domingo, 20 de enero de 2013

El amor y los 30

Esta entrada hace un recorrido por esos lugares comunes a los que cualquier ser humano está destinado a llegar en cierta etapa de la vida. Los 30, esa edad que nos parecía demasiado lejana y teñida de seriedad cuando entrábamos arrasando en la veintena, ahora se nos antojan como los-nuevos-20-con-más-madurez-e-independencia. Ahora la frontera hacia el mundo formal y circunspecto se ha movido sin habernos percatado a los 40… y todos sabemos que cuando lleguen los 40 esa frontera invisible habrá desertado, proclamando el nuevo umbral en la cincuentena.
Porque llegada cierta edad, uno se da cuenta de que sus procesos vitales pasan por las mismas encrucijadas por las que otros han pasado ya; percibe que las frustraciones sufridas, los anhelos ansiados o las vicisitudes vividas no son de exclusividad suya, sino que forman parte del día a día de sus coetáneos, de su generación. Es entonces cuando algunos se paran en seco y asumen con estoicismo que están metidos hasta el cuello en plena crisis de los 30.
Las lecturas sugeridas a continuación están destinadas a todos aquellos que de un modo u otro se hayan identificado con esta sensación generacional. Y como el amor está presente de una forma u otra en esos citados anhelos, frustraciones o vicisitudes, es un tema que planea de manera manifiesta por cada uno de estos 4 libros.

Con Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer, nos adentramos a través de 5 relatos impregnados con un carácter muy cinematográfico, en las situaciones clave que marcarán la vida de los personajes, casi siempre parejas en sus distintas etapas vitales desde la adolescencia hasta la paternidad. Su autor, Maximiliano Barrientos, obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en su país natal, Bolivia, y es una de las voces emergentes de la nueva literatura latinoamericana. El lenguaje directo y descriptivo da fuerza a esos escenarios en los que los protagonistas se asoman a las verdades de la vida y asumen que el amor quizás no durará para siempre, que no están a salvo de la pérdida o la traición, que la memoria es caprichosa y que todo es finito. Lo mejor es que a pesar de ello, viven. Una lectura cruda pero que merece la pena absolutamente.

Con Juntos, nada más encontramos una visión que deja un poso mucho más positivo. Los cuatro personajes protagonistas verán sus vidas entrecruzadas y este encuentro precipitará acontecimientos en los que el apoyo mutuo les salvará del desastre. La huella de lo entrañable y tierno queda patente en esta optimista historia narrada por la francesa Anna Gavalda. Quien se quede con ganas de visualizar la historia más allá de su mente, puede verla en el film basado en la novela que fue llevado a la gran pantalla en 2007 y cuya protagonista es Audrey Tautou.

La vida imaginaria es la novela que ha consagrado a Mara Torres, periodista radiofónica y televisiva, como finalista en el Premio Planeta 2012. La historia de su protagonista, Fortunata Fortuna, podría ser la de cualquiera de nosotros: de la noche a la mañana su novio termina la perfecta relación que tenían y los lectores nos encontramos de repente inmersos en los diarios de la protagonista, espiando lo que le ha sucedido pero también la vida que imagina de manera tan simpática, esa en la que todo vuelve a ser como antes de que él se fuera y esa en la que se vuelve transparente y se cuela en otros escenarios. El lenguaje desenfadado hace que parezca que es una amiga la que nos cuenta su historia. Quizás ese es el punto clave en el que se amparan los detractores que opinan que no se puede llamar literatura a esa forma de narrar. Sin embargo, sea o no sea literatura de calidad, la historia se siente real y verosímil y al final lo que queda es la idea de una historia entrañable, verdadera y de nuestro tiempo.
Por último, con Amores minúsculos encontramos un estilo de narración con lenguaje propio (el cómic) para llegar a lo mismo: unas historias de amor efímeras y otras duraderas, unas con fecha de caducidad anunciada desde el comienzo y otras sin fecha de inicio prevista…tres historias que discurren en paralelo y que tienen un original punto de partida en común. La generación del 80 y de los tempranos 90 se sentirá muy identificada con los modos de vida seguidos por sus protagonistas, dibujados por el zaragozano Alfonso Casas, quien también firma este argumento romántico pero no cursi, donde el amor se nos presenta en sus orígenes, cuando la chispa se prende o se apaga, cuando aún son amores minúsculos.

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