sábado, 28 de noviembre de 2015

NOCHES SIN DORMIR

No es un libro que te enamore, ni te deslumbre, no tiene una prosa especialmente literaria, pero lo he leído de un tirón, he sentido muy sincero el relato, me ha interesado, he sentido la voz de alguien cercano que en un diario de cuatro meses me cuenta su vida cotidiana en una ciudad controvertida, adorada por muchos, denostada por tantos. 

Como a Elvira, también a mí me pareció una ciudad sucia, cutre, donde la individualidad y el desarraigo está en la mirada de buena parte de su gente. Este diario está escrito en el último invierno que, después de once años, en los que ha pasado allí seis meses al año, da por finalizada su estancia en Nueva York. El frío y la soledad son metafóricamente dos elementos que impregnan las impresiones vividas en un tiempo tan largo como once inviernos.

Acompañan el texto más de sesenta fotografías, realizadas también por la autora, de paisajes y personajes, como su marido Antonio Muñoz Molina a quien sutilmente le hace una declaración de amor, después de una convivencia de veinticinco años. También retrata a su asistenta, Rubiela, todo un personaje que con su mejor voluntad la aconsejó que visitara a una pareja coreana para que la ayudaran con su insomnio. El resultado me pareció de lo más cómico.

Nos recuerda, entre otras muchas cosas, una obra maestra de Isaac B. Singer, "Sombras sobre el Hudson", que vivió en la misma zona que ella y también la trayectoria neoyorquina de Stefan Zweig y su mujer Lotte.

Estoy segura de que, como yo, muchos van a pasar unas horas estupendas leyendo estos diarios.

(Recomendado por Isabel)



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