después de un largo peregrinaje hacia ese falso paraíso de la vida ociosa, encuentra una forma de sobrevivir a su literatura que deja a todo el mundo perplejo: anuncia que va a escribir retratos. No a dibujarlos ni a pintarlos, sino a escribirlos. Y aquí es donde Baricco recita las palabras mágicas, nos envuelve en su hechizo y caemos rendidos ante esa extraña mezcla de excentricidad, delicadeza y sabiduría.
Porque Mr Gwyn no es un escritor de retratos cualquiera. Mr Gwyn mira a su modelo durante días y días sin hablar desde una distancia que parece infinita y consigue que ese silencio, esa nada, despoje el cuerpo de todas sus defensas. Mr Gwyn es capaz de ver más allá de un gesto, de una risa o de un cuerpo desnudo. Mr Gwyn es capaz de descubrir no ya el personaje que todos llevamos dentro, sino toda la historia que rodea al personaje para, de alguna forma imprecisa y misteriosa, salvarlo de sí mismo y mostrarle el camino que lo lleve de vuelta a casa.
Lo maravilloso de este libro es esa magia especial, esa magia enigmática y conmovedora que se queda flotando en el aire después de cerrar la última página y que, para nuestro asombro, con el paso de los días sigue sin desvanecerse.

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