
En el tejado de su casa, Min enciende cerillas para repasar las secuencias de su día, las tomas de la película en la que vive y que nunca deja de proyectarse en su cabeza. Porque la película de su vida es compleja, es extraña, es casi extravagante y quiere vivirla como se la imagina, quiere creer que su vida son secuencias que bullen en su cabeza esperando su momento para florecer.

"Y por eso rompimos" es la larga carta que Min le escribe a Ed para despedirse; decide hacer de su dolor algo "hermosamente memorable" y contarle su versión de la historia a través de todos los pequeños objetos que les pertenecieron: una entrada de cine, pétalos de rosas, un libro de recetas, objetos que meterá en una caja y dejará en la puerta de la casa de él para deshacerse del dolor y empezar de nuevo. Una carta, una historia, impregnada de resignación pero también de alegría y de fuerza y de la rabia necesaria para poner su mundo de nuevo en su sitio.
Es un libro especial, distinto al resto, por las bonitas ilustraciones de los objetos que encabezan cada capítulo y que jalonan la carta, y sobre todo por la historia en sí, la historia de un primer amor que explota como una revelación, sin los filtros de la experiencia, directo a la fragilidad del sentimiento puro.
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