
Antonio tenía la sonrisa."
Me obligo yo también a observar a la gente que viene, la gente con la que me cruzo en las escaleras o en el portal de mi edificio, para intentar descubrir qué es lo que tienen. A veces es instantáneo. Hay alguna vecina que me da los buenos días con una sonrisa y es tan evidente lo que tiene que hasta se me olvida lo que estoy pensando.
Pero casi siempre es un juego bastante difícil. Por supuesto, hay gente que tiene varias cosas a la vez: las muñecas y la nariz, la nuca y las caderas, los hombros y las orejas. Pero en realidad todo depende de los gestos. Así que más que las manos o el pelo o la sonrisa en sí, es la armonía de sus movimientos, o su coherencia, lo que los hace especiales, la forma sutil y precisa en que cada uno mueve esa parte única de su cuerpo y la hace brillar por encima del resto, otorgándole ese poder de fascinación.
Pero casi siempre es un juego bastante difícil. Por supuesto, hay gente que tiene varias cosas a la vez: las muñecas y la nariz, la nuca y las caderas, los hombros y las orejas. Pero en realidad todo depende de los gestos. Así que más que las manos o el pelo o la sonrisa en sí, es la armonía de sus movimientos, o su coherencia, lo que los hace especiales, la forma sutil y precisa en que cada uno mueve esa parte única de su cuerpo y la hace brillar por encima del resto, otorgándole ese poder de fascinación.
Y todo esto a raíz de un librito muy muy grande que acabo de releer, una de esas rarezas mayúsculas que uno guarda en la librería o en la mesilla de noche como un secreto o una conspiración. Lo descubrí hace un par de años (en la web colgué una pequeña reseña) y siempre me fijo bien en la gente a la que se lo recomiendo, buscando la complicidad del secreto, para cerciorarme de que tenga los brazos, la nariz, el pelo... O la sonrisa.
¡Enhorabuena por captar ese aspecto de la belleza!
ResponderEliminarCon Mada, también trabajadora social, hemos hablado con frecuencia de ese matiz tan importante que yo asocio más a la armonía. Pasos esenciales para llegar a la sabiduría...